Cómo hacer una rocalla de jardín
La rocalla es una bonita forma de decorar el jardín, ya que se intercalan plantas, rocas y piedras de distintos tamaños con otros elementos para exteriores tales como escaleras, cascadas, fuentes o pequeñas charcas. Además, son una solución muy buena para aprovechar los típicos desniveles del terreno o para separar diferentes partes del jardín o especies de plantas.

Antes de preparar la rocalla, elimina las malas hierbas, las piedras y bloques de tierra que puedan molestar. A continuación, agrega a la tierra el sustrato necesario para las especies que crezcan en la rocalla. Así, las plantas conseguirán absorber el agua y nutrientes que necesitan para crecer fuertes, dotando de un verde intenso y una floración duradera en todo el jardín.

Para la rocalla vas a necesitar rocas de arenisca que no tengan puntas, algunas pueden servir para cimentar las piezas más grandes y realizar los bordes decorativos, ya sea con gravilla de granito o conchas de ostras troceadas. Las piedras más grandes deben colocarse en el centro de la rocalla para que sirvan de base. Es importante dejar una ligera inclinación hacia la parte posterior, para permitir la filtración de agua que llegue a las raíces de las plantas. Después, se echa tierra sobre la parte trasera del pedrusco.

Luego ya solamente nos queda la composición vegetal de la rocalla, para ello es necesario elegir especies que se mantengan atractivas en distintas épocas del año y que no requieren muchos cuidados. También se recomiendan las que tengan periodos de floración consecutivos. Lo ideal es colocar las plantas en escalones sucesivos, de modo que tengamos una vistosa rocalla con diferentes colores y formas. Te aconsejamos mirar plantas alpinas o de zonas montañosas, ya que están más acostumbradas a vivir entre rocas y con poco agua. En el caso que quieras plantar bulbosas, las más indicadas son el narciso, el iris, el ciclamen y el tulipán.