Consejos para elegir trepadoras
Hermosas, decorativas y súper prácticas para cubrir superficies, las plantas trepadoras son uno de los mejores recursos para el jardín en muchísimos sentidos.

Además, existe tal variedad de especies que encontrar el ejemplar que mejor se adapta a tus gustos y al espacio de tu jardín que deseas cubrir será solamente cuestión de tiempo… No obstante, algo más que gusto te hará falta a la hora de escoger el mejor ejemplar para cada rincón, por lo que te recomendamos echar un vistazo a la guía útil que te presentamos a continuación.

La ubicación y las condiciones de la misma son el factor fundamental para tomar una decisión:

1. Luz: Si la planta se encuentra en un lugar soleado con los bajos a la sombra las especies florales como la pasiflora o la clemátides son una buena opción; si el lugar es excesivamente soleado puedes apostar por otras como la buganvilla o el falso jazmín. Por su parte, las zonas húmedas a la sombra o semisombra pueden ornamentarse con especies como la hiedra.

2. Dimensiones del espacio: Si dispones de un espacio reducido y no demasiado alto lo mejor es que apuestes por trepadoras que se extienden horizontalmente, mientras que en espacios altos y estrechos los ejemplares más altos serán la mejor solución.

Consejos para elegir trepadoras
3. Época del año: Como cualquier otro ejemplar las plantas trepadoras se caracterizan por sus hojas caducas o perennes. De este modo, algunos ejemplares perennes serán ideales para mantener el espacio decorado y protegido de miradas furtivas todo el año, mientras que algunas especies se desarrollan por completo solamente durante los meses más cálidos del año (parra virgen, bignonia o glicina)… ¡Tu elección dependerá de tus necesidades!

4. Decoración y aromatización natural: Son las trepadoras con flor las que más hermosas resultan a la vista, por lo que si tienes un espacio al sol o a media sombra lo mejor es que apuestes por aquellas. Ya hemos mencionado antes algunas de las más populares como la pasiflora, el jazmín, la clemátides o el rosal, por ejemplo.