Exteriores

cuidar piscina verano Cuidar la piscina en verano

Tener una piscina limpia es fundamental para poder disfrutar de ella durante los meses de calor. Cuando encontramos que el agua está sucia puede deberse a que carezca de la arena de diatomeas suficiente para realizar el proceso de limpieza. Esta arena es un elemento filtrante de la depuradora de agua compuesta de curiosas algas microscópicas de colores. Se puede invertir el chorro para limpiar el filtro al cambiar el sentido del agua de la depuradora, o bien ir a una tienda especializada y comprar arena nueva para que cumpla su función.

Las algas son unos microorganismos que producen materia orgánica no deseada y crean un medio ideal para la proliferación de bacterias y hongos, además de hacer opaca el agua de la piscina. Para prevenir la aparición de algas aplicaremos alguicidas, que transforman su metabolismo y provocan su muerte antes de que produzcan daños.

Si la lámina superior presenta un aspecto descuidado, con restos de hierbas, hojas, insectos, aceites bronceadores y otras suciedades, observaremos la cubetas situadas al final del chorro o corriente de agua. Como estarán llenas las vaciaremos un par de veces al día para evitar obturaciones. Si persiste la suciedad, el problema radicará en una falta de caudal de agua en los chorros, que no llevarán estos restos hacia el skimmer.

Cuando detectemos malos olores e irritaciones en las mucosas tendremos que aplicar un desinfectante. A veces estos problemas están asociados a la formación de cloro combinado por lo que tendremos que aplicarlo de nuevo para eliminar el desarrollo de bacterias, virus y hongos. Comprobaremos el valor o pH del agua cada ocho días y lo ajustaremos entre 7.0 y 7.4 para una desinfección más eficaz. Valores superiores o inferiores provocarán reacciones molestas en el cuerpo y acortarán la duración de los productos.

Si el suelo está resbaladizo es hora de pasar la aspiradora. Lo haremos con una cierta periodicidad y ahorraremos tiempo, esfuerzo y dinero, ya que emplearemos menor cantidad de tratamientos químicos. Los limpiafondos más efectivos son los automáticos-robot, que pueden permanecer trabajando solos en nuestra piscina, evitan los obstáculos y pasan sin dificultad por los ángulos rectos.

Los aceites propios de los productos bronceadores ensucian el agua de la piscina; los restos del jardín pegados a los pies van donde vayamos nosotros; y qué decir de los pelos si no empleamos gorro de baño. Por eso, es muy recomendable hacer funcionar la depuradora en las horas de mayor utilización de la piscina. También es interesante que preveamos una depuración nocturna con el programador multifuncional.

evitar daños heladas Evitar los daños de las heladas

Las heladas son un gran peligro para la jardinería, ya que tienen consecuencias muy serias. Una bajada de la temperatura, en especial en las noches de primavera, cuando ya se han producido desarrollos nuevos, puede afectar incluso a plantas resistentes y acabar con ellas. Las heladas suelen acontecer en noches claras y tranquilas, cuando el aire frío se acumula encima del nivel del suelo. Entre otoño y la primavera es el momento de máximo riesgo. Una planta helada resulta casi imposible de recuperar, por lo que es necesario la prevención.

Para que las plantas sufran lo menos posible a causa del tiempo, lo aconsejable es cultivar especies adecuadas y resistentes al clima. Las plantas propias de regiones cálidas son más propensas a helarse, como la buganvilla. Árboles, arbustos y trepadoras cuyos tejidos leñosos no han madurado bien, corren riesgo de sufrir las consecuencias de las heladas, así como las plantas de macizos no resistentes como dalias o crisantemos. Los frutales como manzanos o perales son muy sensibles, al igual que la mayoría de cultivos del huerto como la vida, las fresas y las patatas. En cambio, algunas plantas como el acebo, el agracejo, la col ornamental, el espino de fuego, la parra virgen o la hiedra aguantan temperaturas bajo cero.

Para proteger el cuello de las plantas, lo mejor es amontonar tierra alrededor de su base, es lo que se conoce como recalzo. Los rosales y muchas hortalizas se benefician de esta técnica. El acolchado es otra opción. Extender una capa de 5-10 centímetros de grosos alrededor de los ejemplares, con hojas, cortezas, acículas de pino… impide que las heladas alcancen las raíces.

