Archivo diciembre 2009

cuidar flor pascua Cuidar la flor de Pascua o Poinsetia

La flor de Pascua o Poinsetia ( Euphorbia pulcherrima) es originaria de México, donde crece como un arbusto. En algunas zonas de clima suave de España, caso de Levante o Andalucía, se cultiva como ejemplar de exterior, pero realmente es conocida como planta de interior. Tiene muchas hojas ovaladas y puntiagudas de color verde brillante y con los bordes dentados, pero destaca por su brácteas ( falsas hojas) que crecen en los extremos de las ramas y que rodean a unas pequeñas flores amarillo cremoso. Existen múltiples variedades con brácteas en colores que van del rojo al crema, pasando por el rosa, el amarillo o el albaricoque, en incluso hay especies con dos tonos.

A pesar de su aspecto exótico, es una especie fuerte que necesita pocos cuidados. Cuando se escoge el ejemplar hay que asegurarse de que las flores amarillas, situadas entre las hojas coloreadas, están brotando. Si la mayoría ya ha florecido o ha empezado a caer, las hojas no durarán mucho. Proporcionándole un ambiente cálido y riego regular, su floración que puede iniciarse en octubre se prolongará hasta la primavera. En ese momento las hojas superiores de color se caerán y serán sustituidas por otras verdes. Después de la floración conviene que podarla, dejando tres yemas de cada rama. Tras la brotación, se realiza el trasplante. Para que las hojas recuperen el tono rojizo debe guardarse a oscuras 12 horas al día a partir de finales de verano. Por ejemplo, podemos cubrirla con una caja de cartón o algún tipo de campana opaca.

Cuando compremos una Poinsetia hay que buscarle una habitación bien iluminada y con calefacción suave. Necesita un ambiente cálido con una temperatura de alrededor de 20ºC, porque es muy sensible al frío. Cerca de la ventana recibirá suficiente luz pero nunca deben incidir sobre ella los rayos de sol directos. Debe tener siempre las raíces ligeramente húmedos, pero nunca encharcadas. Regaremos de forma moderada, a menudo, evitando que el agua se quede en la base de la maceta. Mientra florece, es decir, cuando tenga hojas rojas, no es conveniente abonar.

Si la atmósfera está muy reseca por efecto de la calefacción, las hojas empezarán a marchitarse. Sin embargo, las pulverizaciones directas sobre el follaje pueden estropear las brácteas florales. La solución idónea es situar la planta sobre agua y guijarros, o rociarla pero desde abajo. Cuando las brácteas se marchiten cortaremos la planta dejando dos tercios de su ramaje. A partir de aquí comienza su tiempo de reposo, que dura un mes. Durante este tiempo el sustrato debe estar casi seco y la planta estará situada en una habitación con temperatura fresca y buena luz.

consejos para escoger plantas Consejos para elegir plantas de interior
La apariencia externa, el color de las flores, los vegetales del follaje, son los aspectos que más determinan el momento de elegir una planta de interior. Toda planta se desarrollará con rapidez una vez trasplantada, estimulada por el nuevo sustrato y el riego adecuado. El estado de las raíces también es importante a la hora de comprar una planta, deben de estar bien equilibradas, encajadas en la tierra, que no salgan de la maceta y tener un color claro.

El ejemplar debe estar libre de insectos, hongos y plagas. Para comprobarlo, es necesaria una revisión escrupulosa y detenida. Si vemos que la planta tiene agujeros, hojas amarillas, polvo blanquecino, aspecto seco, hojas sin brillo, péndulas y tallos deshojados son señales que evidencian una enfermedad.

Es importante no dejarnos llevar por el número de flores que presenten las plantas. Tener más flores que otra planta no significa que esté más sana. Muchas veces las plantas más recomendadas son las que aún no han florecido. Una vez las llevemos a casa, si escogemos ejemplares con gran cantidad de capullos, estos se abrirán en pocos días, ofreciendo un espectáculo de color que alegrará nuestra vista. Piensa que si todas las flores ya están desarrolladas, se marchitarán al paso de unos días.

