Plagas

prevenir oidio Prevenir el oídio

En las zonas más frías de la península, el oídio es un hongo especialmente dañino para rosales y evónimus, mientras que en las áreas templadas y húmedas aparece con mayor frecuencia en muchas especies de jardín, como plátanos de sombra, robles, geranios o dalias. También el césped puede verse atacado, sobre todo en zonas de sombra o donde la circulación del aire escasea. Parásito obligatorio, necesita material vegetal vivo para sobrevivir. Sin embargo, y aunque se trata de un hongo, puede desarrollarse sin lluvia ni rocío. Tan solo precisa temperaturas suaves y una humedad del 70-80 %.

Su característica fundamental es ese micelio superficial, generalmente blanco grisáceo, en forma de polvo y con olor a moho, que se extiende por la superficie de los órganos atacados, hojas, retoños y flores, sobre todo. De ahí las distintas acepciones que tiene en las diferentes regiones españolas: ceniza, cenicilla, cendrada o polvillo. Aunque es una de las enfermedades más habituales del jardín no debemos alarmarnos ya que resulta fácil de combatir siempre que se actúe de manera rápida y precisa desde el momento es que descubramos los primeros síntomas. Tendremos en cuenta que las partes afectadas no se podrán recuperar estéticamente, por lo que en ocasiones será necesario eliminarlas si el estado de la planta lo aconseja.

Los rosales finos son su anfitrión favorito. El oídio del rosal, silvestre o cultivado, al aire libre o en invernadero, prolifera con asiduidad en primavera y ataca sobre todo a las variedades más finas y delicadas, con el híbrido de té. Hojas, brotes y capullos se ven invadidos por este hongo parásito, formando sus características manchas blanquecinas de olor mohoso. El follaje afectado queda abollonado y termina por caer; al pasar los dedos por encima se separa el polvillo y aparecen debajo unos puntos pardos, primero aislados y más tarde agrupados, formando pequeñas manchas.

Con las lluvias primaverales comienza el periodo de riesgo de oídio Pero una vez que la planta está infectada este hongo se desarrolla con tiempo seco y perdura durante todo el verano, e incluso el otoño. Para combatirlo usaremos los productos ricos en azufre, aplicados desde el primer momento, ya que una vez envejecido el micelio se hace más fuerte. La mejor manera de utilizarlos es con pulverizados. Evitaremos la aspersión, que favorece la propagación de la enfermedad, y si nuestros rosales están infectados, regaremos solo el pie.

klz1208804709z Hongos de desecación de las Coníferas

La propagación de plagas o enfermedades en los setos de Coníferas es muy sencilla, al cultivarse muy juntos y entrar en competencia entre sí. Cada tipo de hongo elige su zona para actuar. La Phytophtora (P. cinnamomi y cactorum) ataca la parte inferior, mientras que el Seiridium (S. cardinale) prefiere la superior. Pero las Coníferas también son propicias a hongos como la armilaria (A. mellea y tabescens) y el fusarium (F. oxysporum y solani), menos violentos pero muy perjudiciales.

La Phytophtora empieza en la raíces y a nivel del cuello de la planta. La corteza del sistema radicular presenta una coloración marrón oscura o negra y se desprende fácilmente. Después, por la escasez de agua y alimento, la zona superior se marchita y se seca hasta provocar la muerte del árbol y la propagación a otros ejemplares. El caldo de cultivo para que aparezca es un suelo muy húmedo o anegado, y carencia o exceso de alguna sustancia mineral. Pero también puede ser debido a heladas, lluvia y viento, o áfidos y pulgones, que propagan la enfermedad a través del pie de la planta.

El Seridium se deja notar en la parte aérea del árbol. Su agresión se produce por razones naturales, como grietas por frío, rozamientos entre ramas, picaduras de insectos, etc. y heridas de poda o roces de maquinaria. Las ramas son su primera víctima pero, si no detiene su avance, puede acabar con las copas y los troncos de los árboles. La corteza de las ramas, que adquiere un tono marrón-rojizo, se resquebraja, deforma y destila resina por unas pústulas negras que indican la fructificación del hongo. Después las hojas comienzan a amarillear y se extiende de forma vertiginosa a la copa, que se deseca hasta morir en las zonas con madera dañada.

