Cómo cultivar menta
La menta es una planta herbácea que tiene un tallo alargado y que crece sobre el suelo, emergiendo varios tallos laterales en la parte superior de cada hoja. Es una planta que puede alcanzar diferentes tamaños dependiendo siempre de la frecuencia de la cosecha ya que cuanto más tardes en cosechas más se desarrollarán los tallos.

El cultivo de la menta te irá genial si te gustan las infusiones y puedes cultivarla tanto en suelo como en maceta y tanto en exterior como en interior. Tiene un aroma muy característico y llamativo y sus flores son blanquecinas y pequeñas. Toma nota de estos consejos para cultivar menta:

– Suelo: Necesita un suelo que esté bien preparado y a una profundidad baja (de entre 20 y 30 centímetros). Tienes que proporcionarle una buena mezcla de abonos, como compost, humus de lombriz, etc.

– Temperatura: Como mejor se desarrollan es en climas templados fríos que tengan un mínimo de 15ºC y un máximo de 20, especialmente en su fase de crecimiento. Puede soportar temperaturas cercanas pero lo ideal sería que estuviera entre esas temperaturas durante todo el año.

– Riego: Necesita mucha agua durante todas las fases de cultivo. Si no la tuviera puede darse una floración prematura y se reduciría la calidad aromática de sus hojas.

– Cosecha: Puedes hacerla más o menos a los 30 días desde que sembraste, siempre dependiendo de la especie y del método empleado para el cultivo. Hacerlo por esquejes es lo más usual y a los 30 días ya podrás recoger los primeros frutos. De todas formas, el momento de la cosecha dependerá de ti y del tipo de hojas que quieras consumir, si pequeñas o grandes. Cuando vayas a cosechar, corta los tallos con una tijera, haciendo un corte limpio y sin estropear ninguna de las partes que se tiene que seguir desarrollando.