Archivo julio 2010

clavel5 Cómo cultivar un clavel
El clavel es una planta muy típica del Mediterráneo. Pertenece a la familia de las Cariofiláceas y al género Dianthus, actualmente hay unas 250 especies diferentes de clavel, entre los más destacados tenemos por el clavel común (Dianthus caryophyllus), la clavelina (Dianthus barbatus) y el clavel chino (Dianthus chinensis).

Se trata de una planta con base leñosa, con unos tallos característicos que pueden alcanzar hasta 90 centímetros de altura. Las hojas son perennes, lineares, blandas y finas, con base envainadora. Los cruces entre las distintas variedades hacen que la mayoría de los claveles tengan una floración continua, siempre que las temperaturas no sean muy bajas. Normalmente, suelen nacer en grupos de una a cinco flores, con pétalos dentados y cáliz con dientes triangulares.

Los colores más comunes son el rosa, el blanco y el rojo, aunque las podemos encontrar de otros colores, como amarillos o naranjas. En función de su tamaño, sus flores pueden ser grandes o de pequeño tamaño con un gran número de botones florales.

El clavel crece naturalmente entre 30º y 45º de latitud. Su producción se extiende al sur de California, en Australia, a la sabana de Bogotá, así como a las montañas de México y al sur de Kenya. También son abundantes los claveles en Valparaíso, Chile y Sudáfrica.

Para su crecimiento óptimo necesita riegos frecuentes, pero en cantidades reducidas para evitar pudrir sus tallos. Es una planta que también requiere mucha luz. Respecto al suelo, debe ser poroso y rico, con un buen drenaje para evitar encharcamientos.

Por lo que respecta al abono, necesita un importante aporte de nutrientes. Durante los meses de calor se debe abonar una vez por semana, será suficiente en hacerlo mensualmente. El momento más adecuado para los trasplantes es el otoño, aunque se pueden reproducir mediante semillas en primavera.

plantas vivaces y perennes Decorar con plantas vivaces y perennes
Las plantas vivaces y perennes pueden llegan a vivir más de dos años y además resisten la llegada del invierno, por lo que son ideales para decorar nuestros hogares. Sin embargo, algunas tienen ciertas diferencias que debes saber. Las vivaces, por ejemplo, se marchitan en invierno, mientras que las perennes conservan sus tallos y hojas durante todo el año.

El principal inconveniente de una planta vivaz es que cuando llega el frío del invierno se secan sus tallos y hojas. No obstante, algunas de ellas pueden mantener una pequeña roseta de hojas pegada al suelo, como es el caso de la Milenrama y la Gaillardia. Sus raíces siguen vivas bajo tierra y cuando pasa el invierno, con la llegada de la primavera, vuelven a brotar con fuerza. Te recomendamos estas epsecies: la Peonía, el Astilbe, la Helianthus, o la Delphinium. No debes confundirlas con las plantas bulbosas, como el Jacinto, el Narciso o el Tulipán.

Por otro lado, el Acanto, la Hortensia de invierno, la Festuca azulada, la Lavanda, la Cineraria, el Geranio o el Clavel son plantas perennes. Todas ellas no pierden durante el invierno sus tallos ni sus hojas. Por esta razón, a pesar de que las temperaturas bajen de forma considerable se mantienen igual que en primavera, verano y otoño, con todas sus hojas.

Por ese motivo de las llama plantas vivaces, porque sobreviven a cualquier época del año. Mientras que las perennes son herbáceas, es decir no leñosas, como los árboles y arbustos y que duran varios años. Al mantener sus hojas y tallos durante el invierno, sobre todo en el caso de las perennes, son una buena opción para que tu jardín o terraza no pierdan color durante la temporada invernal.

corte cesped Cómo cortar el césped
El mantenimiento del césped requiere de un cuidado casi permanente, no hay que olvidar el riego, el abono y el corte. En este último aspecto, el cortacésped se perfila como una herramienta indispensable para mantener el jardín en óptimas condiciones. La elección del cortacésped dependerá de las características de la pradera. Debemos tener en cuenta factores como el tamaño y la naturaleza de la superficie, el tipo de césped, la comodidad de manejo, la posibilidad de instalar una toma de corriente y el presupuesto disponible.