Las plantas de interior deben adaptarse a las condiciones de su nuevo hogar, seguramente la mayoría de ellas ha crecido en invernaderos con unas condiciones lumínicas superiores a las de una vivienda y deben experimentar una serie de cambios hasta aclimatarse. Para ello se recomienda proporcionar a las plantas recién compradas más luz durante el primer mes, aunque la exposición al sol no debe ser directa ya que se pueden quemar.

Para trasplantar, es mejor esperar unas cuatro semanas desde su adquisición y para abonarla por primera vez conviene esperar a que transcurran dos semanas desde su adquisición.

plantas medicinales hipertension Plantas medicinales para la hipertensión
Algunas personas que sufren de hipertensión (presión arterial elevada) recurren a determinadas plantas medicinales con propiedades vaso dilatadoras para intentar controlarla. Pero todas plantas no siempre resultan beneficiosas para el organismo, especialmente cuando se toman al mismo tiempo que con otros fármacos antihipertensivos. Una de cuestiones más habituales respecto a las plantas medicinales es el modo de tomarlas: en infusión o en forma de concentrados (comprimidos). Tradicionalmente, las plantas medicinales se han tomado mezcladas en infusiones, pero lo ideal según los especialistas es ingerirlas en cápsulas que se pueden encontrar en farmacias o en los mismo herbolarios.

Las plantas como medicina alternativa para reducir la presión arterial puede generar diversos tipos de problemas. Son bastantes las personas mayores con sobrepeso que toman plantas diuréticas con el objetivo de adelgazar y desintoxicar el organismo, pero pueden llegar a mezclar plantas y fármacos diuréticos sin ser conscientes del peligro que eso conlleva. Son grandes diuréticos las hojas de olivo en ayunas, el ortosifón, la cola de caballo, la olmaria o la vara de oro.

Cuando un paciente se toma por receta una medicación diurética, si decide tomar una hierba medicinal debe consultarlo con su médico para evaluar la compatibilidad y poder realizar un mejor seguimiento. Por eso muchas veces, cuando se deja de tomar el remedio de herboristería, es posible que sufra un repunte de la presión arterial, debido a que el medicamento aun no ha solucionado el problema, las plantas son siempre una solución temporal pero no definitiva para la hipertensión.

jardin pendular Elegir los árboles según la forma
Cuando vayamos a elegir los árboles para el jardín, tenemos que tener muy en cuenta la forma que tienen. A diferencia de las plantas y los arbustos, toman un lugar definitivo y se deben elegir cuidadosamente con las dimensiones adecuadas según nuestra planificación y espacio disponible.

Si dispones de un jardín de gran extensión, puedes decantarte por las variedades grandes. Castaños, eucaliptus rojo, fresnos, acacias, álamos, cipreces… todos ellos suelen superar los 15 metros de altura y seguro que te vendrán muy bien. Si por el contrario tu jardín es más bien pequeño, tendrás que decantarte por especies que no alcanzan los 6 metros de altura. El aromo, la acacia verde, el “pata de vaca”, el árbol de judea o el canelo encajarán a la perfección.

También es importante saber si queremos colocar árboles de hoja caduca o perenne. Si quieres uno que siempre disponga de follaje, te vendrá bien el aromo criollo, las acacias verde y blanca, el algarrobo, el alcanfor o los eucaliptus rojo, cangrejo, aromático o macho. Muchas variedades de ficus y coníferas también te servirán.

Si los que necesitas son los que tienen copas redondeadas, puedes fijarte en la pata de vaca, el árbol orquídea, el naranjo amargo, el fresno de flor o el ciruelo rojo. Si te gustan más de formas columnares, te recomendamos la Araucaria columnar o la de Australia, el árbol botella, la lagunaria, el liquidámbar, el álamo gris y el tilo americano.

