Elegir y cultivar tus primeras plantas de interior
Bromelias, guzmanias, orquídeas… Hay una infinidad de especies de hermosas plantas recomendadas para interior, pero antes de decidirse por una u otra, es muy importante tener claros algunos detalles y seguir algunos consejos.

El primero de ellos –aparte de que es recomendable comprar plantas que nos gusten estéticamente-, es que lo importante es hacerlo en lugares especializados. Los ejemplares expuestos en grandes superficies generalmente no dan buenos resultados porque están sometidos a unas condiciones artificiales –y en su mayor parte adversas- de luz y humedad. Es interesante que nos puedan orientar, según la ubicación que queremos darle, de las condiciones de luz, calor y humedad que necesita cada especie y de su podrá adaptarse al entorno para el que la queremos.

Una vez elegida la especie y el ejemplar, se debe comprobar siempre su estado: la calidad y color de sus hojas, que sus raíces no rebasen el tiesto y su altura. Si tiene flores, que tenga el mayor número de capullos cerrados. Querremos una planta que luzca sus flores en nuestra casa, no que las haya mostrado anteriormente en la tienda.

Debemos informarnos acerca de los ciclos de riego, abonado, trasplantado y poda de nuestra nueva planta; aún así, una vez que la tenemos colocada en su lugar deberemos adaptarlos a las condiciones especiales del lugar (si le da el sol, si tenemos calefacción, si está colocada en una habitación con mucha humedad…). Si tocamos el cepellón y no está húmedo, es conveniente regar la planta.

Si somos “principiantes” lo mejor es empezar con plantas resistentes, que exijan pocos cuidados y resistan los posibles olvidos a la hora de regarlas. Una planta ideal para principiantes es la cinta. También lo son otras trepadoras como la hiedra o el filodendro. Otras plantas de interior muy resistentes son el poto y la drácena.

Para un ambiente soleado irán muy bien el geranio o el rosal del desierto. El aloe, la sansevieria o la palmera de Madagascar son perfectas para los más olvidadizos a la hora de regar. Para un ambiente claro, la solorida drácena, la cebrina y el ficus bejamina son fáciles de cuidar y muy decoraticas. Para ambientes sombríos, con poca luz, la aspidistra y la variedad marginata de la drácena pueden ser opciones que requieren pocos cuidados, y sencillos.