Las heladas son tan nefastas para el jardín que en poco tiempo pueden acabar con muchas plantas. Cubren el terreno como si fuera un manto cristalino y no se derrite hasta muy avanzado el día. Esta persistencia provoca consecuencias fatales para casi todos los ejemplares, especialmente los situados en lugares sombríos. Incluso, hay ocasiones en que no se retira hasta pasados unos días, tiempo más que suficiente para que se quemen por completo las hojas. La solución consiste en elegir especies duras para estos enclaves y si dura muchos días poner en marcha a mediodía el sistema de riego para derretirla.

Los síntomas de una planta afectada por una helada los podemos apreciar en las hojas, tallos y flores. Los jugos vegetales de las plantas se congelan, lo que produce desgarros que se traducen en zonas necróticas. Aparecen manchas marrones o decoloraciones en los pétalos. La planta raramente se recupera, acaba muriéndose.

jardin para el frio Un jardín para el frío

El clima es una cuestión a tener en cuenta al planificar un jardín. Las horas de sol que recibe, las temperaturas, la frecuencia de las heladas y otras variables similares influyen en gran medida en las plantas cultivadas. Antes de proceder a la plantación hay que tomar nota de la orientación del jardín, de las zonas más soleadas y de las sombreadas, de las que están expuestas a vientos fríos, etc. Aunque en general la mayoría de plantas vive mejor con una temperatura media, hay algunas que soportan el frío.

En las zonas muy frías hay que elegir materiales a prueba de heladas para construir los caminos, escaleras y otras áreas pavimentadas del jardín, para evitar así que se produzcan resbalones. La madera resulta adecuada, siempre que el clima nos sea muy húmedo y que sea tratada todos los años contra la podredumbre. Los adoquines de granito o pavés y los ladrillos permiten formar decorativos senderos y son buenos antideslizantes. Menos rígidos, pero muy adecuados para las zonas con heladas, son la arena de ríos y la gravilla, con los que se pueden conformar superficies más informales, pero igualmente decorativas.

El invernadero permite el cultivo de plantas durante todo el año. Para la estructura se puede utilizar madera, aleación de hierro galvanizado o aluminio. Para la cubierta se aconseja vidrio o plástico. Con el fin de aislarlo mejor del frío es aconsejable cubrir los cristales con plástico de burbujas. Hay que instalarlo en un lugar soleado y protegido del viento, al lado de un muro, sobre una superficie bien nivelada y dotada de un eficaz sistema de drenaje. Para aumentar la temperatura interior es aconsejable instalar una fuente de calor artificial, por ejemplo, radiadores y estufas.

También podemos crear zonas cálidas artificiales o naturales. Los muros son muy resistentes y no requieren ningún mantenimiento. Pueden ser de piedra, hormigón o ladrillo. En los centros de jardinería hay paneles de madera o cortavientos fáciles de montar. Requieren una protección especial contra la pudrición y un barnizado al año. Las celosías están disponibles en madera, plástico, alambre, etc. Requieren algunos cuidados importantes con el fin de que duren mucho tiempo. Además, no ofrecen la misma protección que una superficie compacta. Los setos también crean rincones más cálidos, aunque desde la plantación hasta que alcanzan su altura definitiva pasan varios años. Además, necesitan cuidados regulares.

Entre los árboles que aguantan el frío podemos encontrar al arce, fresno, manzano, roble, cercis y haya. Arbustos resistentes son, por ejemplo, cotoneaster, fuchsia, piracanta, rododendro, berberis, camelia, cornus, viburno y la mayoría de las rosas. Las trepadoras que toleran las bajas temperaturas son madreselva, hiedra, parra virgen, glicina y algunas clemátides.

proteger del viento Proteger del viento

El viento moderado ejerce una acción desinfectante de las plantas, limpiando impurezas y polvo depositado sobre las mismas, inhibiendo las condiciones de desarrollo de los hongos, sobre todo la humedad. Pero los vientos fuertes perjudican a muchas plantas, ya que se pueden quebrar sus tallos o ramas y tirar las flores. Reparar estos daños, en la mayoría de los casos, resulta casi imposible, así que se impone la prevención. Los más adecuado es instalar cortavientos de madera o piedra o pantallas vegetales, es decir, setos a base de especies resistentes.

Para una zona muy expuesta se deben elegir especies de crecimiento rápido. Una opción son árboles como chopos, alisos o pino albar. El ciprés de Leyland es muy útil para crear una pantalla en un tiempo relativamente corto, igual que el tejo y la tuya. Hayas, carpes, acebos y coníferas resistentes también son adecuados, pero las pantallas vegetales requieren una poda regular.

