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Cultivos

cultivar manzanilla maceta 0 Cultivar manzanilla en una maceta
La manzanilla es una herbácea muy recomendada para fines medicinales. Se caracteriza por tener propiedades: desinfectantes, digestivas y sedantes. Te enseñamos a cultivar con éxito tu propia planta de manzanilla en una maceta.

cultivar manzanilla maceta 1 Cultivar manzanilla en una maceta
Comienza el cultivo plantando semillas en pleno verano. Espolvorea unas pocas sobre la tierra de una maceta y cúbrelas con una delgada capa de vermiculita (mineral formado por silicatos).

cultivar manzanilla maceta 2 Cultivar manzanilla en una maceta
Al pasar dos semanas, las semillas habrán germinado, elige el brote más fuerte y elimina los más débiles.

cultivar manzanilla maceta 3 Cultivar manzanilla en una maceta
Trasplanta a una maceta de al menos 40 centímetros de diámetro. Evita colocar la manzanilla cerca de otras macetas para que no se dispersen.

cultivar manzanilla maceta 4 Cultivar manzanilla en una maceta
Emplea un suelo suelto que permita un buen drenaje. Prepara la mezcla de dos partes de tierra negra con un poco de arena gruesa.

cultivar manzanilla maceta 5 Cultivar manzanilla en una maceta
Coloca la maceta en el jardín o en interiores. Elige un sitio que reciba abundante luz solar pero sin que reciba los rayos solares directamente sobre la planta.

cultivar manzanilla maceta 6 Cultivar manzanilla en una maceta
Los riegos deben de ser diarios para mantener un óptimo nivel de humedad en el sustrato.

cultivar manzanilla maceta 7 Cultivar manzanilla en una maceta
Cuando la mayoría de las flores se hayan abierto será el momento oportuno para realizar la cosecha.

cultivar manzanilla maceta 8 Cultivar manzanilla en una maceta
Recolecta solamente las flores que estén totalmente abiertas procurando no cortar hojas y tallos.

cultivar manzanilla maceta 9 Cultivar manzanilla en una maceta
Deja a secar las flores sobre un papel en un sitio fresco y sombrío donde corra el aire.

cultivar manzanilla maceta 10 Cultivar manzanilla en una maceta
Cuando finalices la cosecha de las flores, realiza una poda para dar nueva vida a la planta. Corta las puntas de los tallos que llevaban las flores.

cultiva romero 0 Cultivar romero
En pocos pasos te enseñamos a cultivar romero, una hierba aromática con bastantes propiedades beneficiosas para el organismo. Puedes utilizar sus tallos como desinfectante natural, repelente e insecticida orgánico, entre otras muchas posibilidades.

cultiva romero 1 Cultivar romero
Primero llena un tiesto o maceta con un sustrato sencillo, un poco abonado y con un buen drenaje.

cultiva romero 2 Cultivar romero
Durante la primavera es la mejor época para reproducir el romero, ya sea por semillas o esquejes que debes colocar en la maceta preparada.

cultiva romero 3 Cultivar romero
Coloca el tiesto en un lugar donde reciba abundante iluminación solar la mayor cantidad de horas diarias.

cultiva romero 4 Cultivar romero
Realiza riegos abundantes pero poco frecuentes. Espera a que el sustrato de la maceta se haya secado para volver a regar.

cultiva romero 5 Cultivar romero
Elimina las puntas de los brotes secos para estimular el crecimiento de la hierba.

cultiva romero 6 Cultivar romero
Puedes recolectar sus tallos y hojas durante todo el año una vez que la planta ha alcanzado un desarrollo adecuado.

cultiva romero 7 Cultivar romero
Al final de la primavera, el romero florecerá mostrando unas pálidas flores azuladas.

Los tallos de romero cocidos en agua durante un cuarto de hora para obtener un excelente desinfectante. Para utilizar el romero como repelente de insectos y aromatizante, simplemente quema los tallos cortaditos dentro de un cuenco.

mini cactus Cómo cultivar cactus
Los cactus se vuelven a imponer en el mundo de las plantas de interior. Estos vegetales son originarios de zonas muy áridas. La versión más vistosa y utilizada últimamente es la de mini-cactus, ideales para el interior del hogar. Pero también podemos encontrar una amplia gama de variedades, con distintas formas y presentaciones. Los siguientes consejos te serán de gran ayuda para iniciar en el cultivo de cactus, o cuidad algunas variedades para decorar el hogar.

Riego. Los cactus deben regarse entre primavera y verano, la cantidad dependerá en gran medida del sustrato. Es importante no repetir el riego hasta que el suelo esté bien seco. En invierno se puede humedecer una vez cada dos semanas o cada 20 días será suficiente. Recuerda que un riego excesivo es perjudicial para cualquier planta.

