Espacios

planta3  Plantas para oficinas
Cada vez pasamos más tiempo trabajando en la oficina, incluso más tiempo del que podemos estar en casa. Por eso es imprescindible que nuestro lugar de trabajo sea un lugar en el que nos sintamos a gusto, y una manera de conseguirlo con un método muy natural es precisamente la utilización de las plantas como parte de la decoración de los diferentes espacios de las empresas, ya sea salas de reuniones, salas comunes u oficinas.

Las plantas de interior aportan color y nos ayudan a sentirnos mejor, e incluso se dice que ellas que pueden ayudar a motivar la actividad profesional. Además, las plantas pueden cumplir diversas funciones, algunas de las cuales te resumimos a continuación:

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estanque  Plantas bonitas y útiles para nuestro estanque
Si disponemos de un estanque en casa, debemos velar también porque éste luzca un aspecto coqueto y cuidado, que no conseguiremos si simplemente dejamos que en él se estanque suciedad o cualquier tipo de planta que crezca salvajemente a su alrededor.

Además del aspecto estético, según dicen los expertos resulta casi imprescindible que en el estanque tengamos plantas que renueven el oxígeno del agua.


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jardin2  El jardín, un lugar de diversión para los más pequeños
Los lugares favoritos de los más pequeños son a menudo los que se encuentran al aire libre, donde se sienten más libres para jugar, experimentar y también aprender. Es por esta misma razón que en tu jardín no debe faltar un lugar destinado a la diversión de tus hijos o nietos.

Si no dispones de mucho espacio, no debes preocuparte; lo que importa no es cómo sea de grande el espacio del que disponemos, sino la ubicación y el hecho de que ellos mismos sientan que tienen su propio espacio.

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gmediterranioccidental1 988 El jardín botánico de Barcelona
El Jardín Botánico de Barcelona está situado en la montaña de Montjuïc, dentro del parque del mismo nombre, en concreto entre el castillo y el estadio olímpico. Su superficie es de 14 hectáreas y está ubicado en un terreno con un desnivel muy fuerte.

El anterior jardín botánico fue creado por el doctor Pío Font Quer (el autor del célebre “Dioscórides Renovado”) en el año 1930; estuvo semi-abandonado durante muchos años, pero volvió a abrir sus puertas en el año 2003, aunque no como jardín botánico oficial. El actual jardín botánico ya se empezó a construir en 1991, en una zona que antes ocupaba una barriada de chabolas, y se inauguró en 1999.

El jardín está dedicado a la flora mediterránea, la cual puede irse observando a través de la enrevesada red de caminos que atraviesa el recinto. La vegetación mediterránea es una de las más ricas en biodiversidad, pero en la actualidad se encuentra seriamente amenazada, por ser la zona del mediterráneo una de las más castigadas por el ser humano: grandes ciudades, actividad industrial, contaminación, turismo de masas… Así, los objetivos del jardín botánico son preservar las especies mediterráneas y concienciar a la población acerca del peligro que corren.

En el jardín botánico encontraremos tanto coníferas (abetos, cipreses y cedros) que viven en la zona oriental del Mediterráneo, como fresnos, tilos y castaños, propios de regiones más norteñas. Viven gran cantidad de arbustos, como la retama y plantas pequeñas que nos alegrarán la vista con sus flores.

Las especies que allí pueden contemplarse sufren el rigor del caluroso verano barcelonés, época en la que el jardín adquiere un aspecto árido y seco; sólo con la bajada de temperaturas y las lluvias del otoño empieza a reverdecer. La mejor época para visitarlo es la primavera, pues es la temporada en la que florecen la mayor parte de las especies de la flora mediterránea.

IMAG0004 Iluminar el jardín naturalmente
Podemos iluminar nuestro jardín sin necesidad de energía eléctrica, utilizando la solución más antigua para dar luz: con antorchas. Las antorchas tienen la ventaja de que pueden colocarse en cualquier sitio, ya que, como no necesitan del aporte de la electricidad, son totalmente independientes. Se clavan en el suelo y listo.

Hay antorchas de muchos tipos. Las más fáciles de encontrar son aquéllas cuya estructura es de bambú y que se alimentan de la combustión de parafina, aceite especial, alcohol para quemar… La propia “vela” es el recipiente donde se coloca la parafina: normalmente cabe un cuarto de litro de parafina y las botellas de parafina que se venden suelen ser de litro. Últimamente ha salido al mercado una mezcla de parafina y citronella, con lo cual, al tener ardiendo la antorcha, también evitamos que nos piquen los mosquitos. También se vende aceite de citronella sin parafina, preparado para quemar.

Aparte de las antorchas de bambú, las más comunes y económicas, también existen antorchas de metal: acero inoxidable, cobre… son más caras, pero duran muchos años y resisten perfectamente la acción del agua. También se venden antorchas que parecen farolillos, cerrados por todos los costados; éstas son especialmente útiles para soportar el viento sin apagarse.