Para prevenirlos debemos mejorar el drenaje, con lo cual disminuirá la humedad de la zona y reducirá las posibilidades de los ataques. No permitiremos que el agua de riego entre en contacto con el cuello de las plantas. Excavamos una zanja a 20-30 centímetros de los pies, aporcando estos con la tierra extraída para construir la zanja de riego; formará na tierra de nadie que dejará al aire gran número de raíces. Mantener nuestras plantas libres de otras plagas que pueden actuar como propagadores es fundamental, una planta sana es menos sensible a los ataque y tendrá menos vías de contagio.

mariposa del geranio Mariposa del geranio

Gran cantidad de las especies vegetales ornamentales de uso más frecuente en España provienen de Sudáfrica, país de gran similitud climática a la nuestra y reserva autóctona de las que vinieron aspidistras, sansevieras, esparragueras, saintpaulias y otras muchas, entre ellas el geranio ( Pelargonium). Hace unos años se instaló entre nosotros un huésped de los más incómodo, la mariposa africana, que en Sudáfrica está controlada por una serie de depredadores naturales pero que aquí campa por sus respetos comiendo y destruyendo a su antojo flores, tallos y plantas enteras de geranios.

Hoy, este insecto afecta los geranios de gran parte de la península ibérica. El ataque de la mariposa del geranio es muy fácil de reconocer, a simple vista observaremos una serie de mariposas pardas revoloteando alrededor de nuestras jardineras y macetas con geranios, de manera insistente y descarada, sobre todo en los días templados y cálidos. El adulto de Cacyreus marshalli es una mariposa de algo más de 20 milímetros de envergadura, con las alas de color castaño en la parte dorsal y de color gris jaspeado en la ventral, y un par de colas en las posteriores. Los huevos son blanquecino, muy pequeños y con forma esférica.

Tras la cópula, las mariposas africanas hembra realizan la puesta, depositando sus huevos preferentemente en los sépalos y brácteas de los geranios. A una temperatura de unos 20º centígrados y al cabo de una semana, de los huevos saldrán las orugas que perforan el sépalo y penetran en el capullo, o en el pedicelo de la flor ya abierta. A veces las orugas perforan la cutícula foliar y se comen el parénquima, convirtiéndose de este modo en minadoras, pero también pueden comerse las hojas.

Controlar esta plaga es difícil ya que el empleo de geranios para decoración facilita mucho su expansión. En caso de infestación masiva en nuestras plantas no hay que dudar en destruirlas por incineración. Si observamos la presencia incipiente de mariposas recurriremos a la poda y eliminación de todas las partes afectadas, que por suerte siempre son las superiores, y que reconoceremos por la flacidez de los tallos en los que el tejido vegetal ha sido sustituido por los excrementos de las orugas. Trataremos a nuestros geranios con insecticidas sistémicos y polivalentes.

insectos suelo Los insectos de suelo

Algunos están considerados buenos para el terreno por su acción fertilizante, pero otros provocan graves daños al comerse raíces y tubérculos de muchas plantas del jardín. Si vemos un gusano de color gris entre nuestras plantas jóvenes será momento de actuar. Su cuerpo es cilíndrico, con la piel lisa y brillante y mide entre 3 y 5 centímetros. Prefiere las plantas jóvenes, sobre todo las artemisas, áster, crisantemos, geranios e iris, siendo la especie más habitual de gusano el Agrotis segetum Shiff. Es un animal nocturno, su especialidad es roer el cuello de las plantas hasta llegar a troncharlas. Para eliminarlos lo haremos a mano si es posible, o usando cebos envenenados o insecticidas cuando sea difícil esta tarea.

El gusano de alambre ( larvas de Agriotes lineatus) gusta de los suelos húmedos. En ellos se encuentra a sus anchas, devorando bulbos, frutos subterráneos, tubérculos o raíces del huerto y jardín. Se trata de una pequeña larva de coleóptero muy fácil de reconocer por su cuerpo alargado, de unos 10 centímetros y largas antenas. Pisotearlos no sirve de mucho ya que su caparazón es muy duro. Es preferible usar insecticidas para suelo, siempre con precaución para no eliminar el resto de fauna útil. También suele funcionar el airear y mullir el suelo, que destruirá los huevos de este voraz escarabajo.

