19 abril 2010 · Decoración · Espacios · Jardín

IMAG0004 Iluminar el jardín naturalmente
Podemos iluminar nuestro jardín sin necesidad de energía eléctrica, utilizando la solución más antigua para dar luz: con antorchas. Las antorchas tienen la ventaja de que pueden colocarse en cualquier sitio, ya que, como no necesitan del aporte de la electricidad, son totalmente independientes. Se clavan en el suelo y listo.

Hay antorchas de muchos tipos. Las más fáciles de encontrar son aquéllas cuya estructura es de bambú y que se alimentan de la combustión de parafina, aceite especial, alcohol para quemar… La propia “vela” es el recipiente donde se coloca la parafina: normalmente cabe un cuarto de litro de parafina y las botellas de parafina que se venden suelen ser de litro. Últimamente ha salido al mercado una mezcla de parafina y citronella, con lo cual, al tener ardiendo la antorcha, también evitamos que nos piquen los mosquitos. También se vende aceite de citronella sin parafina, preparado para quemar.

Aparte de las antorchas de bambú, las más comunes y económicas, también existen antorchas de metal: acero inoxidable, cobre… son más caras, pero duran muchos años y resisten perfectamente la acción del agua. También se venden antorchas que parecen farolillos, cerrados por todos los costados; éstas son especialmente útiles para soportar el viento sin apagarse.

Unas antorchas darán un aire especial, muy íntimo, al rincón del jardín donde las pongáis. La luz que proporcionan es natural y tenue; por ello es perfecta para iluminar el espacio donde tengamos situados cenadores, bancos, estanques o fuentes… También sirven para delimitar caminos en jardines grandes, permitiendo ver los senderos en la noche. Incluso hay mucha gente que las utiliza cuando van a la playa de noche en grupo: su luz frente al mar oscuro proporciona sensaciones muy especiales que nos invitan a la charla sosegada o a entonar canciones… ¡siempre que la autoridad en cuestión no nos ponga problemas!

25 enero 2010 · Decoración · Plantas

plantas economicas interior Plantas económicas de interior

Algunas plantas se adaptan a cualquier ambiente, su mantenimiento es muy sencillo y, lo mejor, no tendremos que hacer una gran inversión para llenar nuestra casa de color. Si decidimos incluir uno de estos pequeños ejemplares en nuestro hogar, respetaremos unas normas básicas y comunes para todos ellos. Buscaremos un emplazamiento bien iluminado, pero apartado de los rayos directos procedentes del sol. Trataremos de que las hojas no rocen con los cristales de las ventanas, pues podrían actuar como una lupa ocasionando graves quemaduras. En los días más cálidos, situaremos bajo el tiesto un plato lleno de agua y piedras o gravilla. Esta es la mejor forma de mantener la humedad que necesitan las plantas que se encuentran en flor sin que se pudran las raíces.

plantas economicas interior 1 Plantas económicas de interior

Aunque hay determinadas variedades que dejan de florecen al final de la primavera, la Primula obconica lo seguirá haciendo hasta mediados del verano. Forma una roseta uniforme de hojas redondeadas cubiertas por una suave pelusilla. Las flores, grandes y fragantes en diversos colores, crecen en ramilletes sobre tallos de hasta 30 centímetros de altura.

plantas economicas interior 2 Plantas económicas de interior

La Impatiens walleriana es una especie de rápido crecimiento con pequeñas pero abundantes flores, sencillas y dobles, en blanco, rojo o violeta. Muy fácil de cuidar ( los esquejes arraigan incluso en agua), no suele verse afectada por plagas, salvo los ácaros. La alegría de la casa florece mejor cuando las raíces se encuentran ligeramente enmarañadas. Por ello, la cambiaremos de maceta en primavera sólo si está saturando la capacidad del recipiente.

plantas economicas interior 3 Plantas económicas de interior

Con hojas pequeñas y flores blancas o rosa púrpura, el brezo ( Erica gracilis) es un subarbusto que en maceta no sobrepasa los 45 centímetros. Lo encontraremos en primavera e invierno. De forma ocasional puede decorar un interior cálido, pero si no lo devolvemos pronto a una estancia fresca, empezará a tirar las hojas.

plantas economicas interior 4 Plantas económicas de interior

El Chrysanthemum indicum es una especie enana de hábito compacto y flores en tono amarillo pálido que aparecen entre otoño e invierno o a principios de verano si ahora se le somete al forzado a base de una escasa iluminación. Pero en cuanto asomen sus primeros capullos dejaremos que reciba toda la claridad posible.

plantas economicas interior 5 Plantas económicas de interior

De origen sudafricano, la violeta del Cabo ( Saintpaulia iohantha) produce flores duraderas parecidas a violetas y hojas aterciopeladas en forma de corazón. El diminuto tamaño de algunos híbridos hace que sea apropiada para pequeños ambientes, como estanterías, mesas, alféizares,…

plantas economicas interior 6 Plantas económicas de interior

El Kalanchoe blossfeldiana es una mata herbácea perenne, de porte erguido, cuyas hojas carnosas forman un bello fondo para las flores, diminutas y de colores encendidos en rojo, amarillo, naranja, etc. Su mejor presentación se logra formando grupos en terrinas o cestas.