Existen varios tipos: Cortadora de césped manual, eléctrico, de gasolina y autopropulsado (tractor). La elección de una u otra dependerá en gran medida de la extensión del jardín. Por otro lado, los cortacésped usan básicamente dos tipos de cuchillas: helicoidales y rotativas. Las primeras constan de un rodillo con cuchillas helicoidales y dos ruedas, y se usan para céspedes de corte bajo. Pueden cortar incluso a milímetros. El corte es más limpio que el de las rotativas.

Para que un corte sea correcto la cortadora debe estar bien afilada y limpia. Se deben revisar también el cable y los enchufes. Hay que evitar cortar el césped cuando está mojado, porque el corte puede quedar irregular. Cortar la hierba húmeda puede provocar también la aparición de hongos. Lo ideal es que el césped y la tierra estén secos.

Cuando se utiliza el cortacésped hay que evitar los giros bruscos. Para realizar el giro hay que aprovechar los senderos. En cada ocasión, el corte debe realizarse en distintas direcciones, para evitar la inclinación de las briznas de hierba del césped.

Si se está atravesando un período de sequía o calor intenso, se puede aprovechar la hierba cortada para preservar la humedad del suelo. Finalmente, como medida de seguridad, siempre que se vaya a utilizar un cortacésped debes vestirte con pantalón largo y calzado de goma para evitar cualquier incidente como un posible corte o electrocución.

rosales Tipos de rosales
Actualmente, existen más de 30.000 especies de rosales en todo el mundo, diferenciadas en tres grandes grupos: los antiguos, los modernos y los silvestres que son los que nacen de forma espontánea en la naturaleza como la banksia.

Rosales antiguos

Los rosales antiguos se caracterizan por ser fuertes y robustos, muy resistentes a plagas y enfermedades, por lo que no requieren de muchos cuidados.

- Alba. De gran tamaño, los conjuntos de rosas están compuestos por entre cinco y siete flores semidobles o dobles. Sus hojas son muy copiosas y luminosas.

- Borbonia. De ellas brotan flores dobles en grupos de tres, que florecen en verano y en otoño. En general, son trepadoras, por lo que sirven para adornar muros y columnas.

- Entifolia. Crecen en forma de arbustos espinosos, con flores de gran fragancia. Éstas son a menudo dobles y florecen en solitario o en grupos de tres.

- China. Florecen en pequeños o medianos arbustos, en grupos de dos a trece flores. De hojas brillantes, necesitan un lugar protegido para crecer. Son idóneas para borduras y paredes.

- Damascenos. Son arbustos de aspecto abierto con flores semidobles o dobles de gran fragancia. Son recomendables para realizar borduras, con las que delimitar parterres o caminos.

- Gallica. Es un rosal muy espeso y tupido, con flores muy vistosas y hojas de un verde apagado. Se encuentra en grupos de tres fragancias distintas y luce muy bien en borduras y setos.

- Híbrido perpetuo. Son arbustos con abundantes ramificaciones. Sus flores son dobles, en solitario o en grupos de tres, y sus hojas tienen un tono verde oliva. Son recomendables para sembrados y borduras.

- Musgoso. Arbustos poco espesos. Destacan por la vellosidad, con aspecto de musgo o moho, en la parte menor del cáliz. De hojas de color verde oscuro, en verano brotan flores dobles.

- Noisettianos. Rosales trepadores con grandes ramos de flores y de aroma ligeramente picante. Su ubicación más adecuada son las paredes orientadas al sur o al oeste.

- Patio. Arbustos trepadores con ramilletes compuestos de tres a once flores, simples o dobles. Son muy apropiados para borduras, setos y para cultivar en macetas.

- Pórtland. Son arbustos espesos y compactos, con conjuntos de flores semidobles o dobles que crecen solas o en grupos de tres. Son recomendables para escalones y borduras.

- Sempervirens. Rosales escaladores semiperennes, con muchas flores. Idóneos para la decoración de pérgolas y cercados.

- . Arbustos también escaladores, con flores solitarias o en conjuntos de tres semidobles o dobles, de suave perfume. Sus hojas son de color verde pálido y resplandeciente. Son óptimos para escalones y borduras.

Rosales modernos

Son rosales posteriores al siglo XIX, agrupan ya más del 95% de las rosas que se plantan en la actualidad. Se dividen en ocho grandes grupos.

