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Plagas

plantas jardin sanas Mantener sanas las plantas del jardín
Mantener sanas las plantas del jardín es más complicado de lo que parece, puesto que existen multitud de plagas que pueden afectar a los vegetales, incluso matarlas. Para evitar estas situaciones, debes observarlas a menudo para que al detectar cualquier pequeño síntoma de enfermedad, actuar con rápiddez para evitar la plaga lo antes posible.

Con el fin de que sepas detectar estas enfermedades, debes conocer algunos de los síntomas más evidentes de las plagas que pueden afectar a tus macetas. Primero es importante que sepas que las moscas comunes no suelen afectar demasiado a las plantas. Sin emabrgo, hay algunas muchas especies voladoras muy peligrosas. Por ejemplo, las frutas citricas suelen tener problemas con la mosca blanca. Se trata de un insecto muy pequeño que se oculta bajo las hojas de los cítricos como los naranjos, los limoneros o los mandarinos. Este insecto emite una secreción azucarada blanca de aspecto similar al algodón.

Por otro lado, también existen insectos masticadores. Puedes encontrar gusanos de suelo que no son otra cosa que larvas de mariposas y escarabajos que se alimentan de raíces, afectando a los tallos de árboles, arbustos y prados. Pero también hay otros masticadores que debes controlar como los pilmes, las chapes, las langostas, los pololos, los gusanos alambre, los burritos y los escolitos. Para cada uno de ellos necesitarás un insecticida específico.

Además de todas estas plagas e insectos, las plantas también pueden enfermar. Un primer síntoma es que puedes encontrar hongos en tu césped. Comienzan como pequeñas manchas amarillas que crecen y que luego se van poniendo color marrón.

Una de las enfermedades más habituales que pueden atacar a tus plantas es el oidio, un polvillo de color blanco que cubre tanto las hojas como los tallos tiernos. El problema es que deforma los tejidos, obstaculizando la fotosíntesis, por lo que el crecimiento se detiene provocando finalmente su muerte.

Por último, tus plantas se pueden sufrir por la caída de plántulas. Es la muerte o decaimiento de las plantas provocado por un conjunto de hongos que causan una pudrición a nivel del suelo. Se produce en suelos con mal drenaje o exceso de agua. Suele pasar cuando regamos demasiado o lo hacemos después de que haya llovido. El encharcamiento del suelo pudre la raíces.

bonsai 21 Las plagas de los bonsáis
Las plagas más frecuentes en los bonsáis son éstas:

Hormigas: Si las vemos pululando por el tronco y las ramas de nuestro bonsái, es posible que hayan hecho un hormiguero en la tierra del árbol. Podéis utilizar insecticida especial para hormigas, aunque hay quien recomienda un método casero: sumergir todo el árbol en un cubo de agua al que se le habrá añadido una cucharada de detergente lavavajillas. Se deja durante treinta minutos y después se escurre. Si las hormigas habían hecho un nido en las raíces, tanto éste como ellas mismas habrán desaparecido. No he probado nunca este método, pero de hacerlo, aclararía cuidadosamente el bonsái después de sacarlo del agua con lavavajillas.

Araña roja: Son ácaros muy pequeños de color rojo y amarillo. Chupan la savia para alimentarse, debilitando así a la planta. Pueden verse en las plantas afectadas finas telarañas, símbolo de su presencia. Otro síntoma apreciable es ver bastantes hojas secas. Para evitar esta plaga, se puede elevar el grado de humedad en la zona del bonsái, colocando un humidificador o pulverizando las hojas. Idéntica solución se aplicará cuando el árbol ya haya sido atacado y además se usará un acaricida específico.

Cochinillas: Las hay de varios tipos desde blancas y blandas hasta marrones y de caparazón duro. Se alimentan de la savia, con lo cual debilitan la planta. Son difíciles de erradicar con insecticidas convencionales, debido a su caparazón. Si no hay muchas, se pueden eliminar a mano con un algodón empapado en alcohol. Si el ataque es grave, habrá que recurrir al uso de un insecticida específico para cochinillas.

Orugas: El peligro de las orugas es la velocidad a la que se comen las plantas. Por suerte son fáciles de eliminar: a mano se pueden capturar la mayoría de ellas; el resto morirá con un insecticida especial para ellas.

