Cómo cultivar ajos
El ajo es uno de los ingredientes fundamentales en casi todas las cocinas del mundo gracias al sabor tan especial que le da a cualquier plato. Hay muchísimas variedades aunque la más común es la del ajo blanco, otras también muy conocidas con el rosa, el gigante o el miniatura. Puede alcanzar entre 30 y 40 centímetros de altura y es muy rico en vitaminas, encimas, sales minerales y azufre, además de tener múltiples propiedades medicinales.

Es una hortaliza muy resistente y fácil de cultivar, así que si te interesa este delicioso ingrediente toma nota de estos consejos para cultivar ajo:

– Preparación del terreno: Lo ideal es que sea un suelo ligero ya que se desarrollará mucho mejor. Debes comenzar con las labores unos 6 meses antes de plantarlo ya que debes arar profundamente a unos 30-35 centímetros y después 2 ó 3 rastreadas cruzadas, gracias a lo cual enterrarás los abonos orgánicos.

– Siembra: Debes desgranas los bulbos entre 5 y 10 días antes de la siembra para evitar que se deshidraten, algo que suele suceder cuando la semilla desgranada se almacena durante mucho tiempo. Coloca la semilla con la punta hacia arriba y se recomienda que siembres las más grandes a unos 10 centímetros de distancia y los medianos a unos 8. Después cubre cada semilla con una capa de 4 cms de tierra. Lo mejor es plantar en otoño ya que para que sean de la mejor calidad deben pasar varias semanas a bajas temperaturas.

– Riego: Los requerimientos en este sentido son diferentes en cada etapa de desarrollo y teniendo en cuenta también las condiciones climáticas y la textura del suelo. Los priermos 7 riegos deben ser cada 15 ó 20 días, y 10 días después del primer riego es recomendable aplicar otro que sea ligero para favorecer la germinación de las semillas que no lo hayan hecho en el primer riego. Según suban las temperaturas debes hacer riegos más frecuentes hasta llegar a un intervalo de un riego cada 8 ó 10 días.

– Abonado o fertilización: Hay que tener mucho cuidado con esto ya que el ajo es muy sensible a exceso o defecto de fertilizantes. Los abonos orgánicos maduros deben de ponerse de forma uniforme algo de tiempo antes de la siembra. El exceso de nitrógeno provoca que se pierda calidad en el ajo y además alargan el ciclo vegetativo.

– Plagas y enfermedades: Algunas de las que pueden afectar al ajo son la mosca de la cebolla, la roya del ajo, el mildiu o la tiña del puerro.

– Recolección: Si plantas en otoño debes esperar unos 8 meses para poder cosechar y unos 4 meses si plantas en primavera, dejando siempre que se sequen antes de poder utilizarlos o comercializarlos. Se debe recolectar cuando se completa la desecación de las hojas. Ve limpiando la tierra que tengan los bulbos según los vayas recogiendo. Es recomendable guardar unos cuantos bulbos para volver a plantarlos al año siguiente.