Limpieza

Limpieza de las plantas de interior Limpieza de las plantas de interior
Siempre decimos lo importante que son los cuidados para el buen desarrollo de las plantas, y es que de nada vale comprar o plantar especies preciosas si a los dos días se van a pudrir porque o no les hemos dado los cuidados necesarios o sencillamente hemos “pasado” de cuidarlas.

Las plantas, al igual que cualquier ser vivo, necesita una rutina de cuidados y limpieza para poder estar en todo su esplendor, así que hoy me gustaría centrarme en la limpieza de las plantas y en cómo debe hacerse para que queden perfectas. Toma nota de estos consejos para limpiar las plantas de interior:

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aspiradoras de hojas para el jardin Aspiradoras de hojas para el jardín
Las tareas del jardín son continuas y pesadas durante todo el año, aunque es especialmente durante el otoño cuando el mantenimiento de este espacio exterior es más necesario: flores marchitadas que eliminar, árboles que necesitan una poda y un montón de hojas secas que recoger del suelo son algunas de las tareas más habituales…

Es precisamente de esta última tarea de la que te queríamos hablar en esta ocasión, y es que si todavía eres de los que utiliza el tradicional rastrillo es hora de innovar las herramientas de tu jardín.

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poda y limpieza de plantas de interior Poda y limpieza de plantas de interior
Las plantas de interior son una gran idea en muy distintos sentidos: Dan un toque de naturalidad al hogar, lo aromatizan, lo llenan de vida y color y además contribuyen a limpiar el aire que respiramos.

Precisamente por todo lo que ellas nos proporcionan un mantenimiento y unos cuidados básicos son lo mínimo que merecen recibir a cambio… Más allá de las habituales y necesarias tareas como regar o mantener la luz y temperatura que necesitan, la poda y la limpieza de los ejemplares es algo que no deberías descuidar.

A continuación te contamos cómo hacerlo, ¡después será tu turno para pasar a la acción!

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limpiar Cómo limpiar las plantas según sus hojas
Para muchos, las plantas son un pequeño tesoro que requiere una atención continua. Y esto es del todo cierto, pues además de los cuidados que solemos tener como la poda, el regado o la eliminación de las hojas marchitas, existen otros cuidados que a veces no se nos pasan por la cabeza.

La salud y la apariencia de nuestras plantas depende también de su limpieza, y no en el sentido de la poda sino en el sentido más literal de la palabra: debemos eliminar de sus hojas el polvo y la suciedad que se pueda acumular en ellas puesto que si están cubiertas de sustancias absorben menor cantidad de luz y realizan una fotosíntesis menos cualitativa y eficiente.

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limpiar plantas polvo Limpiar las plantas del polvo
La limpieza de las plantas es fundamental para el cuidado de ejemplares domésticos. Con el paso del tiempo, la acumulación de suciedad y polvo en el follaje de las plantas impide el crecimiento y las funciones vitales del vegetal. No eliminar las partes dañadas o muertas también supone un riesgo para su estado. Para evitarlo, es importante realizar una limpieza semanal de las hojas. La suciedad acumulada se retira fácilmente al pasar por la superficie una esponja humedecida o algodón en agua tratada con un producto antical.

Las partículas de polvo suponen un enemigo silencioso para las plantas, pues se acumulan sobre el follaje y en el haz de las hojas. Por naturaleza, los vegetales tienen una gran capacidad electroestática que atrae estas partículas. Sin embargo, la suciedad no es un problema para ejemplares de exterior, ya que la lluvia hace el trabajo de limpieza. Mientras que si en las plantas de interior no se retira el polvo con frecuencia, éste forma una capa que puede llegar a causar la muerte del vegetal. Disminuye la cantidad de luz que recibe la planta y entonces no produce clorofila, las hojas empiezan se tornan amarillas y el crecimiento se ralentiza.

Por lo tanto, es tarea nuestra no descuidar el aspecto exterior y limpiarla, al menos una vez por semana. Conviene retirar la suciedad acumulada con una esponja o una gamuza humedecida en agua. También se recomienda añadirle un producto antical para evitar que al evaporarse el agua calcárea deje manchas blancas en las hojas. Se puede utilizar algodón pero con la precaución de que no deje pelusas que puedan quedarse en el follaje.

solarizacion Desinfección del suelo con la solarización
Un suelo fatigado aparece cuando es cultivado reiteradamente, esto aumenta las probabilidades de aparición de los hongos que viven en el suelo, la mayoría son gusanitos muy pequeños que parasitan las raíces o de malas hierbas. Por ese motivo, es recomendable desinfectar completamente el suelo cada tres o cuatro años. La agricultura tradicional emplea el laboreo y en el uso de estiércol para restituir los nutrientes básicos que se extraen por las cosechas. Además, se comenzaron a utilizar técnicas como la rotación de cultivos o el barbecho, para poder evitar enfermedades y plagas. Un cultivo repetido en el tiempo produce un desgaste que no beneficia a la tierra.

