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Los árboles de hoja caduca se distinguen de los de hoja perenne por el hecho de que cambian de aspecto al filo de las estaciones. En primavera están cubiertos de hojas, en invierno las han perdido todas; y en un período de vegetación activa se modifican considerablemente. En primavera, y sobre todo en otoño, es cuando sus hojas adquieren los colores más elegantes. Con frecuencia la composición de un jardín se apoya en unas acertadas asociaciones de colores.

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Al contrario que las coníferas, la mayoría de los árboles de hoja caduca tienen flores olorosas y multicolores. Son los más empleados en la arquitectura de jardín, inmediatamente seguidos por los árboles frutales ornamentales, magníficos en otoño e inviernos. Es durante esta época del año cuando algunos detalles de los árboles de hoja caduca se destacan más, como el color y la estructura de la superficie de la corteza, las espinas e incluso sus ramificaciones.

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Los árboles de hoja caduca tienen un aspecto más esbelto y alegre que los de hoja perenne. Su follaje resulta más claro, su copa menos frondosa, más etérea. Suelen ofrecer una gran variedad y sus hojas poseen un gran interés decorativo. La ondulación de su follaje les concede un encanto suplementario. Por todas estas razones, a menudo se los prefiere en lugar de las coníferas. Hay una extraordinaria variedad de árboles de hoja caduca. Se podría decir que existen varias especies adaptadas a cualquier tipo de jardín.

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Algunos árboles de hoja caduca tienen una intensidad de color que no varía, mientras que otros adquieren progresivamente sus tonos más elegantes hasta que llegan las bajas temperaturas. El color del follaje depende de las condiciones climáticas, el sol y la temperatura ambiente al comienzo del otoño. No hay que olvidad el papel del paraje ni la naturaleza del entorno.

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La belleza de los árboles caducos de floración otoñal se debe no sólo a su follaje sino también a sus flores. Combinados con arbustos que florezcan durante el verano y fructifiquen en en octubre tenemos el éxito estético garantizado. En otoño los ornamentos más bellos de un jardín son los árboles y arbustos que se adornan de magníficos frutos una vez la flores se marchitan. Estos frutos de todos los colores realzan un jardín hasta la llegada de las heladas, cuando suelen ser víctima de los pájaros. Con sus ramas fructíferas, además, se pueden confeccionar preciosos ramilletes en inviernos.