Temperatura. Soporta altas y bajas temperaturas, es algo que no afecta a los cactus, tampoco las grandes variaciones térmicas intradía. Esta es una de las razones por la cual se considera una especie muy fácil de cultivar.
El único cuidado que hay que tener, si se encuentran al aire libre, es ante las heladas muy fuertes; en este caso es mejor cubrirlos con un plástico o entrarlos en casa.

Abono. Los cactus se fertilizan en primavera y verano, pero nunca en invierno. También es importante saber que el abono no es indispensable para el desarrollo de esta planta, aunque hacerlo le ayuda en su crecimiento. Los más recomendados son los fertilizantes líquidos, sobre todo aquellos que contienen fósforo y potasio.

Sustrato. El mejor suelo para esta planta es el de tierra franca (arena, arcilla y humus en partes iguales) con un poco más de gravilla o arena para que facilite el drenaje del agua.

Cuidados. El cactus no necesita grandes cuidados, simplemente tener aire fresco una maceta con poca profundidad. Solo cambiaremos al cactus a otra maceta cuando su tamaño sea muy grande y pierda estabilidad. Al fondo de las macetas es recomendable colocar una capa de pequeñas piedras, para que el agua pueda salir sin problemas.

Reproducción. Los cactus se reproducen perfectamente por esquejes.

lechuga romana va 1 La deliciosa lechuga
Estamos metidos de lleno en la primavera, y ésta es la época en la que hemos de preparar el huerto para poder recoger la cosecha en verano. Ya es hora de empezar a sembrar y plantar una gran cantidad de especies. Una de ellas es la lechuga.

A estas alturas ya habremos sembrado el semillero con las semillas de lechuga; si no lo hemos hecho, todavía estamos a tiempo. Hay que tener en cuenta que si vivimos en un clima moderadamente frío, como puede ser en la montaña, por ejemplo, habrá que proteger adecuadamente el semillero; no es probable que hiele a estas alturas, pero una protección (un simple plástico valdrá) bien puesta por la noche ayudará a las pequeñas plantitas.

Si preferimos tener una cosecha temprana, en los mercados semanales de los pueblos y en algunos viveros ya tenemos disponibles planteles de lechuga (también de muchas otras verduras). Personalmente, prefiero comprar las plantas de plantel a sembrarlas: no son nada caras, y la plantita no sufre apenas al colocarla en su emplazamiento definitivo en el huerto, pues la tierra que recubre las raíces difícilmente se desprenderá de ellas: viene muy prensada.

Y puestos a expresar más preferencias, os diré que las lechugas que me parecen más fáciles de cultivar son la lechuga romana y la lechuga de Albacete. Tienen unas hojas más oscuras que la lechuga normal, y su sabor es más fuerte; por ello no gustan a todo el mundo, pero a mí me encantan. El secreto para que no sepa tan fuerte es recolectarla cuando aún es joven y sus hojas no se han oscurecido mucho. También siempre nos queda el recurso de atarla por el centro o por su parte superior, para que el interior quede clarito y tierno por no recibir los rayos del sol, aunque con esta lechuga eso no es imprescindible, sino cuestión de gustos. Sus grandes ventajas son que no tienen apenas problemas de plagas y que aguanta muy bien la sequía. Por si fuera poco, el American Institute for Cancer Research incluye la lechuga romana entre los alimentos anticancerígenos.

Fragaria vesca 1 El cultivo de las fresas
Si disponemos de algún rincón en nuestro jardín o huerto, podemos aprovecharlo para cultivar fresas, pues es ésta una ocupación bien sencilla y agradecida.

Las fresas son plantas de bosque, lo cual ha de tenerse en cuenta a la hora de escoger un lugar para ellas. Prefieren los suelos con mucho humus, aunque también pueden crecer perfectamente en suelos bastante ácidos. En cuanto a su emplazamiento en relación con la luz, lo ideal es tenerlas en lugares donde reciban la luz del sol, pero que también tengan una ligera sombra; como si vivieran en un bosque claro, que es su hábitat. De todas formas, también toleran la sombra y el sol; a pleno sol darán más frutos que en un lugar umbrío.

La mejor época para plantar las fresas es en primavera, ya que de esta forma con suerte podremos tener frutos en verano, pero pueden plantarse en cualquier momento, exceptuando la época de las heladas. Se colocan dejando una distancia de dos palmos entre cada planta y de 75 centímetros entre hileras. Necesitan un suelo rico en abono orgánico o compost.

Cuando el fruto ya está creciendo, es recomendable realizar un acolchado de paja, para evitar malas hierbas y mantener sanas las fresas. Hay que tener en cuenta que los frutos llamarán poderosamente a los pájaros; si vemos que se los están comiendo, protegeremos las fresas con mallas. Una forma sencilla es colocar cuatro palos en forma de asta, dos delante y dos detrás (quizás algún otro entre medio) de la plantación de fresas, y encima poner la malla; es decir, como si montáramos una tienda canadiense.