Unas antorchas darán un aire especial, muy íntimo, al rincón del jardín donde las pongáis. La luz que proporcionan es natural y tenue; por ello es perfecta para iluminar el espacio donde tengamos situados cenadores, bancos, estanques o fuentes… También sirven para delimitar caminos en jardines grandes, permitiendo ver los senderos en la noche. Incluso hay mucha gente que las utiliza cuando van a la playa de noche en grupo: su luz frente al mar oscuro proporciona sensaciones muy especiales que nos invitan a la charla sosegada o a entonar canciones… ¡siempre que la autoridad en cuestión no nos ponga problemas!

Nenufar Oloroso 1 Nenúfares en el estanque
Si tenemos la suerte de contar con un estanque en nuestro jardín, valdrá la pena que lo adornemos con nenúfares, la planta acuática más hermosa.

El nenúfar es originario de Asia y África, donde crecen de forma natural en lagunas y aguas semi-estancadas. Pertenece al género Nymphaea, dentro del cual podemos encontrar muchas especies: así, por ejemplo, hay nenúfares de clima templado o frío y nenúfares tropicales. Los de clima templado, que son los que más se adaptan a nuestras latitudes, son menos exigentes en cuidados; por ejemplo, necesitan menos nutrientes que los tropicales.

Los nenúfares suelen comprarse en macetas especiales, como de rejilla; estos recipientes permiten que entre el agua y que no salga mucha tierra, pero es mejor forrarlos con tela de arpillera (de saco), para que se pierda la menor cantidad de tierra posible. La planta necesita unos 30 centímetros de agua desde la base del tallo (es decir, donde comienza la tierra de la maceta) hacia arriba, pero los ejemplares grandes están más cómodos con 40, 50 e incluso 60 cm. Si el estanque es profundo y la planta pequeña, no se trasplantará directamente en el suelo del estanque. Lo que se puede hacer es colocar la maceta poniendo ladrillos debajo de ella, hasta que las hojas lleguen a la superficie; de todas formas, si algunas hojas quedan sumergidas no se pudrirán. A medida que la planta crece, se van retirando los ladrillos, hasta que ya alcanza la altura suficiente como para poder plantarla directamente en el suelo. De todas formas, la plantación en el suelo no es imprescindible; de hecho, es más cómodo mantenerlos en macetas para abonarlos, separar los rizomas o trasplantarlos.

La ubicación a pleno sol es la más adecuada para los nenúfares. La mejor época para plantarlos es la primavera, cuando el agua no está tan fría.

invernadero Cómo elegir un invernadero convencional
Los tipos más convencionales de invernadero son aptos para una amplia gama de plantas, y comprenden los de tramo tradicional, luz holandesa, tres cuartos de tramo, colgadizos y de mansarda (o curvilíneos). Algunos aprovechan mejor el espacio y otros son más luminosos o mantienen mejor el calor; la elección dependerá de la ubicación de la que podamos disponer y de las plantas que queramos cultivar. Todos estos pueden tener una estructura de madera o aluminio y paredes completas de cristal o parcialmente acristaladas.

Invernaderos de tramo tradicional: Las caras verticales y el techo de tramo homogéneo de un invernadero de tramo tradicional resultan extremadamente prácticos en cuanto al espacio de cultivo y la altura libre. Un invernadero de tramo tradicional tiene a proporcionar el mejor uso del espacio al menor coste.

Invernaderos de luz holandesa: Las caras inclinadas de los invernaderos de luz holandesa están diseñadas para permitir la máxima entrada de luz, por lo que son adecuados para cultivar plantas de orlas, especialmente las de desarrollo bajo como las lechugas. Las hojas de cristal del techo se superponen ligeramente para evitar que penetre la lluvia y aumentar la rigidez, lo que puede ocasionar una pérdida de calor si las hojas están flojas.

Invernaderos de tres cuartos de tramo: Una de sus caras se coloca contra una pared, por lo que la entrada de luz resulta un poco más restringida; no obstante, la pared proporciona calor y un aislamiento suplementario en el invernadero, especialmente si es la pared de una casa.

Invernaderos colgadizos: Si no hay espacio suficiente para otro tipo de estructura, un invernadero colgadizo es una buena elección, en especial si se prefiere un invernadero fundamentalmente para uso decorativo. Al igual que en el de tres cuartos de tramo, la pared actuará como un buen aislamiento de manera que se producirá una escasa fuga de calor.

Invernaderos de mansarda: El invernadero de mansarda es el curvilíneo, que tiene las caras y los paneles del techo inclinados, diseñados para permitir la máxima entrada de luz. Es adecuado para plantas que requiere mucha claridad durante el invierno, cuando las horas de luz son pocas y los niveles de esta, bajos.