28 abril 2010 · Riego

riego automatico Consejos de riego
El riego es indispensable para el cultivo de plantas y flores. A no ser que tengamos un jardín adaptado a climas secos (es decir con hierbas aromáticas y árboles y arbustos de la zona), hará falta regar periódicamente. Y más teniendo en cuenta que en los jardines suelen abundar especies que son propias de climas mucho más húmedos que aquél en el que está situado el jardín. Así por ejemplo, podemos ver en muchos jardines situados en zonas mediterráneas que se han plantado hortensias, planta que es propia de regiones norteñas lluviosas.

Así pues, lo normal es que un jardín no dependa únicamente de la lluvia, sino que se haya de regar. Pero para que el riego sea realmente eficiente hay que seguir una serie de normas:

– es mejor regar poco y bastante a menudo que una vez cada diez o quince días y en abundancia; en este último caso lo único que lograremos será encharcar el terreno y perjudicar a las plantas.
en invierno nunca hay que regar por la tarde, a excepción de que vivamos en un clima muy cálido. El motivo es el peligro de heladas: quizás cuando estemos regando la temperatura no sea muy baja, pero al caer la noche puede helar, con lo cual las plantas pueden correr el peligro de sufrir graves daños. Hay que procurar que las plantas estén ya secas cuando anochezca. Por ello en invierno la mejor hora para regar es por la mañana,
– en verano se sigue la regla inversa que en invierno: siempre se regará al atardecer, y nunca cuando el son aprieta, puesto que las gotitas de agua actuarán a modo de lupa, pudiendo quemar plantas, flores y césped.
– Hay algunos árboles que necesitan mucha agua, como el sauce llorón; en estos casos sí que es conveniente encharcarlos de vez en cuando.

27 abril 2010 · Ecología · Jardín · Riego

aromaticas en el jardin Introducción a la jardinería ecológica
Mucho se ha hablado de la agricultura ecológica y hemos de congratularnos por el crecimiento de este sector. Pero se puede ir más allá: nuestro jardín también puede ser ecológico.

Los problemas que conlleva la jardinería tradicional son:

– Un consumo excesivo de agua, lo cual es especialmente grave en zonas, como la mediterránea, con graves problemas de sequías. Hay que tener en cuenta que algunas costumbres llevan a un uso abusivo del agua: tener los aspersores funcionando sin control más tiempo del debido, regar tras un día de lluvia, plantar césped en clima secos (algo que los municipios deberían tener muy en cuenta antes de autorizar la apertura de campos de golf)…

– Uso excesivo de pesticidas y herbicidas, que acaban con las especies a las que van destinados, pero que repercuten negativamente en el medio y en nuestra salud.

– Uso de fertilizantes químicos, en concreto los que se elaboran a base de nitratos y otras sustancias muy solubles que contaminan las aguas subterráneas.

La jardinería ecológica pretende eliminar los problemas antes mencionados planteando diversas soluciones:

– Hay que restringir el uso del agua, empleando la estrictamente necesaria. El riego por goteo es algo casi imposible en un jardín, pero podemos controlar el volumen de agua de otras formas, como por ejemplo, regando poco y más a menudo. Además, de esta forma las plantas prosperan mejor. También hay que evitar plantar especies que no son propias de nuestro clima, sino de otros más húmedos.

– Existen alternativas a los pesticidas y herbicidas industriales. Por ejemplo, si tenemos una plaga de pulgones, unas simpáticas mariquitas acabarán con ellos. Las mariquitas pueden adquirirse en algunas jardinerías.

– En lugar de usar abonos químicos, podemos fabricar compost nosotros mismos, o bien usar estiércol animal, que es el mejor abono que existe.

26 abril 2010 · Árboles · Cuidados · Riego

bonsai2002 El riego de los bonsáis
El riego es muy importante para todas las plantas, pero más para los bonsáis, puesto que viven en macetas pequeñas, con poca tierra, y eso hace que esta tierra se seque antes. La frecuencia del riego depende de muchos factores, especialmente del estado de crecimiento de la planta, y del clima.

La norma general es que hay que regar el bonsái cuando la superficie de la tierra empieza a secarse.

En invierno, los bonsáis que viven al aire libre necesitarán poca agua, aparte de la que reciben en forma de lluvia, ya que el invierno es una época de descanso. Hay que ir con cuidado de no regar mucho, para que no se pudran las raíces. Los árboles de interior requieren cierto control, ya que la humedad de la tierra se evapora, debido a factores como la calefacción, que reseca mucho el ambiente.

