Cómo mantener el color de las hojas
Una planta bonita es aquella que nada más verla nos transmite energía y que da luz y color a los ambientes. Para que una planta variegada pueda lucir de esta manera, sin embargo, debemos saber conservarla bella, sana, y con un intenso color que llame la atención en el brillo y los contrastes cromáticos de verdes y amarillos.

Aunque las plantas pueden tener problemas derivados de las temperaturas, la intensidad y el colorido de las hojas no suele depender de esto sino de ciertos cuidados a los que a menudo no damos demasiada importancia.

Lo principal es que la planta se encuentre siempre hidratada y húmeda para que las hojas no se sequen y presenten el enfermizo color marrón que acaba por comérselas.

Si quieres unos ejemplares coloridos y con variedad cromática deberás ir eliminando periódicamente aquellas hojas de un único color, pues sino la planta quedaría ‘monocolor’ y posiblemente perdería gran parte del encanto.

Las plantas que poseen hojas de color blanco, ocre y amarillo suelen precisar la luz del sol para mantenerse radiantes y conseguir una combinación de tonos que embellecerán a la planta. No obstante, no las coloques nunca directamente bajo los rayos del sol, pues muy probablemente se secaría.

Otro buen consejo es que la trates durante el invierno: si quieres evitar la pérdida del color y la vitalidad de tus hojas, nada mejor que aportarles una dosis de fertilizante de manera mensual durante seis meses.

Para que estén relucientes deberás mantenerlas siempre limpias de polvo y suciedad. ¿Cómo? Sencillamente pasándoles un paño húmedo cada diez días teniendo mucha delicadeza para no romperlas ni perjudicarlas.

Por último, ándate con ojo cuando abones las plantas, porque un exceso también puede ser perjudicial y alterar el color natural de los ejemplares.