Las plantas expuestas de forma constante a vientos fuertes se ven seriamente perjudicadas, ya que su desarrollo superior se desequilibra. El viento causa el amarronamiento del follaje, su marchitamiento y su muerte. Las hojas jaspeadas o doradas son más vulnerables. Además, el viento puede hacer caer al suelo las flores y los frutos, tronchar las ramas y tallos más finos e incluso derribar las especies más pequeñas o recién plantadas. El viento gélido del norte en invierno puede helar o quemar las partes sensibles o el tórrido del sur en verano abrasar los brotes tiernos. Hay que vigilar la excesiva evaporación del suelo que puede producirse por la acción del viento.

La piedra es un material muy adecuado para construir cortavientos, queda muy natural, da un cierto aire rústico, confiere gran calidad al jardín y hay muchos tipos. Si se construye un muro sin mortero, no conviene que sea más alto que la cintura de un adulto. Se instalan unos cimientos formados por piedras grandes hundidas unos centímetros en la tierra y se va levantando la pared. Para construir un muro de pie de hasta 2 metros, son necesarios cimientos de hormigón muy sólidos, con una anchura que doble la del muro y con suficiente profundidad para garantizar su estabilidad.

Colocando celosías, paneles y pantallas de fibra natural se logra un abrigo inmejorable. Además se pueden usar grandes jardineras para plantar arbustos cortavientos con el naranjo de México, la aucuba o el laurel. Si se dispone de macetas en la barandilla hay que asegurarse de que están bien sujetas para evitar que el viento las derribe, lo mismo que con los recipientes que están en el alféizar.

crear macizos color Crear macizos con color todo el año

Un grupo de especies en flor o con follajes vistosos, colocadas según los colores y las formas constituyen un macizo. Se puede poner en medio del césped, en un rincón del jardín o acompañando un sendero. Es importante elegir un lugar entre el sol y la sombra, aunque teniendo en cuenta las necesidades de cada planta. El primer paso es preparar el terreno cavando, limpiándolo y añadiendo materia orgánica. Después se puede optar por delimitar la zona del macizo construyendo una bordura con ladrillos, piedras naturales, etc. A continuación, ya se puede plantar, hay que elegir diferentes especies, poniendo las más altas en la parte trasera y las pequeñas, delante y combinando sus colores.

Al confeccionar un macizo primaveral, las vivaces deben ser las protagonistas, ya que se trata de plantas resistentes, que se pueden plantar desde finales del invierno para florecer enseguida. Es importante colocar en la parte trasera las especies que alcanzan mayor altura, por ejemplo: acanthus, agapanthus, aquilegia, astilbe, delfinios, lupino, lobelia, verbena o miscanthus. En la zona delantera, se deben instalar las plantas más pequeñas como es el caso de margarita de los prados, aster, coreopsis, dianthus, hebe, nepeta, oxalis, amapolas, prímulas o iberis.

Se pueden comprar plantas en viveros en los últimos días de la primavera e instalarlas enseguida, pero también es posible sembrar anuales, desde mediados de primavera, protegidas del frío. Se plantan primero las especies que van en el interior del macizo y se continúa por los laterales. Luego se riega copiosamente. En el centro y mediterráneo son adecuadas petunias, tagetes, cosmos, banderillas… En el atlántico, alegrías de la casa, begonias, capuchinas o verónicas.

En el otoño, al sol, aunque resisten las sombra, en tierra ligera y bien drenada, se puede instalar un macizo de aromáticas que, además de ser decorativo por las flores y los follajes, ofrecerá un agradable perfume. No exigen demasiados cuidados, en primavera les vendrá bien un fertilizante o un poco de compost, protección con acolchados durante el invierno y poda regular de las hojas y flores marchitas y secas. Algunas de las más bonitas para macizos son romero, salvia, estragón, tomillo, albahaca, laurel, menta, perifollo, acedera, etc.

