
Podemos encontrar una gran variedad de hongos con propiedades beneficiosas para la salud. También favorecen al medio ambiente pues son los responsables de la descomposición de la materia orgánica, sirven para crear antibióticos y se utilizan en numerosas formas en la alimentación. Pero cuidado, no todas las setas que encuentres son comestibles.

Para salir a recolectar hongos, lleva un cesto de mimbre, no utilices bolsas plásticas que mantengan la humedad ya que se pueden pudrir.
Antes de cortar las setas debes estar completamente seguro que no son tóxicas. Comprueba que todas sus características coincidan con las das las especies aptas para el consumo humano.

Si tienes dudas es mejor que no recojas las setas, ya que si luego te las comes, la intoxicación podría ser mortal.

Tampoco recojas hongos fermentados, aunque sean de especies comestibles, pues su consumo puede provocar una gran indigestión.

Nunca arranques las setas del suelo, mejor corta el pie con una navaja o cuchillo bien afilado. De este modo, al cabo de un tiempo se darán lugar nuevas setas en el mismo lugar.

Si la parte superior de la seta contiene una sustancia algo viscosa, puedes retírala frotándola con un paño húmedo, de lo contrarío su consumo puede ser muy laxante.

Es recomendable que conserves las setas en aceite o vinagre. Mejor no congelar los hongos, ya que pueden estropearse o perder sus propiedades nutritivas.

La mejor forma de conservar las setas es cortarlas en láminas y dejarlas en un lugar seco y aireado hasta su desecación.

























































