Consejos para cambiar las macetas
El trasplante de las macetas parece algo que se hace por necesidad más que por cuidar a nuestras plantas, cuando parece que algo va mal en su desarrollo o cuando nos hemos cansado de ver siempre la misma maceta.

Sin embargo, el trasplante es algo muy recomendable que debería verse como una tarea más del cuidado de nuestras plantas, a realizar preferiblemente durante los últimos días del invierno o los primeros meses de la primavera.

Cambiar de una maceta a otra no es algo que vaya a hacer daño a nuestras plantas, sino más bien al contrario: cambiarlas a macetas más grandes, por ejemplo, puede favorecer su desarrollo . En ocasiones este cambio es totalmente necesario, y no dudes que tú mismo te darás cuenta.

Cada planta tiene unas necesidades distintas en función de su especie y de su desarrollo propio, por lo que además de algo de conocimiento sobre tus plantas debes de dar pie a tu intuición. Podría pasarte, por ejemplo, que la planta se vuelva inestable y su follaje sobresalga del recipiente, o incluso que los retoños ocupen toda la superficie de tal modo que impidan el riego. Otra forma de saber cuándo cambiarlas de maceta es cuando las plantas no consiguen desarrollarse y sus hojas son de aspecto sensible y pálido a la altura de las nervaduras.

Si te decides a realizar el cambio, ten en cuenta que el recipiente debe medir entre dos y cuatro centímetros más que la planta, no más, pues éste es espacio suficiente y adecuado para que enraícen.

Coloca una rejilla de plástico sobre el agujero de desagüe de la maceta para evitar que se obstruya con la tierra. Distribuye después en el fondo una capa de drenaje, de bolitas de arcilla o puzolana, y rellena algo menos de la mitad del recipiente con el sustrato. Ahora ya puedes colocar la planta, de la que enterrarás hasta el cepellón. Ahora sólo queda distribuir y aplanar la tierra y regar aquellas plantas que son muy dependientes del agua.