Para disponer de un macizo invernal se puede hacer una composición a base de bulbosas como campanillas de las nieves, narcisos, tulipanes, crocus, lirios, gladiolos… Los bulbos presentan un aspecto espléndido en arriates y macizos. Pueden estar solos o con bienales como pensamientos, alhelíes, margaritas, caléndulas o coronados. También se puede colocar algún arbusto de floración invernal como forsitia, hamamelis o amelanchier. Sólo es necesario un acolchado para proteger sus raíces del frío y eliminar las hojas y flores secas.

tipos maderas Tipos de maderas para exterior
Madera de Teka : procede de la especie Tectona Grandis (Verbenáceas) y se encuentra en Birmania, Tailandia e Indonesia. Se caracteriza por ser muy resistente y duradera debido al contenido en sustancias aceitosas. Tiene un color amarillento con tonos durados, pero se suele oscurecer con un tratamiento natural a base de aceite de teca. En general es una madera de gran finura y simple de trabajar, de fibra sólida y bastante densa. No es corrosiva ya que aguanta a extremas temperaturas y además es resiste a la invasión de termitas y hongos. Gracias a la impermeabilidad también resiste a la humedad. Para su tratamiento basta con pasarle una capa de pintura y barniz espacial para maderas de exterior.

Madera de Bankirai (Parashorea): Procedente del sudeste asiático, su color y composición es variable según el tipo de terreno donde haya crecido el árbol. Al ser una madera de bastante dureza, suele resistir durante tiempo a los efectos de climas adversos. Además tiene una ventaja, y es que no requiere un mantenimiento adicional. Simplemente basta con cubrirla en invierno y aplicar un aceite especial.

Madera de rattan: Muebles producidos con fibra sintética que se tensa entorno a un bastidor de metal. La característica principal es su gran durabilidad, ya que soporta bien las diferentes condiciones climáticas y luz ultravioleta. Esta fibra no precisa ningún mantenimiento especial y para limpiarla podemos hacerlo con un cepillo, agua y jabón. Se puede dejar perfectamente durante el invierno en el exterior, al año siguiente estará en perfectas condiciones.

Madera de nyatoh o balau: Proviene de Indonesia y Malasia, lo que le proporciona un tono variable que va del rosado al castaño oscuro. Es una madera de dureza media y necesita algún tratamiento para que aguante muchos años. Si queremos reforzar el color y el brillo es bueno lijar ligeramente la superficie y después aplicar un poco de aceite de linaza, de esta forma aseguramos una vida útil más larga. Para su buena conservación hay que guardarla en un lugar seco durante los meses de bajas temperaturas.

proteger muebles de madera jardin Proteger los muebles de madera del jardín
Cuando pasa el invierno, llega la primavera y con ella, el buen tiempo. Apetece salir de casa, disfrutar del jardín, tomar el sol, respirar aire puro o ver las estrellas. Para todo eso, necesitamos tener a punto el mobiliario de exterior. Los muebles de jardín aportan estilo, comodidad, decoración y confort al espacio exterior, pero al mismo tiempo requieren un cuidado especial para mantener su buen estado y prolongar su vida útil.

Normalmente están fabricados con una dureza especial, pues se utilizan maderas muy resistentes a los cambios de temperatura e inclemencias meteorológicas. Son maderas que poseen un alto contenido en aceites que las protegen de los hongos, por lo que se pueden dejar a fuera durante el otoño. Sin embargo, estos aceites se van desgastando con el tiempo, y es recomendable realizar un mantenimiento periódico e impregnar de nuevo la madera. Si no se hace, el mueble se resecará y será más vulnerable a la acción de los agentes externos.

La madera más común suele ser la teka, pero también hay de otros tipos. Cuando estos muebles han estado expuestos durante un periodo prologando de tiempo y sin protección en el jardín, terraza o balcón, pueden presentar un aspecto estropeado. Pero no hay problema porque te vamos a explicar el proceso para que recuperen una buena apariencia:

- Primero lijar la superficie para eliminar la suciedad adherida y la capa más reseca.
- El mueble presentará un aspecto más limpio y un color más natural.
- Aplicar una mano de aclarador de madera con el fin de eliminar las manchas negras que producen los hongos.
- Finalmente, pasar con una brocha aceite para maderas de exterior por todo el mueble. Dejar secar y aplicar una segunda capa.

