Consejos de fertilización del terreno
Cuando tenemos en cuenta el buen crecimiento de nuestras plantas o el desarrollo positivo de nuestra huerta no debemos tener en cuenta solamente a la propia planta o los cuidados que estamos teniendo con ella.

Uno de los aspectos que más tenemos que tener en cuenta es el terreno y, en relación con éste, la fertilidad del suelo en el que iniciaremos nuestra cosecha, pues de él dependerá el éxito o no de nuestra plantación.

Para una mayor calidad de nuestra tierra es importante contar con un sustrato fértil para facilitar el desarrollo de las plantas y su crecimiento especialmente en los procesos de floración. Más importante es todavía en los casos en que cultivamos productos en la huerta para el consumo propio, pues aquí radicará una de las claves para conseguir una gran calidad.

Si es primavera, estás en la época ideal para mejorar la textura del suelo, pues en los meses de marzo y abril el terreno suele estar más receptivo con los nutrientes que provienen de abonos y fertilizantes.

Para distribuir estos fertilizantes de manera rápida y a homogénea a la vez es recomendable utilizar un esparcidor con ruedas. Si la intención es, además, conseguir que los nutrientes se adentren al máximo en la tierra, lo mejor es remover la tierra para mantenerla fresca y aireada y que así puedan penetrar con más facilidad.

Si en vez de sustratos preferimos utilizar abonos de origen natural (que mejoran la capacidad de retención de agua y favorecen la germinación) debemos de seguir el mismo proceso. En cuanto a qué tipo de abono elegir, es preferible que sea de origen animal (excrementos) mezclado con paja.

Recuerda que depende de ti conseguir unas flores, frutas y hortalizas sanas y bonitas, y que un mal uso de los fertilizantes químicos provocan problemas en el terreno como el cambio de su pH, la salinización de la tierra o la contaminación de nuestros productos vegetales, entre otros.