Cómo cultivar anís
El anís es una planta aromática muy común que tiene muchos culinarios. Recibe también el nombre de matalauva o hierba dulce. Aunque su origen está en Asia, el país en el que más se cultiva y donde más se aprecia es en España. Es una planta herbácea anual que puede llegar a alcanzar una altura de 60-80 cm. Tiene pequeñas flores blancas que se agrupan y dan lugar a los frutos, que son de forma ovalada.

Tiene un sabor dulce muy agradable, y entre sus usos destaca el hacer licor de anís o utilizar las semillas para darle sabor a las comidas. Es recomendable utilizarlo de forma moderada ya que su sabor es muy fuerte, lo que hace que se tapen otros olores y sabores. También se utiliza mucho en repostería, confitería y panadería.

Su cultivo

– Iluminación: consigue desarrollarse mucho mejor cuando está expuesta a los rayos del sol, al menos durante varias horas al día.

– Temperatura: le va bien cualquiera, aunque no soporta las temperaturas excesivamente frías.

– Suelo: necesita que sea ligero, seco y muy rico en minerales, aunque ten cuidado con el exceso de nitrógeno ya que le perjudica.

Cómo cultivar anís
– Abono: puedes utilizar compost o cualquier otro abono. Si te decantas por el estiércol, lo ideal es que sea uno en el que ya se haya sembrado otra planta con anterioridad.

– Riego: tiene que ser equilibrado, ya que le perjudica tanto la sequía como el encharcamiento. Riega cuando veas que ya se ha secado.

– Siembra: suele hacerse a finales del invierno, siempre en hileras con una distancia de 20-25 cm entre ellas. Tapa las semillas con tierra ya que necesitan oscuridad para poder germinar, algo que suele darse a las tres semanas.

– Recolección: debe hacerse cuando las semillas comienzan a volverse marrón claro, cortando los tallos por la mafiana. Ponlas a secar en un lugar bien ventilado.