Esta técnica tan sencilla se puede aplicar con todas las maderas tropicales. En definitiva, todos sabemos que la madera es un material muy noble y duradero, pero también se estropea al estar en contacto con el sol, la lluvia o la humedad. Lo ideal es dedicarnos una vez al año un poco para que sigan luciendo como el primer día.

poner a punto otoño Poner el jardín a punto en otoño

El frío puede causar grandes pérdidas en nuestro jardín si no somos previsores. Durante el verano hemos propiciado el crecimiento y desarrollo de nuestras plantas, abonando y regando abundantemente. Incluso habremos tenido la precaución de proteger de las altas temperaturas y la insolación extrema algunos ejemplares para que pudieran vivir en las mejores condiciones. Pero al cambiar de estación las condiciones ambientales se modifican radicalmente. Aquellas plantas que lo pasaban peor con el calor ahora están en su mejor momento y deben ser de nuevo expuestas a los rayos del sol; las que florecieron durante la pasada temporada han cumplido su ciclo y necesitan de un descanso merecido. Es el momento de actuar para seguir teniendo un jardín pleno y disfrutarlo durante más tiempo.

Ahora que los días se acortan nuestras plantas necesitan toda la luz que el día les ofrece. Por eso, si en verano utilizamos protectores para el sol en nuestros invernaderos y cajoneras para bajar la temperatura interior, por ejemplo pinturas blancas, encalados o mallas, es el momento de quitarlos. Y a finales de otoño, colocaremos materiales aislantes que protegerán del frío esto habitáculos.

Averiguar las condiciones de nuestro suelo, es decir, el grado de acidez, arcillosidad, humedad, fertilidad, etc., por si fuera necesario corregirlo antes de efectuar la plantación. Si el medidos de pH indica que la acidez es alta, elegiremos especies como rododendro, azalea o brezo, o bien se puede esparcir y mezclar cal en polvo. El estiércol fermentado y la tierra de brezo acidifican los suelos muy alcalinos.

Muchas especies se plantan en otoño. Un mes antes deberemos haber layado y volteado a 20 cm de profundidad y limpiado los residuos. Después agregamos arena, abono orgánico del tipo estiércol, compost o mantillo bien descompuesto y un fertilizante mineral equilibrado de descomposición lenta. Cavar mejora también los hoyos de los árboles y arbusto y las trincheras para los setos.

Los días y las noches cada vez más frescas anuncian el riesgo de heladas. Es fundamental trasladar todas la plantas delicadas, sobre todo las vivaces y arbustivas, como los geranios, las fucsias, las drácenas y las margaritas, a un invernadero para resguardarlas del frío. El nuevo sitio debe ser fresco y luminoso y regaremos sólo para evitar que el sustrato se seque. Arrancar y plantar en macetas las plantas que hayan pasado el verano en macizos de flor y ponerlas a cubierto lo antes posible es bastante recomendable. Podaremos las ramas y hojas dañadas o enfermas.

rocalla sencilla 1 La rocalla más sencilla

El jardín de rocas o rocalla se utiliza como centro de atención, pero también tiene un fin práctico: sirve para plantar alpinas y otras especies concebidas para estos ambientes. Resulta ideal para ajardinar una pendiente. Una ladera soleada, orientada al sur o al sudoeste, es su emplazamiento ideal. Su componentes básicos son las piedras y las plantas. Al elegir las piedras, conviene decantarse por las locales, más económicas. Respecto a las plantas, además de las alpinas, se pueden usar otras especies de bajo desarrollo. El cuidado más importante es la eliminación de malas hierbas, aparte de regar y abonar.

rocalla sencilla 2 La rocalla más sencilla

Es preferible elegir un emplazamiento inclinado, que proporcionará un buen drenaje, nunca se debe instalar sobre un terreno húmedo, ya que las rocas pesadas lo compactarían. También conviene que sea soleado y abierto, pero protegido de las heladas y los vientos fríos y secantes. Los lugares planos presentan mayores dificultades para su construcción.

rocalla sencilla 3 La rocalla más sencilla

Hay que eliminar la maleza, excavando y echando un herbicida para hierbas perennes varios meses antes de su construcción. Se deben arrancar los chupones de árboles y arbustos. El drenaje es básico para el éxito de la rocalla. En los terrenos inclinados está asegurado, en los planos, pesados y arcillosos será necesario instalar un desagüe y otro sistema de drenaje.

rocalla sencilla 4 La rocalla más sencilla

Es mucho mejor utilizar piedras de la zona para efectuar la construcción de la rocalla, así armonizará con el paisaje del entorno. No conviene usar rocas blandas y de desgaste rápido, como greda o esquisto, ni las ígneas, duras y lisas sin estratos, como el basalto. Hay que adquirir piedras de tamaños diferentes. Desecharemos las demasiado grandes, que son difíciles de manipular. Entre las más adecuadas hay que citar la arenisca, que se parte fácilmente y la piedra caliza, que destaca por su peso ligero.

