Cómo mejorar el suelo del jardín
Como bien sabrás, el suelo es una de las principales posesiones de jardín. Creado por una mezcla de rocas, materia orgánica, microorganismos y otros componentes, proporciona soporte a las raíces de las plantas y contienen todos aquellos elementos necesarios para que éstas puedan vivir en él.

Para que este suelo sea ideal, deberá estar suelto, es decir, ni arcilloso, ni demasiado arenoso. Además, es importante que sea profundo, por lo que no deberá haber ninguna capa rocosa o impenetrable para las raíces. También tendrá que ser rico en materia orgánica y nutrientes minerales, además de no acumular agua en exceso. Si el suelo de tu jardín no cumple algunas de estas características, a continuación te damos las soluciones para mejorarlo.

Si el suelo es poco profundo, deberás añadir vegetal para recrecer el nivel del terreno. Si por el contrario es arcilloso, lo mejorarás aportando arena y material orgánico (compost, turba, estiércol, mantillo, humus de lombriz). En el caso de que sea arenoso, podrás mezclar la capa superior con material orgánico e incluso, añadir algo de tierra arcillosa.

Cómo mejorar el suelo del jardín
Para el suelo pobre, lo ideal es echar materia orgánico año tras año y fertilizantes minerales. En cambio, para los suelos ácidos lo aconsejable es que bajes el pH mediante algunos materiales para liberar los nutrientes insolubilizados en el suelo. Te servirá el sulfato de hierro, la turba rubia y el azufre en polvo. También tendrás que aplicar al suelo un fertilizante especial, rico en hierro, llamado quelatos de hierro y quelatos de otros micronutrientes, como el manganeso, cobre, zinc…

Si tu suelo sufre de mal drenaje, es decir, se encharca fácilmente, podrás mejorarlo instalando tubos de drenaje. También te puede servir hacer pendientes al terreno para evitar charcos, aportar arena (2 o 3 metros cúbicos por cada 100 m2 de superficie o más), aportar materia orgánica al suelo y elegir especies que resistan las condiciones asfixiantes.