El alacrán cebollero o grillotopo ( Grillotalpa grillotalpa) excava galerías bajo el suelo gracias a sus poderosas patas anteriores provistas de fuertes garras. Es uno de los insectos de suelo con más apetito, se come todo lo que encuentra en su camino: raíces y tubérculos de cebollas, alcachofas, fresas, e incluso, lombrices de tierra y otros insectos. Para combatirlos usaremos cebos envenenados, como una mezcla de arroz o maíz triturado con fosfato de zinc y agua. También se puede enterrar hasta los bordes varios botes con agua y aceite en su fondo, que serán trampas mortales para ellos.

Si en un terreno bien labrado del huerto o jardín plantamos tubérculos o raíces suculentas corremos el peligro de recibir la visita de los gusanos blancos. Son unas larvas arqueadas y de color blanquecino de Anoxia villosa, que devoran a una velocidad de vértigo. En su estado adulto, parecidos a escarabajos, resultan menos amenazadores. Siempre es mejor actuar antes de la puesta de huevos, por los que podemos buscarlos con una azadilla y esparcir insecticida de suelo sobre ellos.

 Trucos contra las hormigas

Es cierto que las hormigas negras, rojas o amarillas ocasionan pocos daños. Pero no podemos subestimarlas, ya que pueden atacar a los semilleros de casi todas las plantas anuales, las vivaces pequeñas y la pradera de césped. Son fáciles de detectar, los síntomas de su presencia son evidentes ya que las plantas crecen despacio y pueden marchitarse al quedar dañadas sus raíces. Además, surgen montones de tierra que incluso sepultan a los ejemplares de desarrollo rastrero.

Su gran objetivo es el césped, donde las de color amarillo se dedican a llevar tierra a la superficie mientras construyen el hormiguero o agrandan sus nidos. El problema de los montones de tierra no es solo estético ya que afecta también a la siega. Además, cuando hagamos la siembra del nuevo césped las hormigas desenterrarán las semillas para llevarlas a sus hormigueros, lo que hará que la germinación no sea homogénea. Por eso, antes de sembrar, repartiremos unas cuantas semillas por el terreno y observaremos dónde las trasladan. Una vez descubierto su refugio incorporaremos una granulado antihormigas. Si no resultan excesivamente molestas puede bastar con blindar las semillas con insecticida, para que no las recojan.

A las hormigas les encanta el azúcar, de ahí que uno de sus aliados sea el pulgón. La melaza que segrega es tan apreciada por las hormigas que llegan a tener granjas de pulgones a los que protegen de otros enemigos. Podemos usar esto a nuestro favor para detectar a los pulgones, ya que a veces son difíciles de ver. Sin embargo existen otras especies con las que las hormigas no se llevan tan bien, como algunas avispas parásitas, las larvas de mariquitas y moscas neuróteras, y sobre todo la hormiga león.

Aparte de utilizar productos químicos para combatirlas podemos recurrir a algunas plantas que ayudan a proteger el jardín y el huerto de esta plaga. El cultivo de espliego, lavanda, tomillo, mejorana y caléndula las ahuyenta, de la misma forma que si cubrimos la zona afectada con hojas de tomate o helechos. Podemos probar a esparcir en torno a los hormigueros, y dentro de ellos, algas cálcicas, trampas de miel y agua caliente. En los troncos de los árboles aplicaremos una barrera de material pegajoso húmedo no tóxico, para evitar su paso.

combatir cochinilla Combatir la cochinilla

Resulta difícil detectar la presencia de cochinillas en nuestras plantas, ya que anida en partes poco visibles, pero una vez descubiertas es fácil librarse de ellas. Cualquier especies puede sufrir sus efectos: arces, olmos, hayas, aligustres, hiedras, palmeras, cedros, evónimos, chopos y un largo etcétera. Ni siquiera las plantas de interior se encuentran a salvo: el ambiente seco que produce la calefacción en invierno fomenta su aparición. Suelen provocar deformaciones y pérdida de color en los brotes jóvenes, caída de las hojas sin causa aparente y agujeros en los plantones y en el follaje tierno. Ante un ataque masivo notaremos su presencia porque las hojas estarán pegajosas.

