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Archivo Enero 2010

cultivar olivo 0 Cultivar un olivo
El olivo es un árbol muy interesante que puede llegar hasta los 15 metros de altura pero permite ser cultivado en un jardín. Para ello deberás tener en cuenta los siguientes consejos para cultivar con éxito este árbol de mucha vida que te brindará aceitunas en muy poco tiempo. Compra una planta de olivo (olea europea) en un vivero.

cultivar olivo 1 Cultivar un olivo
Elige una planta de olivo ya desarrollada, como mínimo que tenga algo más de un metro de altura.

cultivar olivo 2 Cultivar un olivo
Escoge un lugar del jardín donde el olivo quede expuesto a sol durante gran parte del día, el máximo de horas posibles.

cultivar olivo 3 Cultivar un olivo
Con una pala con punta, remueve la tierra para que se airee y retira las raíces muertas o malas hierbas.

cultivar olivo 4 Cultivar un olivo
Realiza un hoyo en la tierra acondicionada, de un tamaño similar al cepellón del olivo que deseas plantar.

cultivar olivo 5 Cultivar un olivo
A continuación, planta el olivo y cubre con tierra formando un montículo sobre la base del tronco para proporcionarle los nutrientes que necesita para arraigar correctamente.

cultivar olivo 6 Cultivar un olivo
Riega diariamente durante los primeros días y luego cada 3 o 4 días. Si llueve no hace falta que riegues.

cultivar olivo 7 Cultivar un olivo
Al año de plantado, realiza una poda de formación reduciendo la planta a menos de dos metros de altura y dejando un eje central con ramas laterales para dar forma esférica al conjunto del vegetal.

cultivar olivo 8 Cultivar un olivo
Con la primera poda, quítale también los brotes que hayan aparecido en la parte inferior del tronco.

cultivar olivo 9 Cultivar un olivo
Durante los años posteriores realiza podas de limpieza o mantenimiento para eliminar solamente las ramas interiores y los brotes que estén dañados. Recuerda que el aceite del olivo proporciona grandes beneficios para la salud.

plataneros El platanero, más que un árbol medicinal
El platanero es un árbol medicinal en toda regla. Además, tiene otras propiedades que nada tienen que ver con las terapéuticas. Es un árbol tropical gracias al cual la especie humana podría sobrevivir en época de hambruna. Perteneciente a la familia de las Musáceas, tiene como principal activo el jugo de sus cortezas. Este, obtenido a través de cortes en el tronco, es un gran antídoto contra la peste blanca. Por si fuera poco, es capaz de minimizar el impacto de la temida tuberculosis.

Este jugo se puede beber en pequeñas cantidades, por ejemplo con dosis del tamaño de una cucharadita. Lo ideal es mezclarlo con miel para que el sabor sea más agradable. Dejando de un lado eso, hay que decir que es muy nutricional.

plantas economicas interior Plantas económicas de interior

Algunas plantas se adaptan a cualquier ambiente, su mantenimiento es muy sencillo y, lo mejor, no tendremos que hacer una gran inversión para llenar nuestra casa de color. Si decidimos incluir uno de estos pequeños ejemplares en nuestro hogar, respetaremos unas normas básicas y comunes para todos ellos. Buscaremos un emplazamiento bien iluminado, pero apartado de los rayos directos procedentes del sol. Trataremos de que las hojas no rocen con los cristales de las ventanas, pues podrían actuar como una lupa ocasionando graves quemaduras. En los días más cálidos, situaremos bajo el tiesto un plato lleno de agua y piedras o gravilla. Esta es la mejor forma de mantener la humedad que necesitan las plantas que se encuentran en flor sin que se pudran las raíces.

plantas economicas interior 1 Plantas económicas de interior

Aunque hay determinadas variedades que dejan de florecen al final de la primavera, la Primula obconica lo seguirá haciendo hasta mediados del verano. Forma una roseta uniforme de hojas redondeadas cubiertas por una suave pelusilla. Las flores, grandes y fragantes en diversos colores, crecen en ramilletes sobre tallos de hasta 30 centímetros de altura.

