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Plantas

clavel5 Cómo cultivar un clavel
El clavel es una planta muy típica del Mediterráneo. Pertenece a la familia de las Cariofiláceas y al género Dianthus, actualmente hay unas 250 especies diferentes de clavel, entre los más destacados tenemos por el clavel común (Dianthus caryophyllus), la clavelina (Dianthus barbatus) y el clavel chino (Dianthus chinensis).

Se trata de una planta con base leñosa, con unos tallos característicos que pueden alcanzar hasta 90 centímetros de altura. Las hojas son perennes, lineares, blandas y finas, con base envainadora. Los cruces entre las distintas variedades hacen que la mayoría de los claveles tengan una floración continua, siempre que las temperaturas no sean muy bajas. Normalmente, suelen nacer en grupos de una a cinco flores, con pétalos dentados y cáliz con dientes triangulares.

Los colores más comunes son el rosa, el blanco y el rojo, aunque las podemos encontrar de otros colores, como amarillos o naranjas. En función de su tamaño, sus flores pueden ser grandes o de pequeño tamaño con un gran número de botones florales.

El clavel crece naturalmente entre 30º y 45º de latitud. Su producción se extiende al sur de California, en Australia, a la sabana de Bogotá, así como a las montañas de México y al sur de Kenya. También son abundantes los claveles en Valparaíso, Chile y Sudáfrica.

Para su crecimiento óptimo necesita riegos frecuentes, pero en cantidades reducidas para evitar pudrir sus tallos. Es una planta que también requiere mucha luz. Respecto al suelo, debe ser poroso y rico, con un buen drenaje para evitar encharcamientos.

Por lo que respecta al abono, necesita un importante aporte de nutrientes. Durante los meses de calor se debe abonar una vez por semana, será suficiente en hacerlo mensualmente. El momento más adecuado para los trasplantes es el otoño, aunque se pueden reproducir mediante semillas en primavera.

rosales Tipos de rosales
Actualmente, existen más de 30.000 especies de rosales en todo el mundo, diferenciadas en tres grandes grupos: los antiguos, los modernos y los silvestres que son los que nacen de forma espontánea en la naturaleza como la banksia.

Rosales antiguos

Los rosales antiguos se caracterizan por ser fuertes y robustos, muy resistentes a plagas y enfermedades, por lo que no requieren de muchos cuidados.

- Alba. De gran tamaño, los conjuntos de rosas están compuestos por entre cinco y siete flores semidobles o dobles. Sus hojas son muy copiosas y luminosas.

- Borbonia. De ellas brotan flores dobles en grupos de tres, que florecen en verano y en otoño. En general, son trepadoras, por lo que sirven para adornar muros y columnas.

- Entifolia. Crecen en forma de arbustos espinosos, con flores de gran fragancia. Éstas son a menudo dobles y florecen en solitario o en grupos de tres.

- China. Florecen en pequeños o medianos arbustos, en grupos de dos a trece flores. De hojas brillantes, necesitan un lugar protegido para crecer. Son idóneas para borduras y paredes.

- Damascenos. Son arbustos de aspecto abierto con flores semidobles o dobles de gran fragancia. Son recomendables para realizar borduras, con las que delimitar parterres o caminos.

- Gallica. Es un rosal muy espeso y tupido, con flores muy vistosas y hojas de un verde apagado. Se encuentra en grupos de tres fragancias distintas y luce muy bien en borduras y setos.

- Híbrido perpetuo. Son arbustos con abundantes ramificaciones. Sus flores son dobles, en solitario o en grupos de tres, y sus hojas tienen un tono verde oliva. Son recomendables para sembrados y borduras.

- Musgoso. Arbustos poco espesos. Destacan por la vellosidad, con aspecto de musgo o moho, en la parte menor del cáliz. De hojas de color verde oscuro, en verano brotan flores dobles.

- Noisettianos. Rosales trepadores con grandes ramos de flores y de aroma ligeramente picante. Su ubicación más adecuada son las paredes orientadas al sur o al oeste.

- Patio. Arbustos trepadores con ramilletes compuestos de tres a once flores, simples o dobles. Son muy apropiados para borduras, setos y para cultivar en macetas.

