Ecología

plaguicidas ecologicos Plaguicidas ecológicos
Las plagas que afectan a nuestras plantas son uno de los problemas más desagradables y difíciles con los debemos enfrentarnos en nuestro jardín, y es que sean del tipo que sean estos organismos son realmente duros de pelar.

Aunque tradicionalmente el hombre ha recurrido a los productos plaguicidas químicos, lo cierto es que cada vez son más las personas que renuncian a estos productos que a menudo pueden ser perjudiciales no solo para las plantas sino también para el resto de seres vivos (personas, animales, etc.).

¿La alternativa? Los sistemas de eliminación de plagas ecológicos.

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Instalar placas solares en tu jardín Instalar placas solares en tu jardín
Las placas solares son un conjunto de celdas fotoeléctricas que van unidas formando una única estructura y que puedes instalar en tu jardín o terreno sin ningún problema. Su instalación permite, a largo plazo, el ahorro de dinero y la reducción de las emisiones de CO2. La energía solar se puede recoger mediante distintos dispositivos diseñados especialmente para esa función y que posteriormente puede ser utilizada en procesos fotoeléctricos. Hay diferentes tipos de placas solares, cada uno con un funcionamiento distinto y que dependiendo de tus necesidades es mejor utilizar uno u otro:

- Colectores de placa plana: captan toda la radiación solar en una placa de absorción por donde pasa el fluido portador. Estos colectores tienen una o más placas cobertoras que son transparentes para intentar minimizar las pérdidas de calor que sufre la placa de absorción al intentar maximizar su eficiencia. Son capaces de calentar fluidos de hasta 82º centígrados y su nivel de eficacia es entre el 40 y el 80%. Se usan para calentar agua y para la calefacción y los típicos que se instalan en casa se montan en el tejado.


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jardineria ecologica Mantenimiento de la jardinería ecológica
Tener un jardín significa amar el medio ambiente, por lo que debemos ser respetuosos con el entorno y apostar por prácticas ecológicas. Como por ejemplo elegir plantas autóctonas ya que son más resistentes al agua, a las plagas y requieren menos cuidados. Por ejemplo, los cactus, el romero, el tomillo o el espliego.

También es buena idea colocar farolas y balizas fotovoltaicas que se alimenten de energía solar. Utilizar para el suelo o el pie de las plantas un acolchado con diferentes materiales de una capa de espesor de 5 a 15 cm. Para ello utilizar materiales como cortezas de pino trituradas, hojas, hierbas, pajas o serrín. En definitiva, todo vale mientras sea natural y no contamine.

Si es necesario, puedes emplear insecticidas admitidos en Agricultura Ecológica como es el caso del Fungicida de Cobre, el Purín de Ortigas o el Jabón de Potasa. Es recomendable usar riego automático con programador que permitirá regar de noche y evitar la evaporación del día producida por el sol y la evaporación.

Con todos estos consejos conseguirás desarrollar una jardinería de bajo impacto que permitirá disfrutar de una actividad acorde con la naturaleza. Recuerda que tener un jardín requiere ciertos cuidados para que no crezcan malezas, evitar plagas y conservar un espacio exterior verde.

jardin medio ambiente Tener un jardín respetuoso con el medio ambiente
Tener un jardín es algo bueno para el medio ambiente, pero no siempre es así. El empleo masivo de insecticidas, herbicidas o fungicidas o el consumo excesivo de agua en el riego, son los principales signos de poco respeto al medio ambiente, y por los cuales tu jardín puede convertirse en algo dañino para el entorno natural. Por ello proponemos un nuevo modo de construir jardines de una forma respetuosa con el entorno. Son los jardines ecológicos.

La jardinería ecológica es aquella que aprovecha los medios que la propia naturaleza ofrece para desarrollar una actitud respetuosa con el entorno. De este modo se fomentan unos hábitos y actitudes que colaboran en la conservación y protección del medio ambiente y de la salud.

