Sustrato

problemas con el drenaje Problemas con el drenaje
En jardinería, el drenaje del suelo es un concepto directamente vinculado con el exceso de agua en los terrenos y la capacidad de los mismos para administrarla de la mejor forma sin encharcar el suelo.

Sin embargo, no todos los espacios y tipos de tierra son buenos en este sentido y a menudo supondrán problemas que perjudicarán a nuestros ejemplares llegando incluso a acabar con ellos.

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Sustratos en la jardinería Sustratos en la jardinería
Se le denomina sustrato al lugar en el que se cultiva una planta, un árbol, etc., la base que le sirve de asiento para que pueda comenzar a desarrollarse, aunque a nivel industrial se dice que es todo el material sólido distinto al suelo que se coloca para que se puedan desarrollar las raíces de las plantas, ya que material natural, sintético, mineral, orgánico, etc.

Todos los sustratos son, por lo tanto, fundamentales para el desarrollo de cualquier planta, tanto si intervienen en el proceso de nutrición como si no, ya que muchos de ellos simplemente están ahí pero no forman parte de su desarrollo. Los sustratos se identifican según el tipo de planta en la que van a estar y hay, entre otros, sustratos para plantas de interior, para plantas de exterior, para plantas acuáticas, para bonsáis, para cactus… y así para muchas plantas en concreto.

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Sustratos para plantas en maceta Sustratos para plantas en maceta
Las plantas en maceta requieren sustratos de muy buena calidad para que se puedan desarrollar correctamente, así que toma nota de estos consejos para que siempre las tengas de la mejor manera posible:

- Mezcla el sustrato con algo de arena y con un buen drenaje. Un buen truco que puedes hacer es poner en el fondo de la maceta algún trozo de tiestos rotos para que no se obstruya el agujero. También te sirve poner un poco de grava, arcilla expandida o trozos de cerámica rota para taparlo.

- No utilices tierra de jardín como sustrato para maceta ya que contiene mucha arcilla, lo que hace que se compacte y lleve hongos y malas hierbas. Si la utilizas igual es muy probable que tus plantas se mueran o se echen a perder en poco tiempo.


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Detectar los parásitos del sustrato Detectar los parásitos del sustrato
En muchas ocasiones, sobre el sustrato pueden aparecer algunos parásitos, ya sean coleópteros, miriápodos, ciempiés, gusanos o cochinillas, apareciendo debido a un exceso de humedad provocado por cometer demasiados excesos en el riego. Normalmente, esta vida animal destruye tanto las raíces como las hojas de cualquier ejemplar al que se acercan, con lo que hay que deshacerse de ellos en cuanto comiencen a asomar los primeros síntomas de que están ahí. Cabe destacar que no todas estas plagas son totalmente dañinas, ya que muchas ayudan a airear y abonar el sustrato en el que sobreviven y se desarrollan, especialmente si se trata de lombrices de color marrón.


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solarizacion Desinfección del suelo con la solarización
Un suelo fatigado aparece cuando es cultivado reiteradamente, esto aumenta las probabilidades de aparición de los hongos que viven en el suelo, la mayoría son gusanitos muy pequeños que parasitan las raíces o de malas hierbas. Por ese motivo, es recomendable desinfectar completamente el suelo cada tres o cuatro años. La agricultura tradicional emplea el laboreo y en el uso de estiércol para restituir los nutrientes básicos que se extraen por las cosechas. Además, se comenzaron a utilizar técnicas como la rotación de cultivos o el barbecho, para poder evitar enfermedades y plagas. Un cultivo repetido en el tiempo produce un desgaste que no beneficia a la tierra.

La desinfección del suelo se realizaba con fumigantes como el Bromuro de Metilo, pero ya no se puede utilizar por su poder contaminante. Ahora existe un método ecológico para desinfectar el suelo que se denomina solarización, que ofrece una gran eficacia y es muy recomendado por la agricultura ecológica. Permite desinfectar el suelo antes de sembrar o de plantar en la parcela.

El efecto de la solarización mata a los hongos impidiendo que parasiten las raíces del cultivo. También afecta a los el Fusarium, Verticillium, Rhizoctonia, Pythium y Nematodos, unas larvas microscópicas que se alimentan de las raíces de las plantas. La solarización también combate con efectividad los gusanos y otros insectos que viven en el suelo. Controla bien las hierbas molestas y acaba con las bacterias perjudiciales y aumenta la población de otras beneficiosas.

La solarización conlleva una elevación del rendimiento posterior del cultivo, ya que éste crece con más vigor, altura, y produce más flores y frutos. Además, hay un aumento temporal de más nutrientes minerales disueltos y de materia orgánica soluble. Siempre hay que realizar la solarización en verano (julio y agosto), que es cuando hace más calor. Aunque si mejoras la solarización con estiércol o fumigantes, puede llegar a ser eficaz desde mayo hasta octubre.

