Consejos de riego
El riego es indispensable para el cultivo de plantas y flores. A no ser que tengamos un jardín adaptado a climas secos (es decir con hierbas aromáticas y árboles y arbustos de la zona), hará falta regar periódicamente. Y más teniendo en cuenta que en los jardines suelen abundar especies que son propias de climas mucho más húmedos que aquél en el que está situado el jardín. Así por ejemplo, podemos ver en muchos jardines situados en zonas mediterráneas que se han plantado hortensias, planta que es propia de regiones norteñas lluviosas.

Así pues, lo normal es que un jardín no dependa únicamente de la lluvia, sino que se haya de regar. Pero para que el riego sea realmente eficiente hay que seguir una serie de normas:

— es mejor regar poco y bastante a menudo que una vez cada diez o quince días y en abundancia; en este último caso lo único que lograremos será encharcar el terreno y perjudicar a las plantas.
— en invierno nunca hay que regar por la tarde, a excepción de que vivamos en un clima muy cálido. El motivo es el peligro de heladas: quizás cuando estemos regando la temperatura no sea muy baja, pero al caer la noche puede helar, con lo cual las plantas pueden correr el peligro de sufrir graves daños. Hay que procurar que las plantas estén ya secas cuando anochezca. Por ello en invierno la mejor hora para regar es por la mañana,
— en verano se sigue la regla inversa que en invierno: siempre se regará al atardecer, y nunca cuando el son aprieta, puesto que las gotitas de agua actuarán a modo de lupa, pudiendo quemar plantas, flores y césped.
— Hay algunos árboles que necesitan mucha agua, como el sauce llorón; en estos casos sí que es conveniente encharcarlos de vez en cuando.