Abonos orgánicos
Varios son los tipos de abonos que puedes encontrar en el mercado para ponerle a tu jardín y que dependiendo de lo que vayas a plantar o del tipo de suelo será mejor uno u otro. De todos los que hay te traigo hoy en concreto los abonos orgánicos para que los conozcas a fondo y sepas si te convienen:

Estiércol: lo hay de oveja, de vaca, de caballo, de cabra… Puedes comprarlo directamente en alguna granja o bien en algún centro de jardinería y que te lo venden en sacos, algunos sin ese mal olor que tanto molesta y en muchas ocasiones también enriquecidos con minerales para que sean más efectivos.

- Las deyecciones animales también son utilizadas, pueden ser de gusano, gallinaza, palomina, murciélago… son similares al estiércol.

Compost: es un material que se obtiene a partir de restos vegetales y otras materias orgánicas que se someten a un proceso de fermentación controlada (compostaje). Puedes hacer compost casero con los residuos vegetales de tu jardín y de la comida, pero si no lo quieres casero puedes también comprarlo en sacos.

– La turba la puedes encontrar en dos modalidades, turba negra (la más habitual) y turba rubia (muy ácida). Se utilizan mucho como base para preparar sustratos para macetas y para hacer semilleros. Son también muy buenas para adicionar el terreno.

– Los extractos húmicos son los menos conocidos por los aficionados a la jardinería y aunque su uso en horticultura intensiva va en aumento a nivel de jardines se utiliza muy poco. Es una sustancia muy buena para el suelo ya que desbloquea minerales, fija nutrientes y activa la flora microbiana.

En menor medida hay también otros abonos orgánicos como residuos urbanos comportados, abonos verdes, restos de cosechas y paja enterradas o residuos de animales con huesos triturados.