La desinfección del suelo se realizaba con fumigantes como el Bromuro de Metilo, pero ya no se puede utilizar por su poder contaminante. Ahora existe un método ecológico para desinfectar el suelo que se denomina solarización, que ofrece una gran eficacia y es muy recomendado por la agricultura ecológica. Permite desinfectar el suelo antes de sembrar o de plantar en la parcela.

El efecto de la solarización mata a los hongos impidiendo que parasiten las raíces del cultivo. También afecta a los el Fusarium, Verticillium, Rhizoctonia, Pythium y Nematodos, unas larvas microscópicas que se alimentan de las raíces de las plantas. La solarización también combate con efectividad los gusanos y otros insectos que viven en el suelo. Controla bien las hierbas molestas y acaba con las bacterias perjudiciales y aumenta la población de otras beneficiosas.

La solarización conlleva una elevación del rendimiento posterior del cultivo, ya que éste crece con más vigor, altura, y produce más flores y frutos. Además, hay un aumento temporal de más nutrientes minerales disueltos y de materia orgánica soluble. Siempre hay que realizar la solarización en verano (julio y agosto), que es cuando hace más calor. Aunque si mejoras la solarización con estiércol o fumigantes, puede llegar a ser eficaz desde mayo hasta octubre.

Para realizar una solarización correcta debemos labrar con un motocultor con el fin de retirar los restos vegetales y las piedras gruesas que puedan salir. Seguidamente debemos regarlo abundantemente hasta que cale bien a una profundidad de unos cuarenta centímetros. Después se cubre el suelo con un plástico transparente fino de polietileno de entre 100 y 200 galgas de espesor.

Esta lámina plástica debe quedar tensa y son los bordes perfectamente enterrados en la tierra para que no se escape el calor. En general se considera necesario dejarlo así algo más de un mes como mínimo. Si la calor no es muy intensa, habrá que dejarlo más tiempo como unas seis o siete semanas. Es importante saber que esta técnica puede aplicarse tanto al aire libre como en el interior de un invernadero.

Después de su aplicación, las plagas y enfermedades no estarán presentes en el cultivo siguiente, pero para que sea eficaz durante más tiempo, tendrás que repetir la operación cada varios años. Es un método eficaz, sencillo, y lo más importante es que no contamina. La desinfección no es tan fuerte como las fumigaciones químicas, pero es una alternativa buena y ecológica.

malas hierbas Eliminar las malas hierbas
Comienza la temporada cálida y con ella llega uno de los problemas más temidos de los huertos y los jardines: las malas hierbas.

Las llamadas malas hierbas son en realidad especies propias de la zona donde estamos cultivando. Por ello se hallan en una situación de ventaja respecto a las plantas de jardín o de huerto: son más fuertes y están más adaptadas al clima y al terreno. En cambio, las plantas que hemos adquirido son producto de un sinfín de modificaciones: se las ha hecho evolucionar para alegrarnos la vista o para alimentarnos y es por ello que su capacidad de supervivencia ha disminuido.

Desde hace unas pocas décadas, una corriente agrícola llamada Permacultura defiende que las malas hierbas se han de mantener, pues cumplen una función protectora de las cultivadas: se forma un ecosistema único donde todas las plantas se complementan Pero para autores de renombre como Seymour, a quien no se puede acusar precisamente de cerrarse a las nuevas ideas, no pueden tolerarse las malezas entre los cultivos, pues éstos no rinden al máximo cuando compiten con las malas hierbas.

Para acabar con los hierbajos no hay nada tan eficaz como los herbicidas químicos pero… ¿queremos llenar nuestro jardín o, peor aún, nuestro huerto de tóxicos?
Armémonos de paciencia y eliminemos manualmente las malas hierbas. Siempre podemos pensar que así estamos haciendo ejercicio.

En el césped no hay más remedio que arrancar las malas hierbas a mano, con el suelo húmedo, ya que con la azada destrozaríamos la superficie. Si la hierba en cuestión es de tallo muy fino puede tolerarse, ya que al segar no se notará mucho su presencia.
En el huerto o en parterres el problema es de más fácil solución, puesto que podemos usar la azada. Hay que estar atentos y cavar cuando las hierbas todavía son tiernas; así su eliminación es mucho más sencilla. Bajo ningún concepto hay que dejar que las malas hierbas granen, es decir, que echen semillas, pues esto provocaría que se extendieran hasta extremos insospechados. Ya lo dice el refrán.”Un año de semillas son siete años de plaga”.

Para acabar, una anécdota: cuando yo tenía un huerto, mi pesadilla eran los llamados “bleds” en aquella zona; nunca terminaba con ellos. Hace poco me enteré de que mis odiados bleds son ni más ni menos que amarantos, cuyas semillas se venden actualmente a precio de oro en tiendas de dietética. Siempre se aprende algo…