Clorosis férrica en las plantas
La clorosis férrica es uno de los problemas que se pueden presentar cuando estás cultivando plantas de tierra ácida como azaleas, camelas, hortensias o rododendros. Ese tipo de plantas requiere un sustrato de pH ácido para poder absorber el hierro que está en la tierra o se estropearán. Cuando las hojas tienen carencias de hierro se presenta la clorosis férrica, haciendo que se vuelvan amarillas.

Para poder estar a salvo de ese problema hay que equilibrar el pH del sustrato, añadiendo uno ácido o bien aportando quelato de hierro, que está especialmente diseñado para aportarle a las plantas las dosis de hierro que necesitan. Deberás espolvorear el contenido de un sobre en la base de la planta y después regar hasta que lo absorba, lo que hará que las hojas recuperen su color verde si es que ya han comenzado a perderlo.

Pero con la clorosis férrica no solo se puede actuar una vez que ya ha aparecido sino que también puedes tratar de evitar su aparición, algo que harás utilizando siempre un sustrato específico para plantas acidófilas. También hay abonos que son específicos para estas plantas, que son aquellos que no tienen sales ya que no subirán el pH de la tierra.

En cuanto al riego, lo mejor para las plantas acidófilas es evitar aguas duras ya que tienen altas cantidades de cal, lo que haría subir el pH de la tierra y provocaría la clorosis. La mejor opción para estas plantas es que las riegues siempre con agua de lluvia, así que pon un cubo para recogerla cuando llueva y así tener un depósito para poder hacer todos los riegos necesarios.