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Cuidados

plantas mediasombra Tener plantas a media sombra
Conoce las especies recomendadas para cultivar a media sombra, las épocas adecuadas para plantarlas y algunas sugerencias para asegurarte su florecimiento. Agrupa unos cuatro plantines de herbáceas de la misma especie y colócalos en un punto focal de tu jardín. Ten en cuenta que las herbáceas perennes viven más de dos años y no pierden su follaje.

Si quieres un efecto de tapizado verde en los exteriores de tu hogar, elige la herbácea perenne llamada aureo reticulata. Este ejemplar lo puedes plantar a unos 15 cm. de profundidad y no la riegues demasiado. Otra opción que puedes tomar es plantar exclusivamente en otoño una asparagus sprengeri, conocida como esparraguera.

Si te gustan las perennes con flores, puedes sumar a tu jardín la viola odorata, son flores lilas y blancas muy perfumadas; la agapanthus orientalis, que tiene flores azules; la clivia miniata que en primavera da flores anaranjadas. Para obtener floración durante el otoño, opta por la anemone japonica, cuyas flores pueden ser rosas o blancas.

Planta arbustos en lugares estratégicos de tu jardín para que sirvan como ejes sostenedores de la estructura general cuando las herbáceas se marchiten. Recuerda que tanto las azaleas y rodendros son arbustos resistentes que florecen en primavera. Por otro lado, si quieres tener una hortensia, ten en cuenta que este arbusto es caducifolio (sus hojas caen) y necesita riegos bastante abundantes y frecuentes.

No olvides que un arbusto perenne puede dotar de belleza tu jardín es el farolito chino, de flores rojas o amarillas. Si no lo tienes claro consulta en el vivero cuáles son las especies que mejor se adaptan a la región que te encuentras. Una buena planificación de un jardín o de un espacio vivo será fundamental para controlar el crecimiento a mediano plazo de aquellas especies que estás cultivando.

bonsai 21 Las plagas de los bonsáis
Las plagas más frecuentes en los bonsáis son éstas:

Hormigas: Si las vemos pululando por el tronco y las ramas de nuestro bonsái, es posible que hayan hecho un hormiguero en la tierra del árbol. Podéis utilizar insecticida especial para hormigas, aunque hay quien recomienda un método casero: sumergir todo el árbol en un cubo de agua al que se le habrá añadido una cucharada de detergente lavavajillas. Se deja durante treinta minutos y después se escurre. Si las hormigas habían hecho un nido en las raíces, tanto éste como ellas mismas habrán desaparecido. No he probado nunca este método, pero de hacerlo, aclararía cuidadosamente el bonsái después de sacarlo del agua con lavavajillas.

Araña roja: Son ácaros muy pequeños de color rojo y amarillo. Chupan la savia para alimentarse, debilitando así a la planta. Pueden verse en las plantas afectadas finas telarañas, símbolo de su presencia. Otro síntoma apreciable es ver bastantes hojas secas. Para evitar esta plaga, se puede elevar el grado de humedad en la zona del bonsái, colocando un humidificador o pulverizando las hojas. Idéntica solución se aplicará cuando el árbol ya haya sido atacado y además se usará un acaricida específico.

Cochinillas: Las hay de varios tipos desde blancas y blandas hasta marrones y de caparazón duro. Se alimentan de la savia, con lo cual debilitan la planta. Son difíciles de erradicar con insecticidas convencionales, debido a su caparazón. Si no hay muchas, se pueden eliminar a mano con un algodón empapado en alcohol. Si el ataque es grave, habrá que recurrir al uso de un insecticida específico para cochinillas.

Orugas: El peligro de las orugas es la velocidad a la que se comen las plantas. Por suerte son fáciles de eliminar: a mano se pueden capturar la mayoría de ellas; el resto morirá con un insecticida especial para ellas.

riego automatico Consejos de riego
El riego es indispensable para el cultivo de plantas y flores. A no ser que tengamos un jardín adaptado a climas secos (es decir con hierbas aromáticas y árboles y arbustos de la zona), hará falta regar periódicamente. Y más teniendo en cuenta que en los jardines suelen abundar especies que son propias de climas mucho más húmedos que aquél en el que está situado el jardín. Así por ejemplo, podemos ver en muchos jardines situados en zonas mediterráneas que se han plantado hortensias, planta que es propia de regiones norteñas lluviosas.