- Pórtland. Son arbustos espesos y compactos, con conjuntos de flores semidobles o dobles que crecen solas o en grupos de tres. Son recomendables para escalones y borduras.

- Sempervirens. Rosales escaladores semiperennes, con muchas flores. Idóneos para la decoración de pérgolas y cercados.

- . Arbustos también escaladores, con flores solitarias o en conjuntos de tres semidobles o dobles, de suave perfume. Sus hojas son de color verde pálido y resplandeciente. Son óptimos para escalones y borduras.

Rosales modernos

Son rosales posteriores al siglo XIX, agrupan ya más del 95% de las rosas que se plantan en la actualidad. Se dividen en ocho grandes grupos.

- Híbrido de Té. Es el grupo más grande de rosales modernos y el más popular. Son arbustos bajos, de rosas grandes que reflorecen a lo largo del año. Hay miles de variedades, algunas creadas en especial para flor cortada.

- Trepadores. Estos rosales tienen unos tallos largos que les permiten trepar por pérgolas, paredes, vallas, muros, columnas o celosías.

- Enredaderas o sermentosos. Son muy parecidos a los trepadores. Tienen tallos largos y flexibles, además de racimos de flores pequeñas con una única floración en el año.

- Arbustivo. Son arbustos grandes con muchas variedades, la mayoría reflorecientes (vuelven a florecer en el año). Se utilizan como plantas aisladas en el césped o como setos floridos.

- Floribunda. Sus flores son pequeñas y forman racimos, lo que les da mucho colorido. También son reflorecientes. Se plantan en grupos y en borduras de un color.

- Polyantha. Son arbustos compactos, muy espesos, cargados de flores pequeñas. Al igual que las floribundas, se plantan en grupos y en borduras de un color.

- Miniatura. Como su nombre indica, son rosales muy pequeños que no pasan de 20 ó 30 centímetros de altura. Florecen en ramilletes y lucen muy bien en rocallas, arrietes y borduras. También se pueden cultivar en macetas y jardineras.

- Tapizantes. Son rosales rastreros que crecen desparramados por el suelo. Algunas variedades sólo florecen una vez al año y otras son reflorecientes. Se usan en rocallas, muros y arrietes.

gardening Cuidados de jardinería en plantas de interior
Toma nota de estos sencillos consejos de jardinería para que tus plantas de interior luzcan mejor en sus macetas. Lo primero a tener en cuenta es la luz. Cuando compres el ejemplar, pregunta qué tipo de luz es la más recomendable para su fotosíntesis. Las plantas de interior que necesiten luz directa del sol habrá que colocarlas cerca de las ventanas, ya que en caso contrario hará que se debiliten los tallos, se amarilleen las hojas y se acaben cayendo. Otras especies son más de sombra, por lo que tendremos que tener cuidado en no dejarlas nunca a pleno sol, o por lo menos que los rayos no lleguen a sus hojas.

La temperatura es otra variable que deberemos tener en cuenta. Si decides sembrar, hazlo cuando el clima esté entre los 16 y 25 ºC. Recuerda que tener las flores en verano, deberás sembrar en invierno o primavera, dependiendo de las semanas de germinación de las semillas elegidas. En el caso de que decidas plantar por esquejes (división de plantas), la temperatura ideal está entre los 18 y 26ºC. No olvides que cuando llega la floración, la planta exige temperaturas más elevadas. En ese caso, la falta de calor podría retrasar el crecimiento de la misma.

Por otro lado, la falta de humedad en el aire es una de las mayores causas por las que las plantas de interior mueren. Pare evitar que esto suceda, basta con pulverizar las hojas periódicamente, así conseguirás disminuir la evaporización del agua y mejorarás las condiciones de humedad del entorno. Para ello, es importante saber que las flores no deben ser pulverizadas, solamente las hojas, el tallo y el sustrato.

En cuanto al riego, debes saber que en otoño y en invierno no necesario regar mucho porque con las lluvias, el ambiente es más fresco y las plantas no pierden tanta agua. Cuando la planta es adulta, lo que se debe hacer es regarla abundantemente con largos intervalos de tiempo entre un riego y otro. Cuando la planta es más joven regarás en menor cantidad pero a intervalos más cortos.

