Cómo secar flores
Si queremos preparar un arreglo floral probablemente necesitaremos secar las flores. Otra opción es comprarlas ya secas. En cualquier caso, vamos a explicar cómo secar correctamente flores frescas, ya sean compradas en la floristería o bien cogidas en el campo. A continuación vamos a ver varias técnicas:

Técnica en racimo: Es la más tradicional de todas, tomamos el ramillete y se cuelgan boca abajo atadas con la ayuda de una percha o gancho, dejándolas durante unos días hasta observar que se han secado, momento en el que les rociaremos laca de pelo, con eso evitamos que se desmoronen. Las flores secadas suelen oscurecerse, por lo que es recomendable que lo hagas en un lugar oscuro, seco y ventilado.

Secado horizontal: Otra forma de secar al aire muy recomendada para todos los cereales. Para ello, expandimos las plantas sobre una caja, una cesta o en pliegos de papel secante o de periódico, y los movemos un par de veces al día para que se aireen bien. Conseguiremos secar los musgos y líquenes, pero como son muy húmedos hay que cambiar con frecuencia el papel secante.

Secado con microondas: Se trata de una técnica algo más moderna. Primero comprueba que las flores están bien limpias, para ello pásalas bajo el grifo del agua. Luego déjalas escurrir sobre papel de cocina, aunque antes de que se sequen del todo tienes que envolverlas en otro papel de cocina seco e introdúcelas sin que se aplasten en el microondas, poniéndolo a la temperatura más alta posible durante 40 segundos. Si no dispones de microondas, puedes meterlas unos diez minutos en el horno, a temperatura media. Las hierbas, las margaritas, las hortensias y los capullos de rosa sin abrir son las mejores flores para utilizar este método.

Técnica de la glicerina: Algunas plantas como el laurel, haya, eucaliptus, mahonia, mimosa, viburno y el tejo, así como muchas hojas, ramas y bayas pueden preservarse en glicerina. El resultado es unas fantásticas hojas brillantes y flexibles que contrastan perfectamente con las texturas mate de la mayoría del material secado. Para comenzar, retira las hojas inferiores de los tallos y desecha las hojas feas o descoloridas. Seguidamente, prepara una solución con una parte de glicerina y dos partes de agua caliente, y sumerge los tallos en ella. Las plantas pueden tardar diez días en estar preparadas, hasta que estén más oscuras y un poco pegajosas. Es posible que necesites añadir un poco más de solución de glicerina si se absorbe toda antes de que las hojas estén completamente secas. Te darás cuenta que algunas hojas cambian de color.