23 enero 2010 · Decoración · Espacios

poner estanque jardin Poner un estanque en el jardín

Antes de meternos en obras, buscaremos el emplazamiento adecuado. No podremos cambiarlo de sitio y si la zona es sombría las acuáticas no sobrevivirán. Por lo tanto, lo pondremos al sol y protegido del viento. Para empezar, comprobamos que no existan redes enterradas de agua o electricidad y preveremos que llegue hasta las inmediaciones un ramal del alcantarillado para desagües. Colocamos la pileta dejando un suave desnivel en los márgenes para las especies de ribera y manteniendo una profundidad en el interior de 60-80 centímetros para las de fondo. Revestiremos el estanque con film de polietileno u hormigón y construiremos una zanja, que quedará sumergida al llenarla de agua. Aportamos sustrato y dispondremos ahí las marginales.

Si durante el verano los cuidados son mínimos, en octubre lo protegeremos con una red para evitar que caigan las hojas de los árboles. Según avance el invierno, eliminamos las plantas sumergidas y dejamos las hojas muertas de las de ribera: actuarán como protección natural. En marzo, antes de empezar a plantar, renovamos el agua del estanque en sus tres cuartas partes ( no lo vaciamos del todo) y llenamos con agua limpia.

Para la elección de plantas optaremos prioritariamente por los nenúfares. Son felices en aguas algo turbias, en cuyo fondo instalan sus poderosas raíces y extienden sus delgados rizomas para florecer, plantados a comienzos de primavera, de mayo a septiembre. Un rizoma extraído de una planta a 80 centímetros de profundidad producirá tallos que se adaptarán a nuevas profundidades, alcanzando la superficie. Ahí instalan sus hojas planas, redondas con un canal peciolar, y anchas merced a las celdillas o cámaras de aire que les permiten flora, manteniendo el peso de ranas, sapos o galápagos. Existen especies y variedades que van mejor a mayor o menor profundidad. Siempre eliminaremos las flores marchitas durante su desarrollo vegetativo y en otoño, una vez que entran en descanso invernal.

También en medio del estanque se pueden situar ejemplares de plantas sumergidas y flotantes. Las sumergidas, total o parcialmente, absorben el exceso de sales minerales del agua y eliminan a las algas, que no tienen de qué alimentarse. Potamogeton, Ranunculus y Hottonia, entre otras, producen oxígeno y aportan escondrijos a los peces, pero puede ser preciso controlarlas de vez en cuando si proliferan en exceso. El último grupo de las que rompen la lámina de agua es el de las plantas cuyas hojas flotan sobre la superficie, mientras su raíces se arrastran por debajo. Reducen la luz del fondo, inhibiendo de algún modo la presencia de algas, depuran el agua al asimilar nutrientes disueltos y embellecen el estanque con su exotismo. Ejemplos de este tipo de plantas son Hydrocharis, Stratiotes y Eichhornia.

17 enero 2010 · Decoración · Espacios

borduras de jardin Borduras de jardín

Las borduras son un elemento esencial del jardín. Podemos utilizarlas para delimitar una zona o un camino, para evitar que el césped se adentre en los macizos de flores, para crear efectos de distinción, seriedad, colorido, informalidad, etc. Lo más importante a tener en cuenta es usar materiales que vayan con el entorno y estilo de nuestro jardín, para que pasen a ser unos elementos decorativos más.

Hacer una bordura con recipientes sirve para delimitar un espacio y también cumple la función de maceta o contenedor para colocar plantas y aumentar la decoración. Son pequeñas separaciones realizadas en barro o terracota que albergan en su interior unos pequeños compartimentos para acoger plantas enanas tapizantes, como sedum, echeveria, armeria, siempreviva o cerastium. No hay que regarlas demasiado, por lo que resultan las más adecuadas para enmarcar zonas enarenadas del jardín.

Podemos usar troncos cortados para ribetes redondeados o sin cortar si se trata de márgenes rectos. Siempre es necesario un tratamiento previo con el fin de que no se pudran. Los aseguramos al suelo enterrándolos parcialmente o recibiéndolos con hormigón. Son apropiados para el marco de un camino de gravilla.

