Consejos sobre el riego del rosal
Los rosales tienen la gran ventaja de que arraigan profundamente y aguantan bastante tiempo sin riego, aunque debes procurar estar siempre pendiente del agua para que sus floraciones sea todo lo espectaculares que puedan llegar a ser, ya que las plantas en flor siempre consumen mucha agua. El riego de las rosas depende de muchos factores, como el clima de la zona, la situación en el jardín, el tipo de suelo, la época del año y el tipo de rosal. Son tantas las cosas que influyen para poder hacer un riego correcto de las rosas que tienes que aprender a regarlas según las condiciones que tiene cada una, aunque sí puedes tener en cuenta estos consejos sobre el riego de los rosales:

– El riego no debe descuidarse nunca, especialmente durante el primer año desde la plantación ya que las raíces no son todavía profundas hasta que alcanzan esa edad.

– En invierno no necesitará riego ya que no tendrá hojas. Si está en maceta riégalo un poco para que las raíces no se sequen, pero con poca agua y muy a menudo.

– Evita echar agua de más, es mejor quedarse corto. Un rosal encharcado es letal, al igual que para cualquier otra planta.

– Riega a primera hora de la mañana o al atardecer, pero nunca en las horas de más calor del día ya que los rayos del sol podrían quemar las hojas al incidir sobre el agua.

– No mojes las flores ni las hojas, esto es muy importante ya que de hacerlo favorecerías las enfermedades por hongos.

– Los riegos deben ser profundos, que cale bien el agua, es mejor eso que estar continuamente con la regadera echando un poco cada rato. Además, cuanto más espacio haya entre riego y riego más potentes serán las raíces en profundidad.