plantas economicas interior 2 Plantas económicas de interior

La Impatiens walleriana es una especie de rápido crecimiento con pequeñas pero abundantes flores, sencillas y dobles, en blanco, rojo o violeta. Muy fácil de cuidar ( los esquejes arraigan incluso en agua), no suele verse afectada por plagas, salvo los ácaros. La alegría de la casa florece mejor cuando las raíces se encuentran ligeramente enmarañadas. Por ello, la cambiaremos de maceta en primavera sólo si está saturando la capacidad del recipiente.

plantas economicas interior 3 Plantas económicas de interior

Con hojas pequeñas y flores blancas o rosa púrpura, el brezo ( Erica gracilis) es un subarbusto que en maceta no sobrepasa los 45 centímetros. Lo encontraremos en primavera e invierno. De forma ocasional puede decorar un interior cálido, pero si no lo devolvemos pronto a una estancia fresca, empezará a tirar las hojas.

plantas economicas interior 4 Plantas económicas de interior

El Chrysanthemum indicum es una especie enana de hábito compacto y flores en tono amarillo pálido que aparecen entre otoño e invierno o a principios de verano si ahora se le somete al forzado a base de una escasa iluminación. Pero en cuanto asomen sus primeros capullos dejaremos que reciba toda la claridad posible.

plantas economicas interior 5 Plantas económicas de interior

De origen sudafricano, la violeta del Cabo ( Saintpaulia iohantha) produce flores duraderas parecidas a violetas y hojas aterciopeladas en forma de corazón. El diminuto tamaño de algunos híbridos hace que sea apropiada para pequeños ambientes, como estanterías, mesas, alféizares,…

plantas economicas interior 6 Plantas económicas de interior

El Kalanchoe blossfeldiana es una mata herbácea perenne, de porte erguido, cuyas hojas carnosas forman un bello fondo para las flores, diminutas y de colores encendidos en rojo, amarillo, naranja, etc. Su mejor presentación se logra formando grupos en terrinas o cestas.

cultivar fucsias Cultivar fucsias

Originaria de Sudamérica, a la fucsia ( Fuchsia sp.) se le conoce también como pendientes de la reina por sus características flores pendulares, que se abren de forma continua desde el final de la primavera hasta entrado el otoño. Este hermoso arbusto, además de resultar ideal para un seto con un margen mixto, puede cultivarse como especie trepadora, en espaldera o en forma de abanico contra una pared cálida, así como en macetero dispuesta en la terraza. En todos los casos, es muy importante mantenerla alejada del viento, su principal enemigo.

El mediterráneo y el atlántico son sus climas apropiados, debido a los inviernos benignos que se dan en estas zonas. Se adapta a situaciones muy diversas, aunque dependiendo del lugar donde vayamos a colocarla elegiremos variedades más o menos rústicas. Y en todos los casos, nos aseguraremos de que están sanas y bien formadas.

Necesita un terreno rico en materia orgánica y poroso. En primavera y otoño añadiremos mantillo, y un acolchado en inverno. No soporta la falta de agua pero hay que procurar que no se encharque, por lo que regaremos de manera regular. Una poda enérgica en primavera reforzará las nuevas ramas y propiciará su floración. Los tallos que se vean dañados por el hielo deben ser cortados cuanto antes, para evitar pudriciones. El método más rápido para reproducir esta planta es por esquejes, que se pueden hacer en cualquier época del año. También se puede hacer por semillas, a principios de la primavera. Cultivadas en el centro peninsular prefiere un lugar protegido y fresco. Si está en el litoral la dejaremos en el exterior, cubierta con paja.

