Los fríos meses del invierno hacen que tanto las personas como cualquier otro ser vivo deban enfrentarse a las bajas temperaturas que, en cualquier caso, ponen en riesgo la salud del mismo.

No obstante, mientras que nosotros podemos refugiarnos calentitos en casa nuestras plantas se encuentran cruelmente sometidas a unas temperaturas que a menudo no todas pueden soportar. Si quieres conocer algunos consejos y trucos contra las heladas en el jardín sigue con nosotros cinco minutos más y prepárate… ¡Puede que lo peor esté por llegar todavía!

Las consecuencias de las heladas pueden ser variables en función de tu localización geográfica, de las características de tu terreno y tus plantas y por supuesto también de la intensidad de la helada que ha afectado al jardín en cada caso. En este sentido, puede que la helada sea leve y hiele solamente parte de la superficie (afectando solamente a las más sensibles), pero quizá tome fuerza y se convierta en una intensa helada negra (afecta en condiciones de baja humedad).

Algunos de los sistemas más comunes para proteger a tus plantas son los siguientes:

– Utiliza cartones, paja, tierra o cualquier cosa que pueda proteger el nacimiento de las plantas para que el frío no pueda afectar en esta zona.

– Aísla tus ejemplares con campanas o pantallas protectoras, pues de este modo se cortará sistemáticamente el contacto con las gélidas temperaturas. Evita el frío y el viento y por tanto también que se cree esa perjudicial capa de hielo sobre las plantas.

– En el caso de que sea demasiado tarde, basta con quitar con nuestras propias manos y de una forma delicada la fina capa de escarcha que se haya creado durante la noche.

– Si se trata de plantas en macetas o jardineras plantéate la posibilidad de entrarlas al interior del hogar proporcionándole un lugar resguardado pero donde posea buenas condiciones de luz.

– No cometas el error de exponer tus plantas directamente al sol después de las heladas, pues si piensas que ayudarás a que se recuperen vas muy equivocado: los cambios bruscos de temperatura pueden hacerla sufrir todavía más.

Si directamente prefieres no toparte con estos problemas puedes cultivar en tu jardín algunos de los ejemplares más resistentes al frío.