Por último, comentarte que podrás optar por árboles de forma llorona o pendular si las dimensiones del jardín te lo permiten. En esta clasificación podemos englobar al árbol pipermint, el abedul, el cedro del Atlas, el cedro del Himalaya, la haya y la morera llorona.

plantar sin tierra Plantar sin tierra

El hidrocultivo o cultivo hidropónico es una práctica desarrollada desde mitades del siglo pasado, pero que no está demasiado extendida. Se trata de plantar y cultivar especies vegetales, sobre todo en interior, sin necesidad de utilizar tierra, que es sustituida por granos de arcilla expandida inmersos en agua con nutrientes. La gran ventaja de este sistema es que las tareas de regar y abonar se reducen de forma considerable, así que es ideal para las personas ocupadas, las despistadas o las que pasan mucho tiempo fuera de casa . Como el granulado hidropónico es químicamente neutro y tiene la facultad de airear y llevar el agua hasta las raíces, casi todas las plantas de interior pueden prosperar.

Se pueden adquirir en los viveros y centros de jardinería las plantas hidropónicas, aunque cuestan algo más caras que las cultivadas en tierra. Cambiar del cultivo en sustrato normal al hidrocultivo es sencillo con especies pequeñas, no es muy aconsejable para plantas crecidas, ya que la transición podría ser traumática para las raíces. Se retira el tiesto de la planta y se pone el cepellón bajo agua templada para quitar toda la tierra, cualquier resto podría producir pudrimiento de raíces.

El contenedor típico para hidroponia está dividido en dos recipientes que encajan el uno con el otro. El externo contiene el agua y los nutrientes. El interno, en el que está la planta, contiene la arcilla expandida y está dotado de poros que permiten la circulación de la solución nutritiva. Gracias a los depósitos de agua que incorporan los recipientes, las plantas pueden vivir solas durante semanas. El nivel del agua permite ver si la planta necesita líquido y en qué cantidad, de forma precisa. Si se mantiene el nivel en “mínimo” durante 2-3 días se estimulará la formación de raíces. No conviene mantener el nivel en “optimo” más de dos semanas.

Una gran variedad de plantas de interior se adaptan bien al hidrocultivo, entre ellas están el anturio, diefembachia, costilla de Adán, filodendro, cala, drácena, cheflera, maranta, yuca, etc. Respecto a las plantas de flor, las que mejor se prestan al hidrocultivo son las bulbosas: crocus, jacintos, etc. En cambio deben evitarse las de tejido suave y craso, como begonia de hojas y violeta africana. Existen diversos métodos para el suministros de nutrientes en el hidrocultivo. Lo más sencillo es utilizar productos nutrientes de larga duración. Estos productos se incorporan, sin más, aun rebaje que hay debajo del tiesto. Se debe cambiar cada 4-6 meses, por lo que resulta muy cómodo.

cultivar tomates Cultivar tomates

El tomate ( Lycopersicum esculentum) pertenece a la familia de las Solanáceas. Hay tres tipos de variedades: de cordón, arbustivo y enano. La plantación en invernaderos o estancias cerradas permite obtener cosecha todo el año. Gracias a las variedades más recientes y nuevas técnicas de producción resulta fácil recolectarlos de mayo a noviembre. Aun planta produce de 2 a 3 kilogramos de frutos durante toda la temporada, según las variedades, lo que representa por término medio de 6 a 8 kilogramos por metros cuadrado. El acolchado con plástico aumenta la precocidad y el rendimiento del cultivo.

El terreno debe ser mullido, fértil y no excesivamente seco, aunque con buen drenaje. Prepararlo exige un arado profundo a fin de remover la tierra y, de paso, mezclarla con estiércol o materia orgánica. La forma de plantación es en hileras, entutorados con cañas contra una pared al sur. Si el huerto está expuesto al viento precisará una sujeción extra contra los deterioros. En líneas generales, la distancia media entre hileras debe ser de 45 centímetros en los de cordón y 30 centímetros en los pequeños.