340pxthaum La procesionaria del pino
Si tenemos pinos en nuestro jardín, normalmente no sufrirán problemas, ya que son árboles fuertes y resistentes. Pero hay algo contra lo que difícilmente pueden luchar: la procesionaria del pino.

Este insecto es un lepidóptero propio de zonas mediterráneas y está extendido por toda la península ibérica. Las mariposas en sí no ocasionan ningún perjuicio, pero en verano se aparean y las hembras ponen sus huevos en las hojas de los pinos (aunque también en las de los cedros y los abetos). Al cabo de un mes aproximadamente nacen las orugas; cuando son pequeñas todavía no soportan el frío y para combatirlo construyen nidos de seda en forma de bolsa, muy característicos, dentro de los cuáles se refugian para pasar el invierno. Pero eso no quiere decir que sean inofensivas: las orugas salen periódicamente de sus bolsas para comer, alimentándose de las agujas de los pinos y después vuelven a su bolsa; así van madurando y mientras tanto va pasando la época de frío… pero también van destrozando los pinos.

Así, cuando llega la primavera, las orugas ya han alcanzado su estado de madurez y salen definitivamente de las bolsas: descienden en fila hasta el suelo, por donde se desplazan siguiendo “en procesión” hasta que encuentran un lugar apropiado para enterrarse, en los claros del monte, donde calienta el sol. Se entierran a unos diez-quince centímetros y entran en fase de crisálida dentro de un capullo, del cual surgirán en verano convertidas en mariposas, se aparearán y comenzará de nuevo el ciclo.

Las plagas graves de procesionaria pueden acabar con un bosque entero de pinos. Por ello, siempre será conveniente dejar que sean los profesionales quienes luchen contra ellas: primero, por lo peligrosa que puede ser una plaga y segundo, por lo fuertes que son los insecticidas que se utilizan.

De todas formas, podemos colaborar teniendo en nuestro jardín enemigos naturales de la procesionaria: carboneros y herrerillos, dos aves insectívoras especialmente voraces con estas orugas. Si colocamos casitas para pájaros y alimento en el jardín, pueden vivir e incluso criar en el jardín. Algunas administraciones públicas adoptan esta medida en los pinares. Las abubillas, urracas y cuervos también comen orugas de procesionaria.

mariquita con pulgones t12839 Las mariquitas, aliadas del huerto y del jardín
Si nuestro jardín o huerto son ecológicos, hemos de buscar alternativas a los productos insecticidas convencionales, alternativas que se encuentran en la naturaleza, pero que no siempre es fácil encontrar.

El pulgón es un insecto que devora muchas especies de huerto y jardín; por poner un ejemplo, una plaga de pulgones puede atacar gravemente a los rosales. Pero para la agricultura y jardinería ecológicas, los pulgones no representan ningún problema, pues cuentan con un enemigo natural: la mariquita.

Grandes devoradoras de pulgones, tanto verdes como negros, las mariquitas adultas pueden comer hasta cien diarios y su larva hasta cincuenta. Por eso, la mariquita forma parte de los llamados “animales auxiliares”, es decir, de la fauna que, en la naturaleza, desempeña la función de depredadora de los parásitos de las plantas.

Las mariquitas suelen comer sólo pulgones y algún que otro insecto como insectos escamosos y ácaros. Tanto las adultas como las larvas viven en las plantas que tienen pulgones. La ventaja de las larvas es que una vez saciadas de pulgones permanecen en el lugar, no como las adultas que vuelan a otro lugar.

Pero ¿cómo conseguir mariquitas? En este mundo nuestro cada vez más saturado de pesticidas, es una tarea difícil encontrar mariquitas, a no ser que hagamos una excursión a una zona campestre. De todas formas, pueden comprarse en grandes establecimientos de jardinería. En algunas grandes superficies dedicadas a la juguetería venden unos kits de observación de mariquitas; para el caso nos van a servir igual. No os recomiendo comprarlas por internet, pues puede suceder que lleguen a vuestra casa muertas. Aseguraos de que las mariquitas que compréis sean oriundas de Europa, no sea que contribuyamos a propagar especies foráneas…

carpocapsa pomonella 01 Los gusanos de las manzanas
Lo más común y lo peor que le puede pasar a los manzanos que tengamos en nuestro huerto o jardín es que los frutos sean atacados por gusanos. Es fácil que esto suceda, pues esta plaga está extendida por todo el mundo. También ataca a los perales.

