Cómo hacer humus de lombriz
Entre los distintos compost que puedes hacer para el sustrato de tu jardín o plantas está el humus de lombriz, que es además uno de los más populares. Las lombrices se alimentan de restos vegetales y sus excrementos se transforman en humus de lombriz, algo que es muy valioso tanto para el suelo como para las plantas. Para poder hacerlo necesitarás un vermicompostador o bien un compostador urbano y lombrices rojas.

El vermicompostador lo puedes poner tanto en una terraza como en un balcón, jardín o cocina, aunque sin duda el lugar más práctico será en la cocina. Tiene que estar siempre a la sombra y protegido de cualquier lluvia para que no se encharque. En este aparato vivirán las lombrices, y para que estén lo más cómodas posible y puedan dar buenos resultados debe haber una temperatura de entre 18 y 25º C. Échale un cubo de agua cada 15 días.

Es importante que sepas que la producción de humus de lombriz no da mal olor, más bien sería lo contrario ya que deja un olorcito como a bosque húmedo (aunque hay a quien no le gusta). No debes temer que las lombrices se salgan del recipiente ya que es totalmente hermético y ahí tendrán todo lo que necesitan, como alimento, humedad y oscuridad. Para la fabricación del humus de lombriz, lo primero que necesitas es el vermicompostador o el compostador urbano, además de conseguir lombrices rojas que se venden específicamente para esto.

Si no puedes comprar ninguno de los dos, puedes utilizar cualquier recipiente grande que no sea de metal y que tenga pequeños orificios en la tapa. Ha de ser más ancho que profundo. Corta unas cuantas hojas de periódico en tiras finas para cubrir el fondo del recipiente y salpica con agua para que se humedezcan un poco pero sin empapar. Esas hojas de periódico serán su primera comida, así que ya podrás soltarlas pero antes añade un poco de tierra. Después, tapa el recipiente y ponlo en un lugar fresco, seco y oscuro para que se sientan bien.

Las lombrices se alimentan de cualquier vegetal pero nunca de pieles de plátano, judías o cualquier otro que sea amargo. La comida tienes que enterrarla en las hojas de periódico para que no le de la luz.