Cuesta mucho controlar su propagación ya que tiene un caparazón que protege los huevos y las larvas. Para prevenir deberemos hacer un tratamiento con algún producto específico en mayo-junio, acompañado de un abono foliar para las plantas afectadas y repetiremos a las tres semanas el mismo proceso. Al alimentarse de la savia y favorecer el desarrollo del hongo fumagina o negrilla, las cochinillas menguan el vigor de la planta, por lo que hay que tratarlas en cuanto aparecen, normalmente durante la primavera.

En el cedro ( Cedrus sp.) los ataques de la cochinilla Nuculapis regnieri, a veces mortales, se confirman con la aparición de unos escudos, parecidos a escamas blancas, sobre las acículas y en las axilas de inserción sobre las ramas. Los más sensibles son los cedros del Atlas y del Himalaya. El tratamiento debe ser inmediato una vez detectada la plaga.

La cochinilla del rosal ( Aulacaspis rosae) ataca a esta planta tanto en los jardines como en estado silvestre. Habita en su parte leñosa y en ciertos casos los recubre con sus escudos blancos, pudiendo provocar la muerte. Si hemos realizado en primavera los tratamientos preventivos antipulgón seguramente las cochinillas no aparecerán sobre los rosales en todo el verano, pero si aparecen aplicaremos la misma solución que con los cedros.

En la kentia ( Howea forsteriana) el ambiente seco de la casa por la calefacción puede provocar la aparición de la cochinilla. Invade hojas y tallos, de donde succiona la savia y depositan sus excreciones resinosas. Suele estar inmóvil, pero a veces se desplaza por la planta para buscar más alimento. En caso de invasión pequeña aplicaremos agua jabonosa o alcohol con un pincel o una esponja directamente sobre las cochinillas. Si el ataque es masivo es mejor recurrir a productos específicos para su tratamiento.

El laurel tiene también su propia cochinilla, Aonidia lauri, que ataca a las hojas, el tronco y las ramas, produciendo la caída del follaje y el agotamiento de la planta. Además, se ve acompañado de unos puntos amarillos en las hojas, decoloración y enrollamiento por las picaduras. En estos casos es muy necesario tratar urgentemente, ya que se asocia con facilidad otra plaga, la negrilla, un hongo muy peligroso para el laurel.

evitar agujereadores Evitar los agujereadores

Tanto los Lepidópteros ( mariposas) como los Coleópteros ( escarabajos) son xilófagos, es decir, comedores de madera. Presentan diferentes aspectos, pero todos son muy pequeños. Así, la Zuzera pyrina es una oruga de color amarillo con puntos negros que puede llegar a medir hasta 6 centímetros; la Cossus cossus, que alcanza 10 centímetros, es de color asalmonado y cabeza negra, pero la característica que la hará reconocible es su olor a cuero viejo; y la Paranthrene tabaniformis, de 2,5 centímetros, es de cuerpo blanco amarillento y cabeza marrón. A pesar de su pequeño tamaño resultan muy dañinos.

Estos nocivos insectos están dispuestos a devorar toda la madera que encuentran a su paso. Excavan galerías bajo la corteza y, lo que es peor, las hembras depositan en ellas sus huevos, con lo que la invasión está garantizada por el tronco y las ramas. Los daños son innumerables, llegando a ocasionar la muerte de los árboles. Atacan a los ejemplares débiles, mal ubicados y peor nutridos. Sus preferencias con cualquier especie de madera blanda y prácticamente todos los frutales. Especial cuidado pondremos con las ramas rotas por el viento, pues ofrecen excelentes condiciones para el desarrollo de estas colonias.

Los árboles fuertes, productores de un buen flujo de resina, impiden con ella la penetración de orugas por los orificios. Por contra, los ejemplares con cepellón escayolado son candidatos a sufrir el ataque de insectos xilófagos, que se detectan una vez plantados. Las galerías que excavan hacen que disminuya la resistencia de pies y ramas.