rocalla sencilla 5 La rocalla más sencilla

Para su construcción colocaremos una capa de 15 centímetros de escombros gruesos. Luego una de tepes o una lámina de polipropileno perforada, impedirán que la tierra obstruya el drenaje. Al colocar las rocas, primero hay que seleccionar las grandes. Es necesario utilizar bastante cantidad de piedras, para que la rocalla quede más natural, pero dejando espacio para las plantas. Si las rocas tienen líneas de estratificación, se debe asegurar que tengan una dirección y ángulos iguales. Hay que enterrarlas hasta un tercio de su volumen e inclinarlas hacia atrás, para asegurar su estabilidad y que el agua escurra.

rocalla sencilla 6 La rocalla más sencilla

Las plantas alpinas y de rocas se adquieren en tiestos, de forma que se pueden plantar todo el año, aunque es mejor no hacerlo si el suelo está muy húmedo o helado, o durante épocas secas. Para hacernos una idea del resultado final, conviene colocarlas, todavía en sus tiestos, en la posición que deseamos que ocupen en la rocalla. Elegido el diseño, se extraen de sus macetas y se instalan en el terreno. La planta debe tener el cuello ligeramente por encima de la tierra.

como crear caminos 1 Cómo crear caminos

Los caminos se emplean en el jardín por dos motivos: uno práctico y otro estético. En la práctica, el sendero se utiliza par ir de un lugar a otro del jardín, por ejemplo, de la casa a la piscina. Este tipo de camino está expuesto al uso constante, por lo que se deberá construir con materiales duros y resistentes como el hormigón, la piedra o el ladrillo.

como crear caminos 2 Cómo crear caminos

Otros senderos son sólo decorativos y sirven para contemplar las plantas o dar un paseo de forma tranquila. En este caso se puede recurrir a materiales como cortezas, césped o gravilla. Por otra parte, los caminos se pueden dividir en formales e informales. Los primeros suelen ser rectos y directos, los segundos, sinuosos y con un aspecto más natural. Hay que tener en cuenta que el material que se use para pavimentar el suelo debe adaptarse al jardín, la casa y la terraza.

como crear caminos 3 Cómo crear caminos

La misión básica de los caminos no es otra que enlazar las diferentes zonas del jardín. Es importante que al llegar desde el exterior encontremos un buen sendero hasta la casa y las distintas zonas verdes. Tampoco hay que olvidar los accesos para la piscina, el huerto, los macizos de flores, etc. Los senderos cumplen un papel fundamental en el diseño del jardín, ya que forman su estructura, relacionando todos los elementos entre sí.

como crear caminos 4 Cómo crear caminos

Al construir un sendero hay que hacerlo en relación al resto de elementos para que no desentone con el entorno. De igual forma se deben emplear los materiales más adecuados para que no se deterioren por el uso continuado. Todos los caminos son importantes dentro del jardín, pero no puede tener idéntica relevancia el paso principal que cruza el jardín de la casa a la calle, que un sendero que lleva a un macizo u otra zona.

como crear caminos 5 Cómo crear caminos

Los senderos de hierba sirven para conectar varios céspedes o para caminos entre macizos. La hierba, cortada casi a ras de suelo, ofrece un aspecto muy elegante. La corteza troceada se adapta muy bien a las zonas más descuidadas. Los troncos serrados en secciones son adecuados para una zona boscosa. La gravilla es un material fácil de aplicar, no presenta problemas al crear curvas y es barato, además de decorativo e informal. Sin embargo presenta algunos inconvenientes, ya que puede invadir las superficies adyacentes, además de ser incómoda y ruidosa al pisarla e impedir el tránsito de vehículos con ruedas pequeñas.

como crear caminos 6 Cómo crear caminos

El suelo más fácil de colocar es el enlosado de cualquier clase, desde la piedra y el granito, pasando por el ladrillo y el cemento. La piedra natural es una de las mejores opciones, aunque resulta cara. Se integra bien en el paisaje, es estable y muy transitable. El hormigón es un material práctico y duradero, adecuado para senderos anchos y avenidas. Su aspecto, no muy atractivo, puede embellecerse añadiendo texturas o tiñéndolo.


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