Estos gusanos se llaman taladros o barrenos y son la larva de una pequeña mariposa, la “Cydia pomonella L.”. Esta mariposa pone sus huevos en las hojas de los manzanos, sobre ellas; cada mariposa puede llegar a poner 50 huevos al día, que se abren más o menos en una semana. Posteriormente, ya hacia el mes de junio, nace la larva, la cual se desplaza desde la hoja hasta el interior del fruto y allí permanece alimentándose de él, por lo cual la manzana estará comida por dentro y llena de excrementos; por fuera presentará agujeros.

En la manzana, las larvas permanecen unas cuatro semanas; a partir de ahí salen del fruto y se descuelgan hasta el suelo por un hilo de seda o se quedan en la corteza del árbol. Es entonces cuando pasan al estado de pupa; así permanecerán durante todo el invierno, realizando el proceso de metamorfosis, hasta que en mayo salga la mariposa del capullo y empiece el ciclo de nuevo. En ocasiones, el capullo eclosiona en agosto, con lo cual habrá una segunda generación de mariposas ese año.

Para controlar esta plaga, lo más fácil es, evidentemente, aplicar insecticidas. Pero podemos aplicar también algún remedio ecológico, como ir eliminando sistemáticamente las manzanas podridas para después dárselas al ganado o quemarlas, o también aplicar trampas de feromonas, para atrapar las mariposas y esterilizarlas con un producto adecuado (bueno, este remedio no es del todo ecológico, pero al menos las manzanas no quedan afectadas por los pesticidas). Otro remedio es quitar la corteza a los árboles viejos, para que así no puedan refugiarse las pupas.

enfermedades plagas Principales enfermedades y plagas en el jardín
La primavera vuelve a dar vida a la naturaleza. Los árboles de hoja caduca rebrotan con fuerzas renovadas y se cubren de hojas frescas. Además las hierbas surgen de la tierra y las flores comienzan a inundar el jardín con fragancias que maravillan los sentidos. Gracias a las condiciones climáticas favorables, muchos organismos deciden alimentarse de nuestras plantas, que empiezan a despertar del letargo invernal para lucirse en toda su belleza. Es por eso que durante esta época del año aumente la proliferación de ácaros, moscas blancas, pulgones y cochinillas en el jardín. En cuanto a las enfermedades, las más habituales las encabezan los hongos, como el oídio, la roya, la botritis y el mildiu. Tampoco podemos olvidarnos de la maleza, ya que los hierbajos germinan con fuerza compiten con tus mejores plantas por los nutrientes del suelo.

Una de las enfermedades más frecuentes en cualquier jardín es el oídio. Suele aparecer cuando se dan excesos de humedad, y se manifiesta como una especie de polvo o moho blanco sobre el follaje, que se visualiza especialmente en hojas, tallos y brotes tiernos. Para solucionar el problema, tendrás que acudir a fungicidas o eliminar las plantas o las partes afectadas de la misma. Se recomienda evitar aspersores, ya que mojan en exceso el follaje y asegurando la suficiente ventilación.

Otra de las enfermedades que más se ven en nuestros jardines es la roya, pues se manifiesta en forma de pequeños puntitos de color rojo o naranja en el envés de las hojas, que son en realidad pústulas con relieve. Suelen ser el síntoma de que el hongo interno se está reproduciendo. Para terminar con ella es aconsejable aplicar fungicidas específicos, especialmente en las plantas más propensas.

Tampoco te puedes olvidar del mildiu, ya que es un mal muy frecuente y destructivo, causante del ataque de ciertos hongos. Aparece en forma de manchas en las hojas cuando la humedad es mayor. Lo ideal para curar la planta es reducir la humedad y aumentar la ventilación para poder eliminarlo. No obstante, existen fungicidas muy eficaces, que pueden prevenir su ataque o tratar la enfermedad una vez detectada.