Con esta actividad se persigue la búsqueda de la biodiversidad, minimizando los problemas observados en la jardinería convencional como serían las plagas, el no aprovechamiento de los residuos vegetales o el consumo excesivo de agua, especialmente grave cuando se emplean plantas que la necesitan en abundancia en zonas donde escasea.

Existe la posibilidad de convertir un jardín convencional en un jardín ecológico. Para ello hay que imitar a la propia naturaleza y así conseguiremos que todas las especies, las plantas y la fauna crezcan en armonía. En el diseño del espacio hay que tener en cuenta varios factores como la orientación de las zonas de sombra o los vientos dominantes. Podemos incluir el uso de recipientes como tinajas, cántaros rotos o recipientes inusuales que reciclemos siempre que no hayan sido tóxicos.

Por otro lado, destacar que cada suelo tiene una constitución diferente ya que puede ser arcilloso, arenoso, pedregoso o limoso. Las plantas necesitan tierra rica y suelta para desarrollar sus raíces. Al remover la tierra, hay que cavarla y voltearla con cuidado no más de veinte centímetros de profundidad. Su enriquecimiento con mantillo evita la evaporación, manteniendo el suelo húmedo y suelto.

Por último, si tenemos suficiente espacio podemos reservarlo para un pequeño huerto de verduras y hortalizas. Otra idea es instalar un estanque mediante el reciclaje del agua de lluvia.

John Seymour   La vida en el campo Ecoaldeas    www ecoaldeas bligoo com John Seymour, gran agricultor autosuficiente
Pocas personas han influido tanto en la concepción de la agricultura y de la vida en el campo como John Seymour. Este pionero de la ecología y de la concepción autosuficiente de la vida en el medio rural nació en 1912 en Londres, pero su familia se mudó cuando él era muy pequeño a una población rodeada de campos de cultivo, lo cual influyó notablemente en el desarrollo posterior de su filosofía de vida.

Estudió ciencias agrarias en el Wye College, adscrito a la Universidad de Londres. Su espíritu aventurero le llevó a viajar por todo el mundo. En Sudáfrica fue encargado de una granja de ovejas y marinero, en Zambia trabajó en las minas de cobre… incluso pasó una larga temporada con los bosquimanos, lo cual le hizo descubrir los secretos de esta tribu de cazadores-recolectores.

Luchó en la Segunda Guerra Mundial, en Etiopía, Ceilán y Birmania y al finalizar el conflicto bélico volvió a Gran Bretaña, pero su espíritu inquieto le llevó de nuevo a viajar, esta vez a la India, donde trabajó en granjas autosuficientes.

Se casó en 1954 con Sally, una ceramista, con quien siguió viajando. Pero cuando tuvieron a su primera hija decidieron que era hora de asentarse. Alquilaron una casa de campo con 2 hectáreas en Suffolk, donde pusieron en práctica sus ideas sobre la vida autosuficiente basada en la agricultura, la ganadería y los oficios tradicionales. Posteriormente se mudaron a otra granja cerca de Newport.

Realmente, John Seymour vivía de manera prácticamente autosuficiente. En sus libros nos enseña cómo llevar a cabo cualquier tarea relacionada con la agricultura y la ganadería, desde el desbroce de un terreno, hasta el calendario de plantación de las hortalizas, pasando por la cría y ordeño de vacas, el techado de construcciones con paja, el aprovechamiento de la energía del agua… Además, su lenguaje es increíblemente cercano y ameno.

Creo que la mayoría de los amantes de los amantes de la naturaleza y la agricultura tenemos algún libro suyo; si todavía no habéis leído sus obras, os recomiendo encarecidamente que lo hagáis, sobretodo “La vida en el campo” (The complete book of self-sufficiency”) y “El horticultor autosuficiente”; ambos cuentan con un contenido buenísimo y unas ilustraciones magníficas. Sus libros pueden encontrarse en las bibliotecas públicas, si no queréis comprarlos. Pero creo que si compráis un libro de Seymour no os arrepentiréis. Yo misma, cuando tengo que realizar alguna labor en el campo, siempre hago caso de sus consejos.

aromaticas en el jardin Introducción a la jardinería ecológica
Mucho se ha hablado de la agricultura ecológica y hemos de congratularnos por el crecimiento de este sector. Pero se puede ir más allá: nuestro jardín también puede ser ecológico.