Si estamos atentos, podremos ver los rastros de la presencia de estos pequeños enemigos. El más común, la acumulación de serrín al pie de los árboles o en los agujeros del tronco o ramas. También podemos notar ciertas exudaciones gomosas en la corteza que nos pondrán sobre aviso. Para evitar la proliferación de insectos barrenadores resulta imprescindible que nuestros árboles sean sanos y fuertes. Para ello debemos tenerlos bien abonados y con suficiente agua, esto hará que produzcan suficiente savia para evitar la anidación de insectos.

En caso de tener un ejemplar totalmente atacado lo más recomendable es eliminarlo porque será un foco de contagio. La prevención es fundamental, durante el invierno haremos un tratamiento con aceite mineral que nos evitará muchos problemas. Si ya ha sido afectado combinaremos este plaguicida con un insecticida polivalente.

combatir acaros Combatir los ácaros

Los ácaros tienen forma ovalada, con la cabeza, el tórax y el abdomen fusionados en un cuerpo no segmentado. Su aspecto es similar al de las garrapatas, aunque más pequeños ( no superan el medio milímetro). Disponen de un aparato bucal adaptado para la perforación. Cuando hace mucho calor aumenta su fertilidad por lo que, si en nuestra región se dan estas condiciones, debemos estar preparados para recibir la visita de estos atacantes tan virulentos. En un año pueden desarrollar varias generaciones y suelen presentarse en gran número sobre sus huéspedes habituales, las hojas. Siempre, eso sí, en temporadas de calor seco, porque no soportan el frío ni la humedad.

Pueden presentarse bajo formas diferentes, pero todos son bebedores de savia. Las hojas amarillean y aparecen unos puntos pardos o amarillos, que en las hojas más jóvenes y débiles se pueden observar al trasluz y llegar a confundir con una enfermedad criptogámica. Además se secan, abarquillan y caen. También pueden apreciarse a simple vista o mediante el tacto de las telarañas en el envés de las hojas o sobre la planta atacada.

El ácaro más temible y abundante es la araña roja ( Tetranychus telarius). Sus daños son frecuentes en patatas y judías, pero su radio de acción se extiende a rosales, claveles, crisantemos, árboles frutales… A diferencia de la araña roja, los tarsonémidos, otros tipo de ácaros, necesitan de una cierta humedad para sobrevivir y son también inapreciables a la vista. Los ácaros eriófidos, la araña blanca ( Polyphagotarsonemus latus) y la del ciclamen ( Tarsonemus pallidus) se dan principalmente en cultivos ornamentales. Los cultivos más sensibles son las adelfas, aligustres, arces, rosales y las plantas anuales de flor.

En invierno, cuando están inactivos, aplicaremos sobre nuestras plantas aceite mineral invernal. Fulminará a un buen número de ácaros adultos y reducirá su aparición en verano. El riego será otro gran aliado, manteniendo unas tasas de humedad alta impedimos la reproducción de los ácaros pero si el ataque es muy importante, en los centros de jardinería podemos encontrar una gran variedad de productos que nos ayudarán a controlar esta plaga. Mantener una humedad alta en épo

prevenir plagas otonales 2 Evitar las plagas de forma natural

La naturaleza nos brinda multitud de plantas insecticidas, propiedad que ha desarrollado para protegerse de los insectos. La artemisa y el ajenjo tienen una acción repelente y se pueden usar en infusión y decocción. La decocción de cola de caballo protege contra los hongos, y ellas de helecho, contra las cochinillas. Muchas aromáticas, lavanda, romero, tomillo, etc., aplicadas en infusión, confunden a los insectos con su olor y protegen a las plantas.

Los tagetes ( Tagetes patula) no sólo aportan estética al jardín, sino también protección. Sus raíces expelen una sustancia repulsiva para los nematodos o gusanos. Su poder tóxico se extiende también a los hongos y bacteria. Plantaremos varios ejemplares a los pies de los cultivos más sensibles ( rosales, perejil, patatas, tomates,…), lograremos mantenerlos a distancia y las plantas crecerán mejor.

