Consejos para elegir plantas de interior
La apariencia externa, el color de las flores, los vegetales del follaje, son los aspectos que más determinan el momento de elegir una planta de interior. Toda planta se desarrollará con rapidez una vez trasplantada, estimulada por el nuevo sustrato y el riego adecuado. El estado de las raíces también es importante a la hora de comprar una planta, deben de estar bien equilibradas, encajadas en la tierra, que no salgan de la maceta y tener un color claro.

El ejemplar debe estar libre de insectos, hongos y plagas. Para comprobarlo, es necesaria una revisión escrupulosa y detenida. Si vemos que la planta tiene agujeros, hojas amarillas, polvo blanquecino, aspecto seco, hojas sin brillo, péndulas y tallos deshojados son señales que evidencian una enfermedad.

Es importante no dejarnos llevar por el número de flores que presenten las plantas. Tener más flores que otra planta no significa que esté más sana. Muchas veces las plantas más recomendadas son las que aún no han florecido. Una vez las llevemos a casa, si escogemos ejemplares con gran cantidad de capullos, estos se abrirán en pocos días, ofreciendo un espectáculo de color que alegrará nuestra vista. Piensa que si todas las flores ya están desarrolladas, se marchitarán al paso de unos días.

Las plantas de interior deben adaptarse a las condiciones de su nuevo hogar, seguramente la mayoría de ellas ha crecido en invernaderos con unas condiciones lumínicas superiores a las de una vivienda y deben experimentar una serie de cambios hasta aclimatarse. Para ello se recomienda proporcionar a las plantas recién compradas más luz durante el primer mes, aunque la exposición al sol no debe ser directa ya que se pueden quemar.

Para trasplantar, es mejor esperar unas cuatro semanas desde su adquisición y para abonarla por primera vez conviene esperar a que transcurran dos semanas desde su adquisición.