Los problemas que conlleva la jardinería tradicional son:

– Un consumo excesivo de agua, lo cual es especialmente grave en zonas, como la mediterránea, con graves problemas de sequías. Hay que tener en cuenta que algunas costumbres llevan a un uso abusivo del agua: tener los aspersores funcionando sin control más tiempo del debido, regar tras un día de lluvia, plantar césped en clima secos (algo que los municipios deberían tener muy en cuenta antes de autorizar la apertura de campos de golf)…

– Uso excesivo de pesticidas y herbicidas, que acaban con las especies a las que van destinados, pero que repercuten negativamente en el medio y en nuestra salud.

– Uso de fertilizantes químicos, en concreto los que se elaboran a base de nitratos y otras sustancias muy solubles que contaminan las aguas subterráneas.

La jardinería ecológica pretende eliminar los problemas antes mencionados planteando diversas soluciones:

– Hay que restringir el uso del agua, empleando la estrictamente necesaria. El riego por goteo es algo casi imposible en un jardín, pero podemos controlar el volumen de agua de otras formas, como por ejemplo, regando poco y más a menudo. Además, de esta forma las plantas prosperan mejor. También hay que evitar plantar especies que no son propias de nuestro clima, sino de otros más húmedos.

– Existen alternativas a los pesticidas y herbicidas industriales. Por ejemplo, si tenemos una plaga de pulgones, unas simpáticas mariquitas acabarán con ellos. Las mariquitas pueden adquirirse en algunas jardinerías.

– En lugar de usar abonos químicos, podemos fabricar compost nosotros mismos, o bien usar estiércol animal, que es el mejor abono que existe.

gmediterranioccidental1 988 El jardín botánico de Barcelona
El Jardín Botánico de Barcelona está situado en la montaña de Montjuïc, dentro del parque del mismo nombre, en concreto entre el castillo y el estadio olímpico. Su superficie es de 14 hectáreas y está ubicado en un terreno con un desnivel muy fuerte.

El anterior jardín botánico fue creado por el doctor Pío Font Quer (el autor del célebre “Dioscórides Renovado”) en el año 1930; estuvo semi-abandonado durante muchos años, pero volvió a abrir sus puertas en el año 2003, aunque no como jardín botánico oficial. El actual jardín botánico ya se empezó a construir en 1991, en una zona que antes ocupaba una barriada de chabolas, y se inauguró en 1999.

El jardín está dedicado a la flora mediterránea, la cual puede irse observando a través de la enrevesada red de caminos que atraviesa el recinto. La vegetación mediterránea es una de las más ricas en biodiversidad, pero en la actualidad se encuentra seriamente amenazada, por ser la zona del mediterráneo una de las más castigadas por el ser humano: grandes ciudades, actividad industrial, contaminación, turismo de masas… Así, los objetivos del jardín botánico son preservar las especies mediterráneas y concienciar a la población acerca del peligro que corren.

En el jardín botánico encontraremos tanto coníferas (abetos, cipreses y cedros) que viven en la zona oriental del Mediterráneo, como fresnos, tilos y castaños, propios de regiones más norteñas. Viven gran cantidad de arbustos, como la retama y plantas pequeñas que nos alegrarán la vista con sus flores.

Las especies que allí pueden contemplarse sufren el rigor del caluroso verano barcelonés, época en la que el jardín adquiere un aspecto árido y seco; sólo con la bajada de temperaturas y las lluvias del otoño empieza a reverdecer. La mejor época para visitarlo es la primavera, pues es la temporada en la que florecen la mayor parte de las especies de la flora mediterránea.