La primavera es una época peligrosa. Los pequeños árboles comienzan a despertar y empieza la época de crecimiento de las hojas y de los vástagos. Por ello, las necesidades de agua del bonsái aumentan considerablemente. Hay que regar los bonsáis en cuanto han consumido la mayor parte (no la totalidad) del agua que tienen en el recipiente.

Al llegar el verano, el calor hace que se tenga que regar el bonsái mucho: una vez al día. El riego se realizará al atardecer, para que las gotas de agua no actúen como lupa en las hojas de los árboles y las quemen. Hay quien también riega muy de mañana en verano, pues piensa que el agua se secará antes de que apriete el sol, pero yo prefiero no arriesgarme. De todas formas, si el bonsái está a pleno sol es conveniente regarlo dos veces al día, con lo que las horas mejores serán al amanecer y al anochecer. Los bonsáis de interior también necesitan más agua, pero no se puede generalizar y decir que se han de regar cada día, puesto que en algunas casas hay aire acondicionado y ello altera las condiciones naturales de temperatura y humedad; por ello el control será mayor: hay que mirar cómo está la tierra cada día.

En otoño, los árboles caducos pierden sus hojas; los perennes las mantienen, pero en ambos casos su actividad se torna más lenta, ya que empiezan a prepararse para el descanso del invierno. Por ello, y porque las temperaturas descienden, ya no necesitan tanta agua.

14 abril 2010 · Agricultura · Riego

ph agua Carencia de nutrientes en suelos alcalinos III
En posts anteriores sobre carencia de nutrientes en suelos alcalinos hemos visto formas de bajar el pH del suelo y soluciones consistentes en fertilizar la tierra.
Nos queda una tercera solución: actuar sobre el agua de riego. Esta solución sólo nos servirá si el agua es alcalina; por ello antes de actuar hemos de medir el pH del agua con una tira reactiva de venta en farmacias, por ejemplo.

La actuación sobre el agua de riego es esencial en sustratos, es decir, en las tierras de macetas, porque la solución de bajar el pH del suelo no es viable. Se dan casos en que queremos tener una planta acidófila, como una hortensia y compramos sustrato ácido (pH entre 5,5 y 6,5) que es el adecuado para ella; pero si la regamos continuamente con agua alcalina, a la larga el sustrato se alcalinizará y veremos por ejemplo un amarilleo de las hojas (que es la clorosis).

Tenemos pues el siguiente problema, sea en suelo o en sustrato: un agua alcalina que puede llegar a dar problemas de falta de nutrientes. Una solución ideal puede ser almacenar agua de lluvia (ya que ésta no tiene cal) en un aljibe y regar sólo con esa agua; pero esa solución puede no ser viable en todos los casos, por ejemplo por falta de espacio. Entonces, podemos bajar el pH del agua con ácido cítrico, que se presenta en forma de polvo parecido a la sal, listo para mezclarlo con el agua de riego. Se encuentra en droguerías y establecimientos de jardinería. La proporción agua-ácido viene indicada en el envase, pero suele ser de una cucharada por cada 50 litros de agua, con lo cual esta solución es económica. Podemos comprobar que el pH es el adecuado con una tira reactiva. Tras haber regado varias veces con el agua preparada de esta forma, el pH ya se habrá regulado y nuestras plantas no mostrarán signos de clorosis.

10 abril 2010 · Riego

regar plantas Mejorar el agua de riego
Las plantas necesitan agua, pero no una agua cualquiera. Muchas veces el exceso de riego, combinado con un agua inadecuada, puede ser una combinación fatal para los vegetales. La cantidad de tierra que hay en las macetas es pequeña, por lo que cuando el agua contiene demasiados elementos minerales o tóxicos, como cal y cloro, se origina una concentración de sustancias que puede matar a los ejemplares.

Ante la mala calidad del agua, las plantas reaccionan con un debilitamiento, dejan de crecer, les aparecen manchas, pierden las flores o mueren. Para evitar este problema, es recomendable añadir un producto antical al agua del grifo o dejarla reposar durante horas para que el cloro se evapore. Otra opción muy recomendada para no sufrir estos efectos y además ahorrar, es regar con la misma agua de lluvia puesto que es neutra y pura.

En casi todas las ciudades, el agua de grifo contiene cal y suele ser la más utilizada para regar las plantas de interior, ya que es un recurso práctico y económico. Pero no es lo más saludable para nuestras plantas puesto que también contiene cloro, un elemento que no hace ningún bien al correcto crecimiento de las plantas. Cuando los ejemplares se riegan de forma continua con este agua, a largo plazo el sustrato se alcaliniza, se origina un estado de carencia de nutrientes y las hojas se vuelven más oscuras.

