Cactus junto al ordenador contra radiaciones: ¿verdad o mentira?
No son pocas las veces que hemos oído afirmar que la presencia de un cactus junto a la televisión o el ordenador puede hacer que nuestra exposición a los efectos perjudiciales del mismo sean menores: radiaciones electromagnéticas, molestias en los ojos, etc.

Tal y como aseguran los defensores de esta teoría, esta sería una perfecta solución. Ahora bien, ¿se trata de una teoría con pies y cabeza o de una de esas falsas creencias populares?

A continuación te sacamos de dudas.

Cactus junto al ordenador contra radiaciones: ¿verdad o mentira?Es evidente que los elementos tecnológicos sí que emiten radiaciones electromagnéticas, aunque también es cierto que no todos los tipos de radiaciones son iguales: las hay infrarrojas, microondas, ultravioleta, gamma, rayos X… Y ni de lejos es cierto que todas sean dañinas para los seres vivos siempre y cuando se controle la exposición.

Las radiaciones ionizantes de onda corta (rayos gamma o X) sí que son perjudiciales en grandes cantidades, pero ni siquiera lo serán si no sobrepasan el umbral recomendado. En este sentido, los ordenadores y aparatos electrónicos del hogar no solo no tienen este tipo de radiaciones sino que además envían radiaciones de muy baja frecuencia e intensidad que no perjudicarán a las personas.

En cuanto a los cactus, se puede confirmar que sí que absorben las radiaciones del ordenador. Sin embargo, no debemos olvidar un importante matiz: lo hacen del mismo modo cualquier otro ser vivo u elemento cercano al aparato en cuestión, tal y como lo hacemos nosotros mismos, nuestras mascotas (si están cerca), un trozo de carne o cualquier otra planta, por ejemplo.

En definitiva, un cactus al lado del ordenador absorberá solamente las radiaciones electromagnéticas que lo alcancen. Aún así, si quieres que tenga algún efecto como pantalla receptora deberás situarlo entre el ordenador y tu lugar tapando el monitor.

En conclusión: no te dejes engañar, pues los cactus de ordenador son un invento para vender algo más a los pobres ingenuos que nos fiamos de todo lo que nos cuentan en las tiendas.