Así pues, lo normal es que un jardín no dependa únicamente de la lluvia, sino que se haya de regar. Pero para que el riego sea realmente eficiente hay que seguir una serie de normas:

– es mejor regar poco y bastante a menudo que una vez cada diez o quince días y en abundancia; en este último caso lo único que lograremos será encharcar el terreno y perjudicar a las plantas.
en invierno nunca hay que regar por la tarde, a excepción de que vivamos en un clima muy cálido. El motivo es el peligro de heladas: quizás cuando estemos regando la temperatura no sea muy baja, pero al caer la noche puede helar, con lo cual las plantas pueden correr el peligro de sufrir graves daños. Hay que procurar que las plantas estén ya secas cuando anochezca. Por ello en invierno la mejor hora para regar es por la mañana,
– en verano se sigue la regla inversa que en invierno: siempre se regará al atardecer, y nunca cuando el son aprieta, puesto que las gotitas de agua actuarán a modo de lupa, pudiendo quemar plantas, flores y césped.
– Hay algunos árboles que necesitan mucha agua, como el sauce llorón; en estos casos sí que es conveniente encharcarlos de vez en cuando.

Armeria maritima La armeria marítima, planta todoterreno
Si estás buscando una planta muy verde, con flores y que aguante el calor, y que además sirva para tapizar grandes superficies, la armeria marítima es una solución.

La armeria es una planta herbácea; sus hojas se asemejan a las del césped, aunque son más largas y la mata es mucho más tupida. Es perenne, y el verde de las hojas es muy vivo y alegre. Empieza a florecer en abril, y puede seguir floreciendo toda la primavera y el verano, hasta finales de agosto. Las flores se parecen a redondos botones, y según la variedad serán de color blanco, lila, rosado o rojizo. La armeria florece en abundancia, por lo que es muy decorativa cuando llega el calor.

La armeria marítima no es nada exigente en cuanto al suelo: los acepta todos sin problemas. En estado natural incluso la podemos ver creciendo entre las rocas. Por ello en muchos jardines se la utiliza para plantarla entre rocallas artificiales.

Es la armeria una planta a la que le gusta el calor, pero al ser una planta rústica tampoco teme al frío. En el único caso en el que hemos de ir con cuidado es si vivimos en la alta montaña, con lo cual si la planta está en maceta, en invierno la meteremos dentro por las noches. Si crece en la tierra, la protegeremos cada noche con un plástico, para que no le afecten las heladas. En verano no tiene problemas con el sol, ya que lo soporta bien, aunque una ayudita extra en forma de riego le vendrá perfectamente.

Hablando de riego, hay que tener en cuenta que a la armeria no le gusta el suelo excesivamente húmedo, pero sí le va bien tener una cierta humedad constante. Por ello en verano será aconsejable regarla dos veces por semana; en primavera y otoño una vez por semana, y en invierno será suficiente un riego cada 10-15 días. No hay que empaparla de agua, sino regar moderadamente. Es conveniente abonarlas en primavera, para que florezcan mejor.

bonsai2002 El riego de los bonsáis
El riego es muy importante para todas las plantas, pero más para los bonsáis, puesto que viven en macetas pequeñas, con poca tierra, y eso hace que esta tierra se seque antes. La frecuencia del riego depende de muchos factores, especialmente del estado de crecimiento de la planta, y del clima.

La norma general es que hay que regar el bonsái cuando la superficie de la tierra empieza a secarse.

En invierno, los bonsáis que viven al aire libre necesitarán poca agua, aparte de la que reciben en forma de lluvia, ya que el invierno es una época de descanso. Hay que ir con cuidado de no regar mucho, para que no se pudran las raíces. Los árboles de interior requieren cierto control, ya que la humedad de la tierra se evapora, debido a factores como la calefacción, que reseca mucho el ambiente.

La primavera es una época peligrosa. Los pequeños árboles comienzan a despertar y empieza la época de crecimiento de las hojas y de los vástagos. Por ello, las necesidades de agua del bonsái aumentan considerablemente. Hay que regar los bonsáis en cuanto han consumido la mayor parte (no la totalidad) del agua que tienen en el recipiente.

Al llegar el verano, el calor hace que se tenga que regar el bonsái mucho: una vez al día. El riego se realizará al atardecer, para que las gotas de agua no actúen como lupa en las hojas de los árboles y las quemen. Hay quien también riega muy de mañana en verano, pues piensa que el agua se secará antes de que apriete el sol, pero yo prefiero no arriesgarme. De todas formas, si el bonsái está a pleno sol es conveniente regarlo dos veces al día, con lo que las horas mejores serán al amanecer y al anochecer. Los bonsáis de interior también necesitan más agua, pero no se puede generalizar y decir que se han de regar cada día, puesto que en algunas casas hay aire acondicionado y ello altera las condiciones naturales de temperatura y humedad; por ello el control será mayor: hay que mirar cómo está la tierra cada día.

