Cómo prevenir el oídio en los rosales
El oídio es una enfermedad de las plantas producida por un hongo que lleva el mismo nombre. Se trata de un vello blanquecino que actúa sobre las hojas y los tallos de las plantas débiles situadas normalmente a la sombra y en zonas o épocas de mucha humedad ambiental.

Esta enfermedad fúngica es una de las más comunes y más dañinas en los rosales, además de ser una de las primeras causas por las que se secan. Las primeras señales del oídio no son muy evidentes (los tallos y las hojas jóvenes se arrugan, se secan o se caen), aunque pronto en las hojas y en los tallos jóvenes comienzan a surgir pequeñas manchas grisáceas y polvosas, que van cubriendo más terreno en la planta y la van dañando. Además, es fácil que sus esporas se esparzan e infecten a más plantas. Por eso, es importante prevenir esta enfermedad. Te contamos cómo hacerlo a continuación.

Riego

Lo primero que hay que hacer para evitar el oídio en los rosales es regar las raíces durante el verano teniendo cuidado de que las hojas no se mojen. No se recomiendan los riegos por aspersión, sino los que favorecen que el agua profundice en el suelo. En macetas y en épocas de calor o si hace viento, puede ser necesario dar dos riegos diarios. Además, hay que recordar que son necesarias un mínimo de 6 horas de sol diarias, aunque en verano el sombreo ligero para cultivares delicados puede ser necesario.

Cómo prevenir el oídio en los rosales

Ubicación

Por otro lado, es importante mantener los rosales en zonas bien ventiladas donde no pasen demasiado calor y plantarlos con suficiente espacio, lo que permite la circulación de aire y evita condensaciones.

Suelo y abonos

En cuanto al suelo, deberá ser rico en materia orgánica para generar una raíz más fuerte que absorba mejor el agua de riego. Por otro lado, es importante abonar con compuestos específicos para rosales, ya que tienen la dosis adecuada de nitrógeno, fósforo, potasio y microelemetnos.

Fumigar

Por último, es importante fumigar preventivamente si se observan las condiciones medioambientales propicias para la germinación de esporas, especialmente si en años anteriores el oídio aparece en los rosales.