Es una planta bastante sensible a las enfermedades. Durante el verano podemos observar agujeros en las hojas. Se deben a las chinches de las hojas, que chupan la savia, matan los tejidos y produce estos agujeros. Eliminaremos las partes dañadas en invierno para controlar los huevos y larvas, aparte de aplicar un insecticida. Si vemos que hay partes pegajosas en los capullos, tallos jóvenes y parte inferior de las hojas será que ha sido atacada por pulgones, por lo que durante el invierno aplicaremos aceite mineral y caldo pegajoso cuando notemos su presencia. Pueden amarillear sus hojas debido a la araña roja o producirse unos círculos de esporas de hongos en el envés de las hojas por la roya. En general tendremos mucho cuidado con esta planta, ya que las plagas son su talón de Aquiles.

poner estanque jardin Poner un estanque en el jardín

Antes de meternos en obras, buscaremos el emplazamiento adecuado. No podremos cambiarlo de sitio y si la zona es sombría las acuáticas no sobrevivirán. Por lo tanto, lo pondremos al sol y protegido del viento. Para empezar, comprobamos que no existan redes enterradas de agua o electricidad y preveremos que llegue hasta las inmediaciones un ramal del alcantarillado para desagües. Colocamos la pileta dejando un suave desnivel en los márgenes para las especies de ribera y manteniendo una profundidad en el interior de 60-80 centímetros para las de fondo. Revestiremos el estanque con film de polietileno u hormigón y construiremos una zanja, que quedará sumergida al llenarla de agua. Aportamos sustrato y dispondremos ahí las marginales.

Si durante el verano los cuidados son mínimos, en octubre lo protegeremos con una red para evitar que caigan las hojas de los árboles. Según avance el invierno, eliminamos las plantas sumergidas y dejamos las hojas muertas de las de ribera: actuarán como protección natural. En marzo, antes de empezar a plantar, renovamos el agua del estanque en sus tres cuartas partes ( no lo vaciamos del todo) y llenamos con agua limpia.

Para la elección de plantas optaremos prioritariamente por los nenúfares. Son felices en aguas algo turbias, en cuyo fondo instalan sus poderosas raíces y extienden sus delgados rizomas para florecer, plantados a comienzos de primavera, de mayo a septiembre. Un rizoma extraído de una planta a 80 centímetros de profundidad producirá tallos que se adaptarán a nuevas profundidades, alcanzando la superficie. Ahí instalan sus hojas planas, redondas con un canal peciolar, y anchas merced a las celdillas o cámaras de aire que les permiten flora, manteniendo el peso de ranas, sapos o galápagos. Existen especies y variedades que van mejor a mayor o menor profundidad. Siempre eliminaremos las flores marchitas durante su desarrollo vegetativo y en otoño, una vez que entran en descanso invernal.

También en medio del estanque se pueden situar ejemplares de plantas sumergidas y flotantes. Las sumergidas, total o parcialmente, absorben el exceso de sales minerales del agua y eliminan a las algas, que no tienen de qué alimentarse. Potamogeton, Ranunculus y Hottonia, entre otras, producen oxígeno y aportan escondrijos a los peces, pero puede ser preciso controlarlas de vez en cuando si proliferan en exceso. El último grupo de las que rompen la lámina de agua es el de las plantas cuyas hojas flotan sobre la superficie, mientras su raíces se arrastran por debajo. Reducen la luz del fondo, inhibiendo de algún modo la presencia de algas, depuran el agua al asimilar nutrientes disueltos y embellecen el estanque con su exotismo. Ejemplos de este tipo de plantas son Hydrocharis, Stratiotes y Eichhornia.

cuidar piscina verano Cuidar la piscina en verano

Tener una piscina limpia es fundamental para poder disfrutar de ella durante los meses de calor. Cuando encontramos que el agua está sucia puede deberse a que carezca de la arena de diatomeas suficiente para realizar el proceso de limpieza. Esta arena es un elemento filtrante de la depuradora de agua compuesta de curiosas algas microscópicas de colores. Se puede invertir el chorro para limpiar el filtro al cambiar el sentido del agua de la depuradora, o bien ir a una tienda especializada y comprar arena nueva para que cumpla su función.

Las algas son unos microorganismos que producen materia orgánica no deseada y crean un medio ideal para la proliferación de bacterias y hongos, además de hacer opaca el agua de la piscina. Para prevenir la aparición de algas aplicaremos alguicidas, que transforman su metabolismo y provocan su muerte antes de que produzcan daños.

