Cómo hacer un jardín mediterráneo
¿Has oído hablar de los jardines mediterráneos? Teniendo en cuenta dónde nos encontramos, lo más seguro es que sí, pero por si caso vamos a darte unas cuantas pinceladas sobre este tipo de jardín típico de España, Grecia, Italia y Marruecos.

En realidad, se trata de un jardín adaptado a la climatología existente en el área mediterránea, es decir, un jardín situado en un sitio de inviernos poco rigurosos, en el que se alcanzan solo excepcionalmente temperaturas por debajo de los -10ºC y en el que la nieve no cubre el jardín más de quince días, pero que ha de soportar una fuerte sequía estival, solo compensada en las áreas costeras con la humedad del mar. ¿Te gustaría tener uno? Pues a continuación te damos las claves para hacerlo.

Aroma y color

En primer lugar, para hacer un jardín de este tipo es necesario vivir en un clima mediterráneo o al menos en uno bien parecido a éste. Un jardín mediterráneo se caracteriza, sobre todo, por el color y el aroma. Así, podrás encontrar árboles frondosos y flores y plantas de colores vivos y muy aromáticos. Además, es habitual crear algunos espacios de rocallas con plantas aromáticas como Lavanda, Romero y Tomillo.

Cómo hacer un jardín mediterráneo

Árboles y plantas

Los árboles más comunes en los jardines mediterráneos son los pinos, aunque también son típicos los alcornoques, las encinas, las palmeras, los olivos y las higueras. Lo ideal es que sean frondosos para dar sombra y tener un estilo estrictamente mediterráneo.

En cuanto a las plantas más comunes, encontramos los claveles, azucenas, jazmines y las adelfas, entre otras. Se trata de especies de verano de fácil mantenimiento, ya que no necesitan tanta agua como otras plantas. Es importante tener en cuenta que las especies a plantar deben ser resistentes al calor y la exposición directa al sol.

Cómo hacer un jardín mediterráneo

Elementos decorativos

Por último, es buena idea incluir elementos decorativos de colores vivos como macetas o caminos de mosaicos. Y no te olvides de incluir el blanco en paredes, muros y otras grandes estructuras para generar sensación de luz y frescor.