- Híbrido de Té. Es el grupo más grande de rosales modernos y el más popular. Son arbustos bajos, de rosas grandes que reflorecen a lo largo del año. Hay miles de variedades, algunas creadas en especial para flor cortada.

- Trepadores. Estos rosales tienen unos tallos largos que les permiten trepar por pérgolas, paredes, vallas, muros, columnas o celosías.

- Enredaderas o sermentosos. Son muy parecidos a los trepadores. Tienen tallos largos y flexibles, además de racimos de flores pequeñas con una única floración en el año.

- Arbustivo. Son arbustos grandes con muchas variedades, la mayoría reflorecientes (vuelven a florecer en el año). Se utilizan como plantas aisladas en el césped o como setos floridos.

- Floribunda. Sus flores son pequeñas y forman racimos, lo que les da mucho colorido. También son reflorecientes. Se plantan en grupos y en borduras de un color.

- Polyantha. Son arbustos compactos, muy espesos, cargados de flores pequeñas. Al igual que las floribundas, se plantan en grupos y en borduras de un color.

- Miniatura. Como su nombre indica, son rosales muy pequeños que no pasan de 20 ó 30 centímetros de altura. Florecen en ramilletes y lucen muy bien en rocallas, arrietes y borduras. También se pueden cultivar en macetas y jardineras.

- Tapizantes. Son rosales rastreros que crecen desparramados por el suelo. Algunas variedades sólo florecen una vez al año y otras son reflorecientes. Se usan en rocallas, muros y arrietes.

ramo flores novia jardin 0 Preparar un ramo de novia con flores del jardín
Si tienes un jardín seguro que te hará ilusión poder presarte el ramo de novia con tus propias flores. Si deseas hacer tú misma este complemento ideal para tu vestido de novia, te contamos cuáles son los pasos que tienes que seguir para realizarlo en pocos minutos. ¿Qué necesito? Tijera, alicate para podar, cinta floral, lirios, astromelias, flores de campo y rafia.

ramo flores novia jardin 1 Preparar un ramo de novia con flores del jardín
Con la tijera de podar, corta las hojas de los tallos de los lirios.

ramo flores novia jardin 2 Preparar un ramo de novia con flores del jardín
Sobre una mesa pon una vara de lirio y encima las flores, coloca algunas astromelias. Luego las dos varas de lirio. Comprueba que el ramo va tomando forma triangular. Después astromelias, y por último flores de campo. Amarra el ramo de novia bien fuerte con cinta floral.

ramo flores novia jardin 3 Preparar un ramo de novia con flores del jardín
Ata el ramo con hebras de rafia, dejando algunos hilos sueltos que sigan el largo del mismo.

ramo flores novia jardin 4 Preparar un ramo de novia con flores del jardín
Con la tijera de podar, corta los tallos para igualarlos, dejando unos pocos centímetros libres para sostener el arreglo. Si fuera necesario, puedes retirar algunas flores de los lirios que ocupan la parte inferior del ramo. A medida que vayas agregando las varas, puedes ir asegurándolas con cinta floral para que el ramo no pierda la forma. Si lo deseas también puedes hacer este ramo con orquídeas y rosas. ¡Queda muy bonito!

jardin japones puente Los estilos de jardín
El diseño de un jardín se puede considerar como un arte. Debemos elegir los materiales, la distribución de los espacios o el tipo de plantas, pero especialmente tenemos que tener une estilo muy claro. Podemos optar por los clásicos, románticos, innovadores o eclécticos. Con el paso del tiempo, los jardines han pasado de ser lugares místicos y religiosos, a convertirse en un lugar de disfrute y relax.

- Jardín árabe. Se caracteriza por formas geométricas repletas de simbolismos, diseñado en espacios cerrados donde el agua, presente en fuentes, surtidores, estanques y acequias, es el elemento decorativo más común. También se emplea el uso de azulejos y cerámicas de colores vivos en bancos y estanques. Las especies vegetales más utilizadas son el ciprés, el naranjo, el limonero, la lavanda, los malvones y los geranios.

