Abono de plantas en primavera y verano
Tener un jardín hermoso es fruto de un constante trabajo, de mucha atención y de un gran esfuerzo personal por mantener los ejemplares sanos, hermosos y sin problemas que les afecten.

Aunque dentro de los principales cuidados que debes llevar a cabo el abono podría no estar en los primeros puestos, lo cierto es que ayudará en gran medida a que mejoren o se mantengan tanto en salud como en aspecto.

A diferencia de lo que muchas personas acostumbran a creer, abonar las plantas durante los meses más cálidos del año (de abril a octubre aproximadamente) resulta más necesario que hacerlo durante el invierno, cuando el desarrollo y la floración de las mismas suelen mantenerse pausados por el frío.

Abono de plantas en primavera y verano
Según aseguran la mayoría de marcas de abonos para su conveniencia, lo mejor es abonar las plantas verdes y las florales una vez cada quince días. Sin embargo, lo cierto es que esto puede depender en gran medida de factores como el ejemplar en sí mismo, el suelo en el que se desarrolla y los cuidados que recibe.

En cuanto a la periodicidad de aplicación lo mejor es realizarlo efectivamente quincenalmente para las plantas en maceta, que tienen el acceso al alimento limitado; sin embargo, los ejemplares cultivados directamente en tierra pueden desarrollarse perfectamente con la aplicación de un abono mensual.

Las mejores épocas para llevar a cabo el abono dependerán del tipo de planta que se trate, pues las plantas sin flor requieren un abono rico en nitrógeno en marzo para favorecer el crecimiento de las partes verdes mientras que las que florecen requerirán que comiences en abril o mayo con abonos con buena dosis de potasio. Las plantas verdes puedes seguir el tratamiento con abonos normales.

Una vez pasado el verano lo mejor es preparar las plantas para la nueva temporada con un abono de liberación lenta que servirá para fortalecerlas de cara al invierno.