Por regla general, a principios de verano ya tendremos fresas, a no ser que hayamos escogido una variedad trepadora, en cuyo caso maduran incluso en otoño. Las frutas se arrancan con el rabito, pues si éste se desprende perderán vitaminas. Sólo se quita el rabito en el momento de comerlas.

cultivar fucsias Cultivar fucsias

Originaria de Sudamérica, a la fucsia ( Fuchsia sp.) se le conoce también como pendientes de la reina por sus características flores pendulares, que se abren de forma continua desde el final de la primavera hasta entrado el otoño. Este hermoso arbusto, además de resultar ideal para un seto con un margen mixto, puede cultivarse como especie trepadora, en espaldera o en forma de abanico contra una pared cálida, así como en macetero dispuesta en la terraza. En todos los casos, es muy importante mantenerla alejada del viento, su principal enemigo.

El mediterráneo y el atlántico son sus climas apropiados, debido a los inviernos benignos que se dan en estas zonas. Se adapta a situaciones muy diversas, aunque dependiendo del lugar donde vayamos a colocarla elegiremos variedades más o menos rústicas. Y en todos los casos, nos aseguraremos de que están sanas y bien formadas.

Necesita un terreno rico en materia orgánica y poroso. En primavera y otoño añadiremos mantillo, y un acolchado en inverno. No soporta la falta de agua pero hay que procurar que no se encharque, por lo que regaremos de manera regular. Una poda enérgica en primavera reforzará las nuevas ramas y propiciará su floración. Los tallos que se vean dañados por el hielo deben ser cortados cuanto antes, para evitar pudriciones. El método más rápido para reproducir esta planta es por esquejes, que se pueden hacer en cualquier época del año. También se puede hacer por semillas, a principios de la primavera. Cultivadas en el centro peninsular prefiere un lugar protegido y fresco. Si está en el litoral la dejaremos en el exterior, cubierta con paja.

Es una planta bastante sensible a las enfermedades. Durante el verano podemos observar agujeros en las hojas. Se deben a las chinches de las hojas, que chupan la savia, matan los tejidos y produce estos agujeros. Eliminaremos las partes dañadas en invierno para controlar los huevos y larvas, aparte de aplicar un insecticida. Si vemos que hay partes pegajosas en los capullos, tallos jóvenes y parte inferior de las hojas será que ha sido atacada por pulgones, por lo que durante el invierno aplicaremos aceite mineral y caldo pegajoso cuando notemos su presencia. Pueden amarillear sus hojas debido a la araña roja o producirse unos círculos de esporas de hongos en el envés de las hojas por la roya. En general tendremos mucho cuidado con esta planta, ya que las plagas son su talón de Aquiles.

cultivar clematides Cultivar clemátides

Las clemátides ( Clematis sp.) más populares son las trepadoras, pero a este género, de la familia Ranunculáceas, pertenecen también plantas herbáceas, como Clematis integrifolia y Clematis recta. La mayoría resiste la intemperie en las zonas templadas y apenas requiere cuidados, salvo riego abundante después de plantar y en verano, así como poda regular para eliminar los tallos viejos, largos o entrecruzados. Los peciolos de las hojas tienen la capacidad de enroscarse a alguna ramilla, pero las bellas flores de pétalos aterciopelados que se abren a modo de estrella son la clave de su encanto.

Sus colores van desde el blanco hasta el púrpura oscuro, pasando por los rojos, rosas y azules. Se dividen en tres grupos, según su tiempo de floración y su hábito. En el primero están las especies de floración temprana, en las primeras semanas de primavera; el segundo grupo lo forman los cultivares tempranos de flores grandes, y el tercero comprende las de floración tardía, los cultivares de flores grandes y los tipos herbáceos, que dan flores sobre el desarrollo de la estación en curso y que duran hasta el otoño.

Gracias a esta variedad, resultan muy versátiles. Las más vigorosas son ideales para camuflar viejos muros, verjas y construcciones poco agradables, para reptar sobre troncos de árboles, tocones y glorietas. Las clases leñosas pueden guiarse sobre espalderas y pérgolas y las herbáceas caer en cascadas sobre las barandillas de las terrazas. Las especies delicadas pueden dejarse tapizando el suelo. Muchas clemátides se adaptan bien al cultivo en contenedor y algunas se pueden cultivar apoyadas en plantas huésped. En cualquier caso hay que recordar que aunque le gusta el aire libre y el so, prefieren tener su base a la sombra fresca en vernos y protegida de las heladas en invierno.

Todas la clemátides requieren semejantes condiciones en cuanto al terreno. En los fértiles, frescos y bien drenados, así como ligeros y neutros o algo alcalinos, tendrán más éxito. Los muy ácidos, empobrecidos o muy pesados, húmedos y fríos producirán un crecimiento pobre. Conviene prepararlo con turba, mantillo o estiércol. Antes de plantar nos aseguraremos de que las estructuras por donde van a trepar son fuertes y sólidas para que aguanten su peso cuando alcance su talla adulta. Instalaremos cada planta en un agujero profundo, de 45 centímetros de anchura y profundidad, al que habremos añadido abono orgánico.