Adaptación de plantas a ambientes nuevos
Lo ideal para los amantes de la jardinería es comprar semillas, llevar a cabo todo el proceso de plantación y mantenimiento y verlas desarrollarse. Sin embargo, no somos pocos los que preferimos comprar las plantas ya creciditas y evitarnos quebraderos de cabeza.

Sin embargo, y a pesar de lo que pensamos, cambiar de entorno a las plantas también puede traernos complicaciones en tanto que de su traslado pueden derivarse problemas que pueden hacer que pierda su salud y se marchite.

Tranquilo, porque con unos sencillos consejos conseguirás hacer que tu planta se acoja a su nuevo hogar sin problemas.

Para empezar, lo mejor es lavarla por completo (aunque delicadamente) para evitar que comience con demasiados excesos de abono y minerales del suelo anterior. Para ello debes calcular aproximadamente la mitad del tiesto de agua e ir bañándola progresivamente , y no volver a utilizar fertilizante hasta pasados unos meses. Un aviso: la maceta tiene que favorecer un buen drenaje, pues si no podríamos ahogar al ejemplar.

Del mismo modo, las hojas también deben estar muy limpias no sólo para que puedan lucir mejor en nuestro hogar sino también porque la suciedad acumulada puede suponer un perjuicio para la planta, que verá obstruida su respiración. Puedes hacerlo sencillamente con una esponja mojada en agua.

Durante los primeros días, debes procurar mantener siempre la planta húmeda; una buena idea es colocar la maceta sobre una bandeja en la que caiga el agua para que así la planta pueda ir recuperándola cuando la necesite.

En cuanto a la luz, es importantísimo que las nuevas plantas estén provistas de una buena fuente de luz natural no directa (jamás bajo pleno sol), pues al principio también necesitarán más calor.