
Aunque parezca mentira, los caracoles pueden hacer muchísimo daño en nuestro jardín, aunque mientras no estén en una gran cantidad no pueden causar tantos destrozos como si son muchos. Suelen aparecer después de la lluvia cuando el tiempo se vuelve agradable ya que les gusta la humedad, así que hay que vigilar el jardín especialmente después de eso para poder ver si han aparecido.
Además, llueva o no les encantan las zonas húmedas como las que hay alrededor de estanques o lagunas, lugares a los que pueden llegar en cualquier época del año ya que siempre están húmedos. Si aparece una plaga de caracoles pueden causar daños como la pérdida de las hojas, los brotes y los tallos tiernos de las plantas ya que es en donde buscan para alimentarse, llegando incluso a defoliar totalmente una planta herbácea en muy poquito tiempo.
