Consejos para fertilizar el césped
Un jardín precioso es aquel que puede presumir de un césped bien cuidado y sano; si lo descuidamos por un tiempo, el aspecto de todo lo demás ya poca importancia tendrá en un marco desfavorable con un césped de semejante pobreza.

Para mantenerlo perfecto su fertilización regular es esencial. Pero, ¿cómo hacerlo?

Lo primero es saber cuándo debemos hacerlo para no llegar al extremo en que el suelo se vuelva desastroso. Así, el mejor momento es aquel en que el césped está creciendo activamente (y no cuando se encuentre inactivo), con el césped recién cortado y unas condiciones atmosféricas adecuadas (en las que por ejemplo bajo ningún concepto deber haber viento).

Aunque el mínimo es hacerlo un par de veces al año, deberás fertilizar una vez más durante la temporada de crecimiento y aplicar una fórmula para el invierno al inicio del otoño.

Antes de hacerlo, deja que el césped crezca y córtalo varias veces antes de aplicar el fertilizante en primavera.

Es esencial escoger bien el fertilizante, pues existen fórmulas muy distintas destinadas a cada tipo de césped, no sólo en función de su especie sino también de su ‘edad’. Por ejemplo, si tiene menos de dos años debes utilizar aquellos destinados a los ‘iniciadores’, mientras que para los que tengan más tiempo es preferible utilizar fertilizadores granulares de acción prolongada.

Si quieres asegurarte la eficacia del proceso deberás utilizar un buen esparcidor de fertilizante; si no quieres comprarlo pídelo a un conocido, pues es básico para la tarea.

Después de la fertilización es aconsejable regar el césped muy a menudo, pues los granulados de estiércol sobre las hojas pueden ser muy concentrados y quemarlas. Además de disolverlos, regar supondrá que los fertilizantes penetren y actúen mejor sobre el terreno.