Para realizar una solarización correcta debemos labrar con un motocultor con el fin de retirar los restos vegetales y las piedras gruesas que puedan salir. Seguidamente debemos regarlo abundantemente hasta que cale bien a una profundidad de unos cuarenta centímetros. Después se cubre el suelo con un plástico transparente fino de polietileno de entre 100 y 200 galgas de espesor.

Esta lámina plástica debe quedar tensa y son los bordes perfectamente enterrados en la tierra para que no se escape el calor. En general se considera necesario dejarlo así algo más de un mes como mínimo. Si la calor no es muy intensa, habrá que dejarlo más tiempo como unas seis o siete semanas. Es importante saber que esta técnica puede aplicarse tanto al aire libre como en el interior de un invernadero.

Después de su aplicación, las plagas y enfermedades no estarán presentes en el cultivo siguiente, pero para que sea eficaz durante más tiempo, tendrás que repetir la operación cada varios años. Es un método eficaz, sencillo, y lo más importante es que no contamina. La desinfección no es tan fuerte como las fumigaciones químicas, pero es una alternativa buena y ecológica.

suelo calizo Carencia de nutrientes en suelos alcalinos II
En el post titulado “Carencia de nutrientes en suelos alcalinos I” hablamos de los problemas que pueden presentar las plantas que viven en suelos básicos que dificultan la absorción de minerales. Tratamos la solución basada en la aplicación de fertilizantes.

Esta solución no es la única. Una solución muy eficaz pasa por cambiar el pH del suelo alcalino: se trata de acidificarlo, con lo cual los minerales que se encontraban insolubilizados en la tierra pasarán a ser más solubles y entonces las plantas podrán absorberlos del suelo.

Hay tres métodos para bajar el pH del suelo:

– agregar turba rubia o tierra de brezo o castaño- este método sólo es muy eficaz si no hay nada plantado; de lo contrario se corre el riesgo de dañar las raíces, aunque puede intentarse realizando la operación con mucha paciencia. Se mezclan los 20-30 centímetros más superficiales del suelo con turba rubia, que es muy ácida (tiene un pH de 3,5). La proporción es de mitad turba y mitad tierra, aunque con 1 kg de turba por cada metro cuadrado de superficie ya notaremos los resultados. Cada 2 ó 3 años hay que repetir el tratamiento porque los suelos calizos neutralizan el acidificante.
– agregar azufre en polvo en dosis de 90 gramos por metro cuadrado. Al igual que la solución anterior, sólo es óptima para suelos no plantados y ha de repetirse cada dos o tres años.
– agregar sulfato de hierro. En su forma granulada, el sulfato de hierro se agrega a la tierra como un fertilizante normal: en las capas superiores; esta forma es apropiada para grandes superficies. El sulfato de hierro en polvo se agrega al agua de riego (¡nunca en macetas; sólo en suelo!): 3 gramos por litro de agua y se riega alrededor de las plantas acidófilas una vez al mes. También se regará una vez al mes con agua con quelatos de hierro en la misma proporción, pero no el mismo día en que se agregue el sulfato.

Con estos tratamientos se baja el pH y los nutrientes del suelo quedarán liberados.

Continuación… leer tercera parte.

medir ph suelo El color del suelo y su pH
En posts anteriores ya hemos examinado los tipos de suelo: arcillosos, arenosos, francos, de turba… Pero hay otros factores que influyen en la calidad del suelo y que no son menos importantes para saber qué especies plantar y como tratar la tierra de la que disponemos.

El color del suelo puede darnos pistas acerca de su contenido en minerales y nutrientes. Un suelo de color rojizo o cobrizo nos indicará que es rico en óxido de hierro y por tanto será un buen suelo. Si el color es marrón claro seguramente no sea muy rico. Si nos encontramos ante un suelo grisáceo, lo más probable es que sea calcáreo o pobre en hierro. Los suelos muy oscuros, casi negros, suelen contener humus en abundancia. Como regla general podríamos decir que cuanto más oscuro es el suelo, más riqueza posee en minerales o en materia orgánica, con lo cual será más fértil.

Es muy importante saber el pH del suelo. Dicho pH depende, entre otras cosas, del contenido en cal. Los suelos ácidos tienen un pH inferior a 7, pues no contienen mucha cal. Los suelos básicos o alcalinos tienen un pH superior a 7 y tienen mucha cal. Los suelos neutros son los preferidos por la mayoría de las plantas; su pH se sitúa entre 6,5 y 7. Dependiendo del pH del suelo podremos cultivar unas especies u otras. Además, el pH afecta a la disponibilidad de los minerales que contiene el terreno.

Existen muchos métodos para averiguar el pH del suelo. El más fácil consiste en echar un puñado de tierra en un vaso de agua destilada; se remueve bien, se deja asentar durante un rato y se introduce una tira reactiva indicadora de pH (de venta en farmacias) que según el color que adopte nos indicará si el suelo es alcalino, ácido o neutro. Evidentemente, también podemos llevar a analizar la tierra a un laboratorio agrónomo, donde nos darán más datos acerca de su composición.