- Jardín japonés. El jardín es un lugar vinculado a la cultura japonesa. Está relacionado con parques, zonas verdes, templos o palacios, pero también con el hogar tradicional, aunque sea reducido. Formando un jardín cerrado para crear un espacio aislado del exterior donde las cercas de madera, brezos o arbustos se convierten en elementos fundamentales. Una curiosidad de estos jardines es que deben tener varias rocas colocadas en alguna parte para simbolizar montañas o islas, las preferibles son los basaltos, oscuros y llamativos. Alrededor de las piedras se coloca arena o grava blanca. Con un rastrillo se crean ondulaciones a modo de corrientes de agua, creando un efecto zen japonés muy hermoso. Entre la vegetación se prefiere el bambú, los rododendros, azaleas, lirios, crisantemos, viñas ornamentales o cerezos.

- Jardín francés. Puramente geométrico y acotado. Destaca por poseer un orden decorativo casi perfecto donde las flores y los setos tienen un gran protagonismo. En cuanto a las plantas, se optaremos por el cedro, la azalea o el ficus benjamín. Entre los ornamentos no naturales destacan fuentes, esculturas, estanques y pérgolas, todas ellas adquieren una gran relevancia. Respecto al césped, a pesar de que ocupa un lugar secundario, debemos mantenerlo bien cuidado. Los senderos se hacen con gravilla, están bordeados con otros árboles con copa recortable. Este tipo de jardín emplea una gran variedad de especies por lo general caducas como por ejemplo: los castaños de indias, olmos, álamos, robles, tilos, abedules y abetos. Los arbustos más habituales son el boj y el tejo, recortados de forma regular e irregular, armando figuras o simples setos.

- Jardín inglés. Completamente irregular con caminos extraños y vegetación desordenada que crea una imagen natural muy bonita. Destaca la presencia de arbustos y maleza. Los elementos arquitectónicos se centra en rocas, estatuas y bancos formando parte de la decoración. Los itinerarios no se señalan debido a las irregularidades del terreno. Si hablamos de flores, las rosas y clemátides combinan con tapices florales y laberintos vegetales.

piscina exterior Poner a punto la piscina
Con la llegada del buen tiempo se inicia la temporada de chapuzones, es momento de refrescarse en la piscina. Si eres uno de los afortunados que disponen de un jardín con piscina, seguro disfrutarás de un verano pasado por agua. Pegarse un baño es de lo más refrescante. Sin embargo, antes de sumergirte, es probable que debas realizar una limpieza. A continuación, te detallamos los pasos a seguir para la puesta a punto de tu piscina.

Lo primero que debes hacer es comprobar los filtros y mecanismos para evitar problemas. Antes de llenar la piscina, tienes que revisar el estado de la depuradora, la bomba y los skimmers, es importante que todo funcione correctamente. A continuación, si el agua está en malas condiciones deberás vaciarla. Para ello, normalmente las piscinas disponen de desagüe. En caso contrario, deberás usar la bomba de filtro o sumergible para drenar el agua hacia el exterior, con el consecuente despilfarro.

Una tengamos la piscina sin agua, revisa su estructura por completo. Comprueba que no hayan grietas o defectos, ya que podrían provocar filtraciones o roturas. Si existen desperfectos en el revestimiento, tendrás que sellarlos con cemento blanco. También es muy probable que se hayan desprendido algunos azulejos, por lo que se deberás proceder a su colocación mediante masilla especial. Si estas reparaciones te superan, lo ideal será contactar con un técnico.

Después de las reparaciones pertinentes y ver que las tuberías no tienen problemas, debes efectuar una limpieza en profundidad de toda la piscina. Casi con total seguridad, la suciedad se habrá acumulado en las paredes. Si no dispones de un robot limpiador, no te quedará otra que realizarlo de manera manual con cepillos y un aspirador potente. La tarea básica consiste en frotar con un desincrustante. Finalmente, trata las paredes con un alguicida, con el fin de evitar la formación de algas y hongos, ya que suelen provocar infecciones en el agua.

Para terminar ya sólo quedará llenar la piscina con agua, no lo hagas con ningún otro líquido. Posteriormente debes realizar una cloración para desinfectarla por completo y eliminar las posibles bacterias. Después del cloro, añade un producto antialgas. Antes de comenzar los baños, hay que controlar el PH del agua que estar entre el 7.2 y el 7.6. Esto es importante para evitar irritaciones y escozor de ojos.