Para limpiar de alguna forma el agua, es posible adoptar diferentes soluciones. Algunas regadoras especiales disponen de unos cartuchos con cambiadores de iones que filtran el agua del riego y reducen su dureza. Además, separan la cal, el cloro y las demás sustancias nocivas para las plantas. La temperatura es otro parámetro a tener en cuenta, prácticamente todas plantas requieren agua templada.

5 diciembre 2009 · Riego

hidrojardineras Cómo funcionan las hidrojardineras
El regar una planta es una tarea sencilla pero que requiere cierta dedicación. Si no disponemos de suficiente tiempo para hacerlo, existen métodos para que el riego sea automático. La mejor solución es el uso de hidrojardineras para plantas de interior. En apariencia son similares a un macetero, pero incluyen una rejilla separadora que crea un depósito de agua, unas mechas conductoras de humedad, un tubo de llenado y otro con un respiradero que indica el nivel de agua restante.

Las hidrojardineras permiten olvidarse del riego durante al menos tres semanas, ya que su deposito hace que no se sequen y puedan seguir su desarrollo sin problemas. Sin embargo, durante los primeros meses es recomendable regar de modo tradicional porque las raíces es probable que todavía no están en contacto con el depósito. Recuerda que debes vigilar el indicador de agua, pues dependiendo de la especie y el tamaño del ejemplar pueden absorber más rápidamente la humedad.

Nuestra recomendación es adquirir una hidrojardinera con una superficie amplia de humectación, que disponga de más de una única mecha conductora, para que pueda alimentar una mayor parte del sustrato. Es importante saber que una vez que el indicador marque que el depósito está vacío, debes esperar entre una semana antes de llenarlo de nuevo, o de lo contrarío la planta podría pudrirse. Por lo tanto, no abuses en el llenado del depósito.

4 diciembre 2009 · Riego

riego mas necesario otoño El riego más necesario en otoño

Durante el otoño no es necesario hacer grandes riegos, siempre y cuando llueve. Basta con tener las plantas hidratadas con riegos ligeros desde finales de verano para que nuestro jardín conserve una humedad óptima. De esta forma estimularemos la mayor duración de las floraciones y conservaremos el nuevo follaje algo más de tiempo, provocando la caída más tardía de las hojas.

En el inicio de la estación conviene ir espaciando los riegos en el jardín, salvo en el caso de que se presente un otoño seco, en que podrían peligrar los trasplantes, el césped recién sembrado y los árboles y arbustos perennifolios, si no reciben el agua que necesitan. Regaremos una o dos veces por semana. En las plantas de flor hay que evitar mojar el follaje y las flores, porque las hace vulnerables a los hongos.

El exceso de agua en el medio de las plantas es un problema y la recuperación es dificultosa. Para evitarlo, antes de plan comprobamos si hace falta mejorar el drenaje con la adición de materias orgánicas ( turba, compost, mantillo,…) o inorgánicas ( gravilla, arena de río,…). En las macetas dispondremos de una capa de cascotes en el fondo para que el agua sobrante no quede retenida.

Al terminar el verano la utilidad del goteo es mínima y, en invierno, hasta podría estropearse si se queda en el exterior. Podemos enrollar y atar cada tubería por separado, taponando los extremos para que no entre ningún elemento que pueda obstruirlas, y almacenarlas en el cobertizo. Los primeros tramos de cañería, donde están el distribuidor y el programador, pueden permanecer fuera si se tapan.

Cualquier especie que esté ahora produciendo flores necesita más cantidad de agua que el resto. Es el caso de crisantemos, ásteres, rudbequias, brezos y otras muchas. Asimismo, los ejemplares plantados en maceta no suelen siquiera disfrutar del agua de la lluvia, que apenas cala en los sustratos. Si nuestras flores están plantadas en maceta, removeremos con una horquilla el sustrato y esparciremos un fertilizante rico en potasio, tendremos un colorido espectacular.

Otras pequeñas cosas que podemos hacer, por ejemplo, es mojar los acolchados en las horas más frías para que se forme una capa de hielo, que evitará que la temperatura debajo de ellos baje de cero grados, o regar profusamente los arbustos de hoja perenne debido a su capacidad para evaporar agua por transpiración a través de sus hojas incluso en invierno.