Carencia de nutrientes en suelos alcalinos I
Cuidamos con todo mimo nuestras plantas, pero incluso así en ocasiones éstas pueden tener problemas. Uno de ellos puede ser la carencia de minerales, que suele manifestarse en el amarilleo de las hojas (quedando a veces los nervios de color verde).

Hemos de conocer el pH del suelo y del agua que utilizamos para regar, puesto que el problema de base suele ser un suelo demasiado alcalino (también llamado básico), situación ésta muy frecuente. Si en un suelo alcalino plantamos una planta acidófila, es decir, propia de suelos ácidos, la planta tendrá problemas nutricionales, ya que en los suelos alcalinos los minerales esenciales para el crecimiento: Hierro, Manganeso, Zinc, Cobre y Boro son más difíciles de absorber por las raices. El suelo alcalino, es decir, el que tiene un pH menor de 7, insolubiliza los minerales, haciéndolos inabsorbibles. Incluso plantas no acidófilas, como los cítricos, pueden llegar a padecer este problema.

Si tenemos pues plantas con hojas amarillas, una vez descartado que el problema sea el exceso de riego, seguramente estaremos ante una escasez de minerales. Por regla general, si amarillean las hojas nuevas la escasez es de micronutrientes: Hierro, Cobre, Zinc, Manganeso. Si amarillean las hojas viejas la escasez es de macronutrientes: Nitrógeno, Fósforo, Potasio, Magnesio, Calcio. Se impone pues fertilizar la tierra con minerales, preferentemente en forma de quelatos, pues bajo esta forma se elimina el problema antes mencionado de su insolubilidad; los quelatos son fácilmente absorbibles. También puede fertilizarse el agua de riego en vez de la tierra. Otra solución que va muy bien si se observa carencia de micronutrientes es el abono foliar: abono que se pulveriza sobre las hojas y que tiene un efecto rapidísimo, en muy pocos días (se han dado casos de reacciones positivas en 24 horas en caso de clorosis férrica, enfermedad debida a la carencia de hierro).

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