Cómo cultivar la caigua
La caigua es una planta que crece tendida sobre el suelo, lo que se conoce como planta de porte rastero. Tiene unos ganchos llamados zarcillos a través de los cuales es capaz de adherirse a árboles, plantas, palos, etc., trepando a través de ellos. Puede alcanzar una altura de entre 3 y 5 metros, lo que depende de las condiciones que consiga para su desarrollo, especialmente las nutritivas y las ambientales.

Tiene frutos de color verde que tienen espinas y que nacen de las flores femeninas, que son polinizadas por insectos como abejas o avispas o también por el viento. El polen lo consiguen de las flores masculinas, que crecen agrupadas y rodean a las femeninas.

Cultivo de la caigua

– Suelo: necesita que el suelo esté suelto y muy bien preparado, con una profundidad de entre 20-40 centímetros. El sustrato tiene que ser una mezcla de buenos abonos, como compost o humus de lombriz, siempre en cantidades generosas.

– Temperatura: prefiere los climas fríos a los más cálidos, consiguiendo así las mejores condiciones para su desarrollo. Lo ideal es que pueda estar en una temperatura entre 14 y 22ºC.

– Riego: necesita mucha agua durante todas las fases de su cultivo, pero siempre evitando que ésta entre en contacto con la base del tallo ya que podría pudrirse. Riega según veas que lo necesita para que esté siempre húmeda.

– Cosecha: comienza más o menos a los 3 meses de la siembra y suele producir entre 8 y 20 frutos por ejemplar, cantidad que depende de las condiciones con las que se haya desarrollado. La cantidad de frutos depende también del tamaño que tengan, ya que cuanto más pequeños sean mayor cantidad habrá ya que habrá más nutrientes para desarrollarlos. Tienes que cosechar con tijeras para evitar que se dañen los tallos.