Cómo cultivar guisantes verdes
Los guisantes verdes son uno de los cultivos más demandados en Europa en los últimos siglos, gracias a lo cual se han convertido en una de las hortalizas más famosas y consumidas en todo el mundo. Reciben también el nombre de arvejas o chícharos, y pertenecen a la familia de las leguminosas. Son deliciosos cuando se consumen directamente del huerto, aunque las formas más usuales son en lata o congelados, estando también muy ricos pero ni punto de comparación con su sabor directo del huerto.

Es una hierba anual de planta baja, con hojas que tienen foliolos y que terminan en zarcillos, los cuales tienen la capacidad de agarrarse a los tutores para un mejor crecimiento. Sus vainas tienen entre 5 y 10 centímetros de longitud y pueden albergar entre 4 y 10 semillas, según su longitud. El sistema radicular se desarrolla poco, pero su raíz pivotante sí puede llegar a ser muy profunda. Pueden comerse crudos, guisados, cocidos, como guarnición o en conserva.

Su cultivo

– Temperatura: los guisantes toleran muy bien las bajas temperaturas durante el invierno, incluso las heladas, así que en este sentido no debes preocuparte. Este cultivo se adaptará perfectamente a las condiciones ambientales de tu zona. Lo que sí es recomendable es que no esté por debajo de los -3ºC ya que se helaría, y deja de crecer cuando la temperatura es inferior a 5ºC. Lo ideal es un mínimo de 6ºC y un máximo de 35.

– Suelo: no se desarrolla bien en suelos muy húmedos ni en los que son demasiado arcillosos. Le va bien la humedad en el suelo, pero no en exceso ya que se pudriría la semilla. El pH más adecuado es el que está entre 6-6.5, y en suelos calizos puede aparecer clorosis y las semillas volverse duras. La tierra debe quedar un poco suelta, mullida y bien aireada, evitando suelos pesados.

Cómo cultivar guisantes verdes
– Siembra: los guisantes se cultivan en invierno-primavera, y dependiendo de las zonas en las que se cultiven puede ser también en enero-febrero para terminar su ciclo cuando comience el verano. Antes de comenzar la siembra es recomendable cubrir las semillas con fungicida e insecticida (una mezcla de ambos). En cuanto siembres, pon también trampas para ratones ya que les encanta atacar a los guisantes. La siembra es directa, con una profundidad de 4-5 cm.

– Riego: hay que regar cuando el tiempo esté seco, especialmente si la planta ya tiene vainas y flores.

– Abono: aplica un abono general antes de la siembra, que sea bajo en nitrógeno. Lo ideal es que eches 25 gramos de abono complejo por metro cuadrado. El nitrógeno tiene que ser bajo porque al ser leguminosas, tienen bacterias en las raíces que hacen que el nitrógeno se fije al aire.

– Plagas y enfermedades: suelen verse afectados por plagas como pulgón verde, polilla del guisante o sitona. En cuanto a las enfermedades, las que más pueden aparecer son la rabia del guisante, oídio del guisante y mosaico del guisante.