Finalmente, la fertilización de la especie, de la edad, la estación del año y de la fase de evolución (crecimiento y madurez). Dependiendo de cada variable se tendrán diferentes necesidades de fertilizantes, recuerda que estos productos son el alimento que hará que la planta se desarrolle adecuadamente y que su floración sea alegre. Sin embargo, ten en cuenta que una excesiva fertilización es perjudicial, pues quema las raíces.

La begonia es una planta preciosa por sus flores con multitud de colores, que resiste perfectamente tanto en interiores como en exteriores, aunque depende de la variedad que poseamos. Cuando llega primavera es una época ideal para plantar begonias, ya que de ese modo las veremos florecer en verano. Las begonias se pueden plantar como plantas maduras, en semillas o esquejes de tallo. Sin embargo, son con los tubérculos la opción más fácil de plantar y pueden desarrollarse en cualquier mezcla de tierra convencional.

Los pasos para plantar los tubérculos de begonia son los mismos pasos que para cualquier plantación:

Primero elegiremos una maceta no muy grande, intentando que tenga orificios de drenaje en la base del recipiente. Un truco muy bueno es taponar estos orificios con trocitos de espuma, de ese modo el agua sobrante pueda drenar sin perder tierra. Si la maceta no dispone de orificios, lo aconsejable es perforarlos.

Lo cierto es que las begonias pueden crecer sin problemas en cualquier mezcla de tierra normal. No obstante, se recomienda plantar los tubérculos a unos tres centímetros de profundidad para asegurar su correcta floración, la hondura puede variar en función del tamaño del tubérculo. Por último, sólo nos quedará regar la maceta y aplicar fertilizante cuando veamos que comienza a crecer.

Por otro lado, si vamos a plantar semillas de begonia, es aconsejable mezclarlas con arena de plata, para después poder esparcir la mezcla en una bandeja de tierra húmeda, pero sin cubrir las semillas. En verano cuando pega fuerte el sol, es mejor dejar la maceta a la sombra, de modo que tenga luz pero no rayos directos e intensos, ya que pueden dañar los tejidos de la planta. Finalmente, debes saber que el ambiente ideal es cálido, húmedo y sin corrientes de aire. Requiere dos riegos por semana.

Para más información | Fotocasa

recoleccion Recolección y secado de flores y plantas
Últimamente es muy frecuente ver en las casas ramos de flores secas. Sin embargo, ya hace años que los habitantes de las casas de campo los usaban como decoración, aunque ellos solían colgarlos de las vigas de madera. Un ramo de plantas silvestres es una solución ideal para adornar cualquier rincón de la casa; además es duradero y necesita muy poco mantenimiento: sólo quitarle el polvo con un plumero, soplando sobre él o agitándolo muy suavemente. Como cualquier trabajo realizado con plantas secas, una vez acabado se colocará apartado de la luz solar directa, para que ésta no altere su color.

Si elegimos plantas silvestres hemos de tener en cuenta algunas condiciones que deben cumplirse en su recolección: ésta se hará a primeras horas de la mañana, nunca durante las horas más calurosas. No se recogerán plantas que estén muy húmedas.

Se atan las plantas deseadas en pequeños manojos, cada uno con ejemplares de la misma especie. Es preferible usar cordel o hilo en vez de goma, ya que ésta puede interferir en el proceso de secado de los tallos. A continuación se cuelgan, siempre boca abajo, en un lugar aireado de nuestra casa, apartado de humos y calor excesivo (antiguamente se realizaba el proceso en las buhardillas de las casas de campo); también es muy importante que los ramitos estén expuestos lo menos posible a la luz solar directa, ya que ésta influiría negativamente en su color, alterándolo. Hay que mantener los ramos separados los unos de los otros, a fin de que se sequen correctamente.

El tiempo de secado varía notablemente en función de diversos factores: la época del año, la humedad ambiental, el tipo de planta… En un plazo que puede ir desde unos pocos días a tres semanas ya tendremos las plantas listas para ser usadas.

geranio1 Los cuidados de los geranios en primavera
Llegó la primavera y es tiempo de preparar nuestros geranios, para que empiecen a florecer en abundancia y lo más pronto posible.

