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Existen determinadas tareas en el jardín que suelen dar numerosos problemas a los neófitos. Tanto regar correctamente como abonar en el momento y proporción adecuados suelen ser consultas habituales que reciben los especialistas. Sin llegar a los niveles de un experto en la materia podemos aprender algunos trucos y evitar algunos errores.

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Después de abonar, regar: Hay que regar siempre después de aplicar el abono por dos razones; para que éste se disuelva y pueda ser asimilado por la plantas y porque las partes de las plantas expuestas a él, sobro todo las raíces, podrían sufrir quemaduras. Para evitar esto, una solución consiste en utilizar productos líquidos, que se añaden al agua de riego.

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Tras la floración, abonar: En general, cuando las plantas han florecido, no es necesario abonar. Pero hay casos especiales, como el de las bulbosas, en que cuando termina su despliegue florar, es imprescindible aportar abono ( mejor foliar) cada 10-14 días, con el fin de que los bulbos puedan almacenar sustancias de reserva que necesitan para la floración del siguiente año. Deberemos hacerlo al final de la estación con dalias, gladiolos, lilium, etc. Aplicaremos abono hasta que las hojas comiencen a amarillear y mueran.

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Tras la poda, abonar: Cualquier corte que efectuamos en una planta le supone un trauma del que necesitará recuperarse con cierto esfuerzo e inversión de sus propios recursos. Por eso, si cuenta con la ayuda de nutrientes extra, podrá hacerlo con más facilidad. Si tenemos ejemplares a los que podamos con mucha frecuencia, como los setos o las formas topiarias, aplicaremos un fertilizante completo en la base, mezclándolo un poco con el suelo y regando a continuación.

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En primavera, con prudencia: Los abonos orgánicos (estiércol, mantillo o compost) suelen aplicarse en otoño e invierno en la preparación de los suelos. Se conoce como abonado de fondo o cobertera. En primavera el abonado de cobertera que se realiza para corregir carencias puntuales, por ejemplo si el césped amarillea o decae la producción de flores, suele ser basado en productos minerales, de menor riesgo con el calor.

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Más abono no es mejor: Es un falso mito creer que cuanto más a menudo abonemos o más cantidad de abono usemos en nuestras plantas van a crecer y florecer más y mejor. Al contrario, un exceso provocará una toxicidad en el terreno o sustrato que conducirá a la planta a un desequilibrio, y el crecimiento y floración se verán afectados. Lo más aconsejable es seguir las instrucciones del fabricante del producto, usando menor cantidad en el caso de especies delicadas.