Cómo acertar en la elección de arbustos
La palabra arbusto abarca una enorme selección de plantas, adecuadas a jardines de casi cualquier tamaño y estilo. Se han reunido especies de muchas partes del mundo que han dado lugar a numerosos cultivares e híbridos de gran valor decorativo.

En un jardín grande, resultan imprescindibles por muchas razones; tal vez la más importante de todas ellas es que confieren solidez y forma al diseño y proporcionan una estructura. Sin embargo, están lejos de ser una pieza clave meramente funcional, ya que -bien elegidos- también poseen una serie de interesantes cualidades ornamentales, incluyendo flores fragantes y coloridas, follajes perennes o veteados, frutos atractivos y tallos coloreados y bien proporcionados.

Estos atributos decorativos de los arbustos son con frecuencia los que ejercen mayor influencia a la hora de elegir la planta; no obstante existen además varias consideraciones prácticas a tener en cuenta al decidir qué arbustos cultivar, aparte de su apariencia. La compatibilidad con las condiciones de crecimiento según la adecuación al emplazamiento son esenciales, mientras que la altura y la extensión de un arbusto también determinan si es o no adecuado para un jardín y dónde es mejor colocarlo.

En cuanto al tamaño, los arbustos varían entre los enanos, tales como los tapizantes Penstemon newberry de sólo unos 15 o 20 cm de altura, adecuados para un jardín de rocas, hasta plantas mucho más voluminosas de hasta 5 o 6 m de altura, como por ejemplo los rododendros perennes.

Los arbustos tienen muchas formas y hábitos diferentes, que comprenden los redondeados, los arqueantes y los verticales. Algunos -como por ejemplo, la Yuca gloriosa, con su ramillete explosivo de hojas en forma de espada y sus panículas verticales de flores- merecen ser cultivados precisamente por su bella forma. Otros, como por ejemplo Chaenomales japonaica, tienden a arrastrarse y presentan mucho mejor aspecto guiados sobre un muro.

Al seleccionar los arbustos hay que tener siempre presente cómo se asociarán estos con el resto de la plantación y con otros elementos estructurales cercanos (la casa, una pérgola, la valla…). Los arbustos de siluetas distintivas y esculturales resultan normalmente muy adecuados para adaptarse a la cercanía de cualquiera de ellos, como hace por ejemplo el Juniperus squamata, de aspecto desplegado y en forma de “olas”.