Combatir la plaga de la araña roja en las plantas
En JardínPlantas hemos hablado en varias ocasiones de lo importante que es controlar las plagas y enfermedades que pueden surgir en las plantas, árboles o cultivos, además de todo lo que puedes hacer para prevenirlas o combatirlas una vez que ya han aparecido. Hoy me gustaría dedicar un artículo a una de las plagas más comunes: la plaga de la araña roja.

Esta araña es un tipo de ácaro que mide apenas medio centímetro y que tiene un color rojo muy característico pero que puede variar en intensidad o color en función de la especie de planta a la que ataque y de la estación del año en la que se produzca. Durante el otoño suele ser de color rojo, pero en verano hay casos en los que puede ser verde. Ataca a muchos tipos de plantas y a diferentes variedades.

La araña roja se reproduce por medio de huevos y es más fácil que ataque a plantas que están en climas secos y cálidos. Suelen reproducirse más en interiores aunque en muchos jardines también encuentran los medios necesarios para su reproducción.

Detectar la araña roja

Puedes detectarla en el envés de las hojas, teniendo como principal síntoma la desfoliación o caída de las hojas ya que la araña se alimenta de la savia. Verás que en las hojas aparecen unos puntos decolorados y manchas amarillas, y según avance la plaga, las hojas empezarán a secarse y doblarse para finalmente caerse. También tejen unas pequeñas telas de araña alrededor de las hojas, con lo que es muy fácil poder detectarla.

Eliminar la araña roja

Lo primero que tienes que hacer es rociar la planta con agua bien fresquita ya que ésta es uno de los peores enemigos de la araña roja. Tendrás que tener la planta en una zona fresca ya que así la araña desaparecerá ya que, como dije anteriormente, le gustan los climas cálidos. Elimina también las malas hierbas para que la araña no tenga tan fácil su aparición.

Hay algunos remedios caseros que te valdrán para eliminarlas, como las infusiones de ortigas secas, de helechos diluidos en agua o de ajenjo con silicato de sosa, cola de caballo, jabón neutro y piel de cebolla. Si prefieres utilizar productos químicos, los más recomendables son los que vienen en polvo ya que llegan a cualquier zona de las hojas.