Cercis siliquastrum, el árbol del amor
No es que sea un árbol con algún tipo de poder amoroso ni que tenga alguna historia alucinante que le haya llevado a ganarse ese sobrenombre, pero lo cierto es que el Cercis Siliquastrum bien merece ser llamado “El árbol del amor”. Tiene su origen en el sur de Europa y en la parte occidental de Asia y se le llama así porque sus flores son rosas y sus hojas tienen forma de corazón, lo que deja una estampa muy romántica y bonita.

El árbol del amor se suele cultivar como árbol ornamental ya que sus flores aparecen antes de que comiencen a brotar las hojas nuevas, naciendo directamente de los troncos más viejos. Además, durante abril y mayo empieza a florecer de manera espectacular, y aunque el árbol tenga ramas secas las flores salen igual y además durante mucho tiempo, algo que rara vez se puede conseguir de un árbol.

Cercis siliquastrum, el árbol del amor
La altura que puede llegar a alcanzar este árbol está entre los 6 y los 12 metros, y tiene también la ventaja de que crece en todo tipo de suelo y terreno, aunque tiene que ser una zona en la que pueda haber mucho sol, al menos en su fase de desarrollo. Sus frutos tienen beneficios que se emplean en medicina, mientras que sus flores no solo son preciosas sino que son comestibles y son un ingrediente perfecto para una ensalada. Es un árbol perfecto para jardines o zonas de paseo ya que da mucha sombra y a nivel decorativo es de los mejores que puedes plantar.

Hay que tener mucho cuidado con los trasplantes ya que tiene una raíz larga central que sufre muchísimo con los cambios, con lo que lo mejor es poder ubicarlo cuanto antes en su lugar definitivo. La mejor época para hacerlo es durante la primavera, antes de que las yemas comiencen a brotar. Hay algunos ejemplares que necesitan apoyos ya que tienden a inclinarse cuando se hacen adultos, así que pon un par de tutores en las ramas si ves que eso empieza a suceder.

Como recomendaciones de cultivo, le gustan los climas cálidos aunque puede soportar temperaturas bajas, y también resiste muy bien la sequía.