El granito pesa mucho y resulta poco manejable, pero su resistencia, estética y calidad es superior a los bordillos prefabricados. Supone una gran elección si queremos delimitar un camino de mucho uso en la zona más apreciada del jardín. Podemos formar incluso distintos niveles y curvas utilizando bordillos de granito cortados. En caso de que queramos economizar y no nos importe trabajar un poco más podemos hacer nuestras borduras a base de encofrado de hormigón. Utilizamos maderas que sirvan para realizar el cajeado y vertemos el hormigón una vez realizada la forma elegida. Después de seco extraeremos las maderas. Podemos utilizar tintes y efectos de relieve para embellecer el resultado final.

Una de las borduras más clásicas es la compuesta por adoquines. Se emplean frecuentemente para delimitar extensiones de césped, rematar superficies de piedrecillas o crear cercos en torno a árboles o plantas emplazadas en una zona de gravilla. Podemos colocarlos en hileras sencillas, dobles o triples, incrustándolos en un cimiento de hormigón. La piedra rústica también da buen resultado, tanto la de rocalla como la de musgo, con un acabado irregular. Es una estupenda elección para utilizar en los caminos del jardín y en los bordes de los macizos. Utilizamos las piedras que nos hayan sobrado tras la construcción de la rocalla o compramos directamente piedras pequeñas.

7 enero 2010 · Decoración · Espacios

plantas terraza acristalada Plantas en una terraza acristalada

En una terraza acristalada podemos instalar especies de gran relevancia, ya que de antemano queda descartado el posible deterioro por factores climáticos agresivos: frío o calor intensos, fuertes heladas o sol abrasador, vendavales… La contrapartida es el precio, bastante elevado. Con la inclusión de plantas en la terraza aportaremos humedad ambiental a la vivienda, mejorando su habitabilidad. El mantenimiento es sencillo, ya que podemos crear un microclima en el que las plantas de interior se desarrollen óptimamente.

Una de las plantas más rústicas de la que podemos disfrutar es la Aspidistra elatior. Es resistente a plagas y enfermedades, cambios de temperatura, no es exigente en abone y tiene una larga vida. Se trata de una especie rizomatosa, con grandes hojas lanceoladas que surgen del suelo y flores malva insignificantes también a ras de tierra que sólo duran un día. En macetones densamente plantados se obtiene una decoración clásica, con un aspecto muy actual.

La Aucuba japónica es una bella especie con hojas brillantes, verde claro, con gran profusión de manchas amarillas y flores azules o frutos rojos, según se trate de un pie macho o hembra. Posee la ventaja de conseguir decorar con efectividad tanto un interior sin calefacción como un exterior que se encuentre algo protegido. La pondremos a la sombra o en sol-sombra; de lo contrario su follaje se quemará, manchándose por completo de negro. Se planta en jardineras perimetrales o macetones aislados.

La Clivia miniata es otra planta resistente y muy bella con la que nuestra terraza quedará vestida por muchos años, ya que se trata de una especie muy longeva. El problema surge cuando, después de la floración, esperamos una nueva emisión de vástagos florales y esta no llega. Para conseguir, someteremos la planta a un descanso postfloración, en forma de riego muy escaso y temperaturas bajas.

La planta de interior más popular es el Ficus benjamina, que puede convertirse también en protagonista de nuestra terraza acristalada. Sólo hay que colocar un ejemplar de al menos 1.75 metros de altura y generosa envergadura al fondo de la estancia. Procuraremos no cambiarlo de sitio, ya que tirará las hojas, con el consiguiente perjuicio estético.

Podemos instalar un gran ejemplar de Yucca elephantipes, con gruesos troncos, sin que invada demasiado sitio de nuestra terraza acristalada, aunque necesita un recipiente profundo. Su porte columnar, copa recogida y hojas que, al contrario de otra yucas, prácticamente no pinchan, se lo permiten. Posee una gran resistencia a las plagas y enfermedades, y resulta muy atractivo el perfecto equilibrio que se produce entre las hojas y el tronco.

29 diciembre 2009 · Cuidados · Decoración · Plantas

cuidar flor pascua Cuidar la flor de Pascua o Poinsetia

La flor de Pascua o Poinsetia ( Euphorbia pulcherrima) es originaria de México, donde crece como un arbusto. En algunas zonas de clima suave de España, caso de Levante o Andalucía, se cultiva como ejemplar de exterior, pero realmente es conocida como planta de interior. Tiene muchas hojas ovaladas y puntiagudas de color verde brillante y con los bordes dentados, pero destaca por su brácteas ( falsas hojas) que crecen en los extremos de las ramas y que rodean a unas pequeñas flores amarillo cremoso. Existen múltiples variedades con brácteas en colores que van del rojo al crema, pasando por el rosa, el amarillo o el albaricoque, en incluso hay especies con dos tonos.

