Claves para cultivar bonsáis
Los bonsáis son una de las mejores opciones decorativas si te gustan las plantas y árboles, siendo pequeños ejemplares que pueden encajar perfectamente en cualquier ambiente. Su cultivo procede de las tradiciones orientales y es un ejemplar que requiere atenciones especiales, mucho más que con cualquier otro árbol o planta. Eso se debe a que con los bonsáis se altera la naturaleza para evitar que los árboles crezcan y desarrollen su tamaño natural.

Hoy me gustaría centrar mi artículo en las claves sobre el cultivo de bonsáis, en todos aquellos cuidados que debes procurarle de forma indispensable para poder conseguir un ejemplar bonito y llamativo. Sigue leyendo y no pierdas detalle para conseguir tu objetivo:

Sus principales cuidados

– Ubicación: al ser un árbol, el bonsái se desarrollará mejor en espacios exteriores, ya sean jardines, terrazas o balcones, aunque también prosperará en espacios interiores si se dan las condiciones adecuadas. Si está en el interior, que sea junto a una ventana. Debe estar lejos de fuentes de calor como estufas o calefactores.

– Iluminación: debe estar en un lugar en el que reciba luz natural, pero sin que reciba de forma directa los rayos del sol.

– Temperaturas: si la especie que vas a cultivar tiene su origen en una zona tropical, lo mejor es que lo tengas en interiores cuando sea la época de heladas o frío intenso. El resto de las especies no tienen ningún requerimiento especial en lo que a temperatura se refiere.

– Riego: tiene que ser abundante pero sin que se encharque, por lo que el drenaje tiene que ser muy bueno. En verano deberás regar al menos una vez al día, y en invierno será suficiente con una vez a la semana, aunque si la tierra se seca antes puedes regar con más frecuencia.

Claves para cultivar bonsáis
– Abono: es muy importante porque el bonsái está en un recipiente muy pequeño, por lo que la cantidad de nutrientes que se le pueden poner es limitada. Fertiliza al menos una vez al mes durante la fase de crecimiento, que será entre primavera y principios de otoño. El tipo de abono dependerá de la especie, pero en todo caso debes evitar hacerlo durante la fase de descanso, que es otoño-invierno.

– Poda: es lo que te permitirá darle al ejemplar la forma similar a su árbol de gran tamaño si lo dejáramos crecer de forma natural. Tiene que ser con tijeras durante el invierno, dando forma a puntas de las ramas con los dedos y después quitando las hojas si se trata de una especie caduca.