En otoño, los árboles caducos pierden sus hojas; los perennes las mantienen, pero en ambos casos su actividad se torna más lenta, ya que empiezan a prepararse para el descanso del invierno. Por ello, y porque las temperaturas descienden, ya no necesitan tanta agua.

trasplante3 El trasplante de los bonsáis
Tarde o temprano, todas las plantas que crecen en maceta han de ser trasplantadas y los bonsáis no son ninguna excepción.

Los motivos para trasplantar son varios:

- Al estar la planta viviendo en una cantidad reducida de tierra, agota los nutrientes de ésta. Esto se puede ir solucionando a base de abonos, pero a veces esta solución no basta, puesto que la composición del suelo puede cambiar: por ejemplo, se vuelve alcalina debido a que regamos con agua calcárea.
- Las raíces se desarrollan demasiado y se amontonan en la poca tierra de la maceta, lo cual dificulta la absorción de nutrientes (o también puede ser ésa la causa del crecimiento de las raíces). Pueden crecer tanto que desplacen el árbol hacia arriba, o bien salir por la parte inferior de la maceta.
Uno de los primeros síntomas de que esto está pasando es que el agua se encharca cuando regamos y tarda en ser absorbida por las raíces.

Cuanto más joven es el árbol, más crece y por lo tanto se ha de cambiar la maceta antes. Así, a modo de orientación, un árbol perenne joven se trasplanta cada 2 años; una conífera vieja cada 6.

Si contamos con un invernadero, se puede trasplantar el bonsái durante todo el invierno. Lo que importa es que el árbol no sufra frío, porque las cicatrices que se ocasionan si hay que podar las raíces tardarán más en sanar. La mejor época es la primavera.

Pasos para el trasplante:

- Sacar el árbol de la maceta, agarrándolo por el tronco y golpeando el tiesto hacia abajo.

- Preparar la maceta, quitando la tierra y limpiándola a conciencia si vamos a aprovechar la de antes.

- Esparcir en el fondo una capa de arena gruesa, para drenar el agua.

- Quitar unos dos tercios de la tierra del cepellón, dejando una poca alrededor de las raíces para que no sufran mucho. Recortar las raíces en una tercera parte.

- Poner un poco de tierra en el fondo de la maceta y colocar el bonsái. Si éste tiene gran volumen y el tiesto es muy poco profundo, será indispensable amarrar la planta, pasando las dos extremidades de un alambre de cobre por el agujero de drenaje y fijando con ellas el cepellón.

- Agregar tierra nueva alrededor del cepellón y prensarla un poco, para que quede firme.

- Regar el bonsái abundantemente.

BonsaiStan Los bonsais: Introducción y poda
Los bonsais son árboles de especies corrientes, pero cultivados en una maceta. Se piensa que el cultivo de los bonsais nació en Japón por la etimología de la palabra (en japonés “bon” significa maceta y “sai” árbol), pero fue en China donde su cultivo alcanzó una popularidad enorme entre los grandes señores.

Los orígenes del bonsai se pierden en el tiempo, aunque dicen algunas leyendas que su cultivo se inició en China hace más de mil años, promovido por el taoísmo. Los taoístas piensan que todo ser tiene su chi o energía interna; así, las montañas, los árboles y las piedras tienen su energía. Parece ser que pensaban que los ejemplares diminutos poseían chi en su forma más concentrada. Se dice que también creían que una forma retorcida y nudosa representaba los cuerpos de los que habitaban el mundo de los espíritus, en el cual habrían alcanzado una edad avanzada. Pero como dije, todo esto son leyendas.

Para controlar el bonsai y darle la forma deseada hay que podarlo regularmente. Si hemos empezado recientemente a cultivar bonsais seguro que la poda nos impone mucho respeto, pues pensaremos que vamos a provocar en el arbolito un daño irreparable o incluso dañarlo. Pero no pasa nada: la poda es esencial para que el bonsai crezca fuerte y adopte formas maravillosas.

Los arbolitos irán creciendo y hay que controlarles. Es en primavera cuando suelen aparecer vástagos en las puntitas de las ramas y en las yemas situadas a los lados de estas.

Para conservar el tamaño del árbol, hay que eliminar los vástagos cuando se alargan, dejando apenas una o dos hojas en la base. Sin embargo, para estimular el crecimiento en una sola dirección, se debe cortar el vástago justo por encima de una hoja que crezca en el sentido que se desea el crecimiento futuro. Un nuevo vástago crecerá a partir de la yema latente situada en la base de la hoja en la dirección requerida.

La mayor parte de estos cortes, que se realizan durante la época de crecimiento, se pueden hacer con el índice y el pulgar, aunque a veces es necesario el uso de podadoras (las hay especiales para bonsais).