A pesar de su aspecto exótico, es una especie fuerte que necesita pocos cuidados. Cuando se escoge el ejemplar hay que asegurarse de que las flores amarillas, situadas entre las hojas coloreadas, están brotando. Si la mayoría ya ha florecido o ha empezado a caer, las hojas no durarán mucho. Proporcionándole un ambiente cálido y riego regular, su floración que puede iniciarse en octubre se prolongará hasta la primavera. En ese momento las hojas superiores de color se caerán y serán sustituidas por otras verdes. Después de la floración conviene que podarla, dejando tres yemas de cada rama. Tras la brotación, se realiza el trasplante. Para que las hojas recuperen el tono rojizo debe guardarse a oscuras 12 horas al día a partir de finales de verano. Por ejemplo, podemos cubrirla con una caja de cartón o algún tipo de campana opaca.

Cuando compremos una Poinsetia hay que buscarle una habitación bien iluminada y con calefacción suave. Necesita un ambiente cálido con una temperatura de alrededor de 20ºC, porque es muy sensible al frío. Cerca de la ventana recibirá suficiente luz pero nunca deben incidir sobre ella los rayos de sol directos. Debe tener siempre las raíces ligeramente húmedos, pero nunca encharcadas. Regaremos de forma moderada, a menudo, evitando que el agua se quede en la base de la maceta. Mientra florece, es decir, cuando tenga hojas rojas, no es conveniente abonar.

Si la atmósfera está muy reseca por efecto de la calefacción, las hojas empezarán a marchitarse. Sin embargo, las pulverizaciones directas sobre el follaje pueden estropear las brácteas florales. La solución idónea es situar la planta sobre agua y guijarros, o rociarla pero desde abajo. Cuando las brácteas se marchiten cortaremos la planta dejando dos tercios de su ramaje. A partir de aquí comienza su tiempo de reposo, que dura un mes. Durante este tiempo el sustrato debe estar casi seco y la planta estará situada en una habitación con temperatura fresca y buena luz.

24 diciembre 2009 · Decoración · Espacios

salvar pendiente jardin Salvar una pendiente en el jardín

En el diseño de un jardín en pendiente desempeñan un papel básico la imaginación y la iniciativa, ya que su construcción entraña más dificultades que la de un jardín plano, pero a la vez ofrece enormes posibilidades. Crear una serie de cambios de nivel significa construir muros de contención, escaleras, rocallas, terrazas y rampas, que proporcionarán zonas llana utilizables. Hay que tener en cuenta que un jardín con desnivel en subida tiende a acortar la sensación visual de espacio, mientras que uno en bajada provoca el efecto contrario. Los jardines en pendiente requieren también la construcción de caminos para el acceso y el mantenimiento.

La rocalla es una solución ideal para los terrenos en pendiente, ya que es decorativa y permite el cultivo de ciertas especies, como las vivaces alpinas. Aunque también se pueden incluir bulbosas, bienales, arbustos enanos, etc. Es importante preparar el terreno antes de instalarla, eliminando las malezas y otros residuos y dotándolo de un buen drenaje. Los elementos básicos para su construcción son las piedras. Para la estructura principal se necesitan de 40×60 centímetros y más pequeñas para rellenar los huecos. Tras poner las piedras, se planta y se cubre la superficie con corteza fina, cáscaras o gravilla. Es importante elegir especies que florezcan en diferentes épocas del año. Para que la rocallas esté bella todo el año, es necesario eliminar las malas hierbas, regar más durante las primeras semanas, recortar las flores marchitas y acolchar.

Las escaleras se utilizan para unir diferentes partes del jardín, pero también para salvar un desnivel y crear áreas de visita en terrenos que están en pendiente. Si están cerca de la cas tendrán una línea formal, con materiales que armonicen con ella. Si están alejados, se puede optar por troncos, traviesas, piedra natural y similares. Hay que tener en cuenta que los escalones tienen que ser anchos, de 80-100 centímetros, con una altura de 10-18 centímetros y una profundidad de 45 centímetros. Para saber el número de escalones que se han de construir, se divide la altura de la ladera por la de una contrahuella ( el espacio vertical del escalón).

Un macizo elevado sirve para el cultivo de plantas en una zona pavimentada o en medio de escaleras o de un cambio de nivel . Si se construye un parterre elevado para retener una pendiente hay que incorporar un drenaje adecuado a intervalos regulares. Hay que diseñarlo de forma que armonice con los alrededores y con materiales como madera o piedra. El fondo hay que llenarlo con una capa de unos 15 centímetros de base dura. Se tapa con una membrana geotextil y se rellena con tierra.