Hay que sembrarlos desde finales de febrero a principios de marzo en bandeja o semilleros llenos de turba, poniéndolos después en una estancia cerrada o invernadero caliente. Como les encanta el sol, no se pueden plantar en el exterior hasta que haya desaparecido el riesgo de heladas. Para ir aclimantándolos a su lugar definitivo conviene sacarlos fuera por el día y volverlos a meter por la noche. En el momento en que la planta presente varias ramas con hojas habrá que despuntarla, operación que conlleva la aparición de frutos.

Una vez dispuestos en el terrenos, las plántulas jóvenes requerirán una protección si todavía hace fresco, por ejemplo, con campanas de cristal, plástico o lona de polietileno. Respecto al riego, sólo ha de ser abundante al acabar la plantación y en tiempo seco bastará con hacerlo una vez a la semana. Para obtener tomates más sabrosos, cuanta menos agua, mejor. Si presentan buen aspecto, no necesitan abono. Pero en casos de que los primeros racimos de flor aparezcan pobres o las hojas no crezcan conviene fertilizarlos.

La cosecha no comienza antes de mediados de junio, siendo muy abundante en los meses de julio-agosto, e incluso, en la primera quincena de septiembre. En el momento de recoger los frutos que ya están maduros hay que tomarlos con una mano y darles la vuelta ligeramente con el objeto de separarlos del tallo con su pedúnculo correspondiente. Antes de hagan su aparición las primeras heladas conviene recoger los que todavía estén verdes y colocarlos en una habitación o almacén extendidos sobre paja, para que terminen su proceso de maduración.

cultivar aloe Cultivar áloes

En el antiguo Egipto se consideraba que el áloe tenía poderes curativos y de buen augurio, y con la creencia de que aseguraba larga viada a sus moradores formaba parte de la decoración de las casas. Hoy se ha demostrado que esto no era sólo leyenda, ya que se utiliza en farmacia y cosmética moderna, pero lo que está más claro son los variados usos en el jardín de esta Liliácea, gracias a sus 300 especies: unas adoptan porte arbustivo en cogollo o roseta; otras, el de un árbol; y en contadas ocasiones se transforman en originales trepadoras. El mediterráneo levantino y sur y las zonas de clima tropical se manifiestan con sus enclaves perfectos.

La característica que mejor los define es la disposición de su hojas. Surgen en apretados conjuntos con forma de roseta, que se asientan sobre tallos gruesos no demasiado ramificados, y los bordes poseen púas en arpón con una fuerte púa terminal. La forma del follaje, al impedir la penetración de los rayos del sol, evita la evaporación del agua. Plantado a finales del invierno, florece sin dificultad, primero en abril-mayo y luego en agosto, emitiendo un largo pedúnculo del que, formando espirales, surgen flores acampanadas o tubulares de color amarillo, naranja o rojo.

El calor y el sol intensos permiten su vegetación exuberante de primavera a otoño. No tolera el frío intenso, de ahí que su permanencia en el jardín se ciña a las zonas templadas donde los inviernos sean benignos. Sin embargo, le conviene descansar en invierno, con temperaturas frescas que favorecerán la floración del año siguiente. Prefiere los suelos con buena capacidad de drenaje. Si lo cultivamos en maceta agregaremos al sustrato arena y una capa de gravilla dispuesta en el fondo del recipiente.

La forma más económica de tener una áloe en su jardín consiste en multiplicarlo en primavera u otoño por semillas o a partir de esquejes o retoños. Aunque si lo preferimos como ejemplar ya desarrollado nos dirigiremos a los viveros y centros de jardinería. De esta manera podremos elegir entra las diversas variedades, como Aloe arborecens “variegata”, de aspecto arbustivo, hojas largas, estrechas, verde azuladas, de bordes dentados y bandas de color crema; también puede ser interesante Aloe variegata, que tiene pequeño porte, con hojas verde oscuras, triangulares y con marcas blancas, que admite cultivo en interior.