Si la lámina superior presenta un aspecto descuidado, con restos de hierbas, hojas, insectos, aceites bronceadores y otras suciedades, observaremos la cubetas situadas al final del chorro o corriente de agua. Como estarán llenas las vaciaremos un par de veces al día para evitar obturaciones. Si persiste la suciedad, el problema radicará en una falta de caudal de agua en los chorros, que no llevarán estos restos hacia el skimmer.

Cuando detectemos malos olores e irritaciones en las mucosas tendremos que aplicar un desinfectante. A veces estos problemas están asociados a la formación de cloro combinado por lo que tendremos que aplicarlo de nuevo para eliminar el desarrollo de bacterias, virus y hongos. Comprobaremos el valor o pH del agua cada ocho días y lo ajustaremos entre 7.0 y 7.4 para una desinfección más eficaz. Valores superiores o inferiores provocarán reacciones molestas en el cuerpo y acortarán la duración de los productos.

Si el suelo está resbaladizo es hora de pasar la aspiradora. Lo haremos con una cierta periodicidad y ahorraremos tiempo, esfuerzo y dinero, ya que emplearemos menor cantidad de tratamientos químicos. Los limpiafondos más efectivos son los automáticos-robot, que pueden permanecer trabajando solos en nuestra piscina, evitan los obstáculos y pasan sin dificultad por los ángulos rectos.

Los aceites propios de los productos bronceadores ensucian el agua de la piscina; los restos del jardín pegados a los pies van donde vayamos nosotros; y qué decir de los pelos si no empleamos gorro de baño. Por eso, es muy recomendable hacer funcionar la depuradora en las horas de mayor utilización de la piscina. También es interesante que preveamos una depuración nocturna con el programador multifuncional.

evitar daños heladas Evitar los daños de las heladas

Las heladas son un gran peligro para la jardinería, ya que tienen consecuencias muy serias. Una bajada de la temperatura, en especial en las noches de primavera, cuando ya se han producido desarrollos nuevos, puede afectar incluso a plantas resistentes y acabar con ellas. Las heladas suelen acontecer en noches claras y tranquilas, cuando el aire frío se acumula encima del nivel del suelo. Entre otoño y la primavera es el momento de máximo riesgo. Una planta helada resulta casi imposible de recuperar, por lo que es necesario la prevención.

Para que las plantas sufran lo menos posible a causa del tiempo, lo aconsejable es cultivar especies adecuadas y resistentes al clima. Las plantas propias de regiones cálidas son más propensas a helarse, como la buganvilla. Árboles, arbustos y trepadoras cuyos tejidos leñosos no han madurado bien, corren riesgo de sufrir las consecuencias de las heladas, así como las plantas de macizos no resistentes como dalias o crisantemos. Los frutales como manzanos o perales son muy sensibles, al igual que la mayoría de cultivos del huerto como la vida, las fresas y las patatas. En cambio, algunas plantas como el acebo, el agracejo, la col ornamental, el espino de fuego, la parra virgen o la hiedra aguantan temperaturas bajo cero.

Para proteger el cuello de las plantas, lo mejor es amontonar tierra alrededor de su base, es lo que se conoce como recalzo. Los rosales y muchas hortalizas se benefician de esta técnica. El acolchado es otra opción. Extender una capa de 5-10 centímetros de grosos alrededor de los ejemplares, con hojas, cortezas, acículas de pino… impide que las heladas alcancen las raíces.

Las heladas son tan nefastas para el jardín que en poco tiempo pueden acabar con muchas plantas. Cubren el terreno como si fuera un manto cristalino y no se derrite hasta muy avanzado el día. Esta persistencia provoca consecuencias fatales para casi todos los ejemplares, especialmente los situados en lugares sombríos. Incluso, hay ocasiones en que no se retira hasta pasados unos días, tiempo más que suficiente para que se quemen por completo las hojas. La solución consiste en elegir especies duras para estos enclaves y si dura muchos días poner en marcha a mediodía el sistema de riego para derretirla.

Los síntomas de una planta afectada por una helada los podemos apreciar en las hojas, tallos y flores. Los jugos vegetales de las plantas se congelan, lo que produce desgarros que se traducen en zonas necróticas. Aparecen manchas marrones o decoloraciones en los pétalos. La planta raramente se recupera, acaba muriéndose.