Claves sobre el cultivo de hierbas aromáticas
Las hierbas aromáticas son ideales para cultivar en cualquier espacio y aunque no tengas jardín puedes plantarlas en el balcón, en la terraza o en el interior de tu hogar. Son ideales para climas fríos ya que se cultivan durante el invierno y están listas cuando llega la primavera. En la cocina puedes utilizarlas como condimento para salsas, sopas, guisos, ensaladas y postres, siendo así de las plantas más útiles que hay.

A continuación te dejo información de interés sobre el cultivo de hierbas aromáticas y los aspectos más importantes del mismo:

– Las más habituales son el laurel, la albahaca, el orégano, la menta, el perejil, el romero, la salvia, el tomillo, la hierbabuena, la melissa, la lavanda y muchas más. Todas ellas muy útiles y con muchísimos beneficios no solo culinarios sino en algunos casos muy buenas también para el organismo.

– Si las cultivas en interior requerirán más atención y cuidados que si las plantas en el jardín, pero sabiendo lo que necesita cada una te adaptarás enseguida y no te llevará mucho tiempo mantenerlas ni te costará mucho trabajo.

– Lo ideal es que las cultives en la cocina y en una zona en la que reciban mucha luz, aunque siempre lejos de fogones o cualquier otra fuente de calor ya que son aspectos muy negativos para cualquiera de las especies.

– A casi todas les perjudica que las riegues demasiado ya que son de clima mediterráneo y pueden vivir con poca agua, así que vigila mucho este aspecto hasta que des con la cantidad adecuada. Recuerda que siempre es mejor quedarse corto que excederse.

– Algunas hierbas perennes necesitan que las podes al final de cada temporada para poder renovar sus tallos cada año y que no se vuelvan leñosas. Cuando pasen varios años lo mejor será arrancarlas y plantar otras nuevas.

– Su conservación puede ser tanto secándolas como congelándolas, dependiendo de las cantidades que hayas recolectado y del uso que vayas a darle a cada una de ellas. Se pueden secar al aire o en un horno durante dos horas. Si no las vas a utilizar enseguida lo mejor es congelarlas ya que conservan su mejor sabor y así las tendrás siempre que las necesites.