Lo más importante a la hora de luchar contra el mildiu, que se desarrolla o medra en las gotitas de agua, por ejemplo provenientes del rocío o después de una lluvia ligera, es disponer como reclamo de ejemplares de albahaca o similares, que captan multitud de gotas en sus múltiples hojas pequeñas y brillantes. No debemos olvidar que esta culinaria, muy apta para decorar los alféizares de las ventanas, plantada en jardineras, puede contraer con facilidad ácaros, sobre todo la araña roja, manifestada por la pérdida de color y la presencia de pequeñas telas en los brotes jóvenes.

Las dedaleras o digitales albergan a los pulgones, que se instalan en ellas sin causarles daño alguno. Al servirles como refugio, los pulgones no necesitarán buscar a las plantas de alrededor. No obstante, si resulta difícil conseguir dedaleras, haremos una infusión de hojas de tomate para acabar con ellos. Otras especies recomendables son las plantas cubresuelos, que atraen a los depredadores reptantes como los escarabajos, enemigos naturales de las babosas y caracoles.

Para proteger las plantas de interior de la araña roja, colocamos tres o cuatro dientes enteros de ajo sin pelar en el sustrato; si la zona a proteger es el jardín o el huerto, recurriremos a un extracto a base de ajos triturados. Batimos 75 gramos de ajos en 10 litros de agua y vertimos la solución sobre el terreno. Los rábanos también pueden ser útiles, sembrados de marzo a septiembre y mezclándolos con nuestras plantas ornamentales.

prevenir plagas otonales Prevenir plagas otoñales

Si mantenemos limpio el jardín evitaremos muchos trabajos posteriores, por ejemplo los tratamientos que conllevan las plagas. Pero la mejor prevención consiste en darles los cuidados que las plantas necesitan. Las hojas secas sobre el suelo pueden mojarse con la lluvia y descomponerse, constituyendo un foco de infección y un reclamo para los parásitos. Deberemos recogerlas de forma semanal y, si queremos, utilizarlas para compostar y hacer un acolchado o enriquecedor del suelo. Los aspiradores para jardín facilitan mucho el trabajo en caso de cantidades importantes y jardines muy grandes.

Removeremos la tierra superficial de los grupos florales y el sustrato de las macetas, con el escardador o el rastrillo, al menos una vez por semana. Esta tarea oxigena las raíces y evita que el suelo se compacta y se formen peligrosos charcos tras las lluvias que atraigan a otros parásitos, musgos, hongos, o desencadenen pudriciones. Después agregaremos una capa de compost.

Los meses que van de primavera al otoño son el peor periodo para los rosales. Hay quien suele pulverizar una vez a la semana con insecticida y fungicida. No es necesario alcanzar esa frecuencia; basta con rociar cuando aparezcan los primeros signos de invasión, en el caso de insectos, aunque para muchas enfermedades ( roya, oídio, etc.) conviene hacer un rociado preventivo.

Después de cualquier poda que realicemos de ramas gruesas, no debemos olvidar aplicar una pasta hormonada que ayude a la cicatrización de la herida. Ésta es una puerta de entrada para todo tipo de enfermedades, pero sobre todo, las causadas por hongos, que en este momento actúan de manera muy activa. Si se han quedado astillas, alisaremos la superficie antes de aplicar el bálsamo.

El musgo suele asentarse en céspedes compactados, con drenaje pobre, poco fértiles o que sufren una exposición insuficiente a la luz o siegas intensas. Si es una invasión ocasional, el control pasa por aplicar un producto antimusgos. Sin embargo, si es un problema recurrente, debemos corregir las causas que lo provocan: mejorar la aireación, el drenaje y la fertilización.

Las jóvenes artemisas, áster, crisantemos y geranios se encuentran entre las apetencias del gusano gris, que roe el cuello de las plantas hasta troncharlas. Sin embargo, los suelos húmedos son ideales para la supervivencia de los de alambre. Para controlarlos, aireamos es suelo, reducimos los riegos o los cortamos del todo y aplicamos un insecticida para insectos del suelo. Practicaremos los tratamientos a ultima hora del día.


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