Si durante el invierno los hemos mantenido en el interior, para evitar que se dañaran por las heladas, ya pueden sacarse al exterior. Aunque alguna noche sea fresquita, ya no sufrirán problemas.

Ahora hay que empezar a abonarlos con mayor asiduidad que durante la época invernal, en la que han estado adormecidos. En este tiempo se preparan para ofrecernos todo su esplendor, por lo cual es imprescindible ayudarles: a partir de la primavera y durante todo el verano es aconsejable abonarlos cada 15 días.

También hay que empezar a intensificar el riego: con una vez por semana será suficiente, pero aumentaremos a dos veces por semana cuando veamos que las temperaturas van aumentando de tal manera que aprieta el calor.

Los geranios florecen mejor si no son muy altos. Pueden llegar a medir más de medio metro, pero si alcanzan esa altura no darán muchas flores. En primavera todavía se pueden podar los geranios; es más, hay jardineros que prefieren podarlos en esta época. Se cortarán dejándolos bastante cortos: unos 20 – 30 centímetros; ya volverán a crecer. Con la poda ayudamos a que nazcan hojas y flores más vigorosas.

Y por último, con el calor llega también el peor de los enemigos que puede tener un geranio: la mariposa del geranio. Una vez la mata ha sido atacada por esta plaga, poco se puede hacer, salvo cortar los tallos afectados y, si es preciso, dejarlos a ras de tierra, lo cual es mejor que arriesgarse a dejar trozos de tallo afectados. Se cortan hasta que el tallo aparece por dentro de un color verde y sano, y no negro. De todas formas, la prevención es la mejor arma contra la mariposa, y es ahora en primavera cuando se han de empezar a aplicar los sprays especiales para ello.

imagen1 Plantas contra la contaminación
Muchas plantas pueden ayudarnos a reducir la contaminación en el interior de los hogares, además de decorar nuestras casas. Podemos combatir partículas nocivas que viven con nosotros en nuestras habitaciones y salones, en suelos, alfombras y moquetas.

Las plantas verdes en el interior del hogar ayudan a combatir los gases tóxicos acumulados por productos químicos como acetona, formaldehido, materiales de construcción y otros muchos.

Con el proceso de fotosíntesis las hojas absorben el C02 y varios contaminantes de la atmósfera por lo que es eficaz tener plantas en todas las dependencias de la casa.

En el interior de las viviendas se pueden encontrar agentes contaminantes en diferentes cantidades dependiendo si las casas están más o menos ventiladas por lo que es muy aconsejable ventilar por lo menos dos minutos diarios.

Entre las sustancias que podemos encontrar se encuentran:

El tricloroetileno: En productos desengrasantes.

Benceno: En disolventes de pintura y detergentes, es altamente cancerígeno.

Formaldehido: En humos de cigarrillo y pinturas, también es muy cancerígeno.

Amoníaco: En desengrasantes, productos de limpieza de suelos, ropa y cocina.

Para evitar todos estos agentes contaminantes habría que utilizar productos de limpieza ecológicos que son mucho más económicos y no dañan nuestra salud, o bien utilizar plantas que nos ayudan a evitar los efectos negativos de esas y otras muchas sustancias.

En la actualidad se sabe de algunas que pueden eliminar varias sustancias, entre ellas figuran:

Yedra: Necesita poca luz y es muy eficaz contra el benceno
Palmera enana: También le gusta poca luz y necesita humedad, actúa contra el amoniaco, formol y xileno.

Igualmente el ficus, crisantemos, azaleas, aloe vera, dracena, areca… Todas estas plantas mejoran la calidad del aire en las casas.

También hay que evitar el uso de aerosoles que dañan el medio ambiente.

En varios estudios que se han llevado a cabo se ha descubierto que las plantas adoptadas en la tradición con funciones de decorar los hogares contribuyen a combatir y eliminar la contaminación del aire librando de muchos trastornos y enfermedades graves ya que ayudan a mantener un aire más limpio.