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La celosía es un elemento más que se puede incluir en el jardín o terraza y que sirve para sostener las especies trepadoras. Pero, además, se le pueden dar otros usos: como tabique o mampara para separar diferentes zonas, para disimular alguna parte poco estética, como pantalla cortavientos, para aumentar la altura de una pared, etc. Hay celosías de madera, metal, plástico, bambú y casi de cualquier material pero lo importante es que armonice con el entorno. Los paneles están disponibles en un amplio abanico de tamaños, normalmente el entramado es cuadrado, rectangular o romboidal, los extremos, de perfil recto o curvado, y el borde superior terminado con remates.

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Se puede poner la celosía apoyada en el suelo, atornillada a él o incluso anclada sobre una base de cemento para evitar que el viento pueda derribarla, sobre todo cuando está cubierta de plantas. Otras veces la espaldera se pone en la parte superior de un muro o pared bajos, donde se debe fija con listones largos y atornillados. Si el enrejado se fija a una pared hay que dejar al menos 2.5 centímetros entre la estructura y la pared para que circule el aire y entre 30 y 40 centímetros entre la base de la celosía y el suelo. Conviene utilizar ganchos y bisagras para colgar la celosía. Se debe sujetar la base del enrejado a un listón de madera con bisagras y la superior a otro listón de madera, mediante ganchos.

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Algunas trepadoras, como la hiedra, cuentan con raíces aéreas, que usan para agarrarse al soporte. Pero otras, como las clemátides, necesitan ser fijadas. Para ello se pueden utilizar diversos materiales. Hay que tener en cuenta que las ataduras no deben apretar demasiado los tallos, porque los dañarían. Y hay que vigilarlas a menudo e ir soltándolas o cambiándolas conforme los tallos van engrosando.

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Antes de poner una celosía de madera conviene darle un barniz protector o pintarla, para protegerla de los agentes externos que pueden provocar su pudrición. Se debe repetir el tratamiento una vez al año, siempre descolgando la planta antes. Utilizaremos productos conservantes no tóxicos para que las especies no se vean dañadas. Los enrejados de plástico se limpian con agua y jabón y los de metal recibirán un tratamiento anti-óxido antes de ser instalados. Tener una celosía es algo barato, sencillo y consigue crear ambientes muy interesantes en un jardín o terraza.