Por otro lado, tenemos la botritis que se detecta cuando el follaje se pudre. Si en primavera llueve mucho, se crea el caldo de cultivo ideal para su desarrollo. Este hongo se puede evitar disminuyendo la humedad y utilizando fungicidas. Además, conviene eliminar las partes afectadas, ya que es muy contagioso. Para fortalecer las plantas frente a la podredumbre que crea es aconsejable emplear un buen abono, así la planta será mucho menos vulnerable.

También tienes que controlar las plagas como por ejemplo los pulgones, una de las más activas durante la primavera. Podemos encontrar muchas variedades, pero la gran mayoría se caracterizan por alimentarse de la savia de los vegetales. Por suerte, existen diversos tratamientos químicos bastante buenos a base de aceites insecticidas, aunque también podemos recurrir a la pulverización de agua jabonosa sobre las zonas más afectadas. Además, debes saber que las mariquitas se alimentan de ellos, así que déjalas vivir en tu jardín, porque serán más beneficiosas que perjudiciales.

Recuerda que las hormigas también son peligrosas, son la causa directa de plagas mucho peores, como los pulgones, las cochinillas o la mosca blanca, ya que éstos segregan una sustancia dulce de la que se alimentan las hormigas. Si aparecen en tu jardín debes vigilarlas de cerca porque normalmente no hacen nada bueno.

Para finalizar el cuidado de tu jardín, no descuides la maleza, que son esas plantas feas que consumen los nutrientes y acogen diversas plagas y enfermedades. Por eso es conveniente que retires las malas hierbas desde la raíz, utilizando para ello azadillas o escardillos, pero sin profundizar en exceso, para evitar llegar a dañar las raíces de las plantas.

prevenir oidio Prevenir el oídio

En las zonas más frías de la península, el oídio es un hongo especialmente dañino para rosales y evónimus, mientras que en las áreas templadas y húmedas aparece con mayor frecuencia en muchas especies de jardín, como plátanos de sombra, robles, geranios o dalias. También el césped puede verse atacado, sobre todo en zonas de sombra o donde la circulación del aire escasea. Parásito obligatorio, necesita material vegetal vivo para sobrevivir. Sin embargo, y aunque se trata de un hongo, puede desarrollarse sin lluvia ni rocío. Tan solo precisa temperaturas suaves y una humedad del 70-80 %.

Su característica fundamental es ese micelio superficial, generalmente blanco grisáceo, en forma de polvo y con olor a moho, que se extiende por la superficie de los órganos atacados, hojas, retoños y flores, sobre todo. De ahí las distintas acepciones que tiene en las diferentes regiones españolas: ceniza, cenicilla, cendrada o polvillo. Aunque es una de las enfermedades más habituales del jardín no debemos alarmarnos ya que resulta fácil de combatir siempre que se actúe de manera rápida y precisa desde el momento es que descubramos los primeros síntomas. Tendremos en cuenta que las partes afectadas no se podrán recuperar estéticamente, por lo que en ocasiones será necesario eliminarlas si el estado de la planta lo aconseja.

Los rosales finos son su anfitrión favorito. El oídio del rosal, silvestre o cultivado, al aire libre o en invernadero, prolifera con asiduidad en primavera y ataca sobre todo a las variedades más finas y delicadas, con el híbrido de té. Hojas, brotes y capullos se ven invadidos por este hongo parásito, formando sus características manchas blanquecinas de olor mohoso. El follaje afectado queda abollonado y termina por caer; al pasar los dedos por encima se separa el polvillo y aparecen debajo unos puntos pardos, primero aislados y más tarde agrupados, formando pequeñas manchas.

Con las lluvias primaverales comienza el periodo de riesgo de oídio Pero una vez que la planta está infectada este hongo se desarrolla con tiempo seco y perdura durante todo el verano, e incluso el otoño. Para combatirlo usaremos los productos ricos en azufre, aplicados desde el primer momento, ya que una vez envejecido el micelio se hace más fuerte. La mejor manera de utilizarlos es con pulverizados. Evitaremos la aspersión, que favorece la propagación de la